Dengue: la importancia de las campañas de concientización 

El final del invierno y la llegada de las temperaturas más cálidas obligarán en poco tiempo más a ponerse nuevamente en alerta ante un posible brote de dengue similar a la temporada 2019-2020, que con más de 58.800 casos fue una de las más altas del país en los últimos tiempos. 

“Las poblaciones de mosquitos transmisores de dengue están instaladas en buena parte del país, salvo en la Patagonia”, alertó el biólogo Marcelo Abril, Director Ejecutivo de la Fundación Mundo Sano, que desde el 2009 lleva adelante, junto a Pan American Energy (PAE), -empresa de energía global líder en Argentina y la región- un Programa de Vigilancia y Control de Vectores articulado con la Municipalidad de Tartagal, la Municipalidad de Aguaray, el Hospital “Juan Domingo Perón” y la Coordinación Nacional de Vectores – delegación NOA. 

En este contexto, es importante destacar que el mosquito Aedes aegypti también transmite otras enfermedades como zika y chikungunya. Por ello y enfocada en el cuidado de la salud de la comunidad, desde hace más de 10 años PAE viene trabajando con el objetivo de disminuir el riesgo de transmisión del dengue, zika y chikunguña en la zona de Tartagal y Aguaray, localidades ubicadas en una zona considerada de alto riesgo epidemiológico. 

Nacido en el año en el que se produjo uno de los mayores brotes de dengue en nuestro país, este programa apunta a concientizar a la población respecto de cuáles pueden ser los focos de dengue y reducir los casos autóctonos de la enfermedad.  La iniciativa consiste en visitar las viviendas en busca de cacharros que pudieran ser criaderos de mosquitos y en la instalación de ovitrampas, que son recipientes especiales para atraer las crías de los mosquitos y poder eliminarlas. Además, cuando el sistema de salud reporta un caso, se realiza en la zona una limpieza exhaustiva y se trabaja en la difusión de las medidas de prevención entre los pobladores.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al dengue como una enfermedad infecciosa sistémica y dinámica. Después de un período de incubación de entre 3 y 15 días, la enfermedad comienza abruptamente y pasa por tres fases: febril (de 1 a 5 días), crítica (dos días) y de recuperación (a partir del séptimo día).

 “La concientización es fundamental para evitar la propagación de la enfermedad. Por eso, durante todo el año trabajamos de manera constante en programas y campañas preventivas, concientizando a los vecinos y haciendo trabajo de campo con los agentes sanitarios de la provincia. Nuestra labor se realiza de manera articulada con las autoridades locales y de la mano de equipos expertos que trabajan en territorio y entienden la importancia de tomar acciones para cortar el ciclo de reproducción del mosquito”, afirmó Agustina Zenarruza, Gerente de Sustentabilidad de Pan American Energy. 

Doble exigencia para los sistemas de salud

La irrupción del COVID-19 a principios del año pasado modificó el escenario, porque si bien disminuyó la circulación de personas, el sistema de salud habitualmente exigido por el dengue pasó a estar saturado por el coronavirus, que presenta síntomas similares. Pero aún dentro de ese complejo panorama, el Programa continuó adelante. 

“El año pasado tuvimos un bombardeo informativo en relación con el COVID-19 y sus similitudes sintomáticas con el dengue. Trabajamos en tener un diagnóstico diferenciado y afianzamos en la población la importancia de la consulta temprana en el centro de salud, evitando automedicarse”, explicó Marcelo Abril. 

Si bien el dengue tiene una baja tasa de letalidad, es una enfermedad que en pocas semanas puede pasar de focos puntales a ser multitudinaria. Por eso, es importante frenarla a tiempo para evitar la saturación de los sistemas de salud. 

Actualmente, el Programa de Vigilancia y Control de Vectores de PAE se encuentra en la etapa de planificación del descacharrado previo a la llegada de las temperaturas más altas, no sólo en Tartagal sino también en la localidad de Aguaray, a la que desde el año pasado se extendió la actividad, además de brindar apoyo en Salvador Mazza.

“Confiamos en que lo peor del COVID-19 se haya superado y tengamos mayor libertad para trabajar y poder estar en contacto con la población, pero también es de esperar que al haber mayor movimiento de personas haya un rebote y un mayor riesgo de aumento de casos. Tenemos que prepararnos para una temporada que no nos tome desprevenidos”, concluyó Marcelo Abril.

Claves para la prevención

• Limpiar canaletas y lugares donde puedan acumularse hojas.
• Limpiar las paredes de los desagües y rejillas con agua hirviendo.
• No tirar basura en baldíos y espacios públicos.
• Cepillar los recipientes y evitar que acumulen agua.
• Mantener limpios y desmalezados los patios.
• Tirar los objetos como latas, botellas, floreros y cubiertas.
• Evitar la exposición al aire libre durante las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde.

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