"Yo mujer, cuerpos reales”, sobre el lado B de la maternidad

Se publicó la tercera edición del proyecto fotográfico “Yo mujer, cuerpos reales”, que creó la promotora de Salud Karina Brito. En esta ocasión, palpitando la proximidad del Día de la Madre, la consigna es el lado B de la maternidad. Florencia Arias retrató a Itatí Carrique, Ana Lía Parodi, Lola Plaza, Cristina Idiarte, Carolina Gutiérrez, Aurora Ifrán y Carolina Martínez. Cada una de ellas eligió un tópico, a contrapelo de aquella versión romantizada de la maternidad como vergel que no es traspuesto por problemas, juicios de valor ni renuncias dolorosas. 
La comunicadora social Ana Lía Parodi señaló que no tiene un lado B, sino múltiples. 
“En estas fotos verán reflejado mi lado B más marcado, porque hay muchos ¡claro!Mi computadora y mis tacos fueron y son extensiones de mí. Y lo digo con orgullo y tranquilidad; hoy, ya sin culpas. Lo más difícil fue verme y sentirme mujer en este camino de trabajar y maternar a tres. Eso vino luego de muchos años, con chicos ya adolescentes. Pero por suerte, llegó”, señaló. Y al escuchar sus palabras no cabe menos que recordar el fuerte mandato social de renunciar al rol de mujer, al asumir el de madre. Sin embargo, tal vez porque la noción de maternidad se ha ido desplazando más hacia una función que se cumple y no tanto al género que corresponde o tal vez simplemente porque sus hijos han empezado a soltarse más tiempo de su mano dijo: “Ahora sí siento que puedo ser una mujer plena, en mis múltiples roles. Por eso, lencería bonita, tacos, una compu y mi preciosa cesárea conviven con alegría en mí, cuando estoy a punto de cumplir 50 años”.

Cada una reflexionó acerca de su condición y se atrevió a jugar con su estilo. Gentileza de Flor Arias


Mientras que la comunicadora social Lola Plaza se centró en el tiempo. “Siento que el día no me alcanza, siempre me faltan hacer cosas. Me levanto muy temprano todos los días, pero al final de la jornada nunca falta el ‘mami, te olvidaste de...’ o el ‘mami, llegaste tarde’. Si tuviera que representar mi lado B lo haría con un reloj enorme, un reloj que me recuerde que el tiempo solo tiene 24 horas y vale también olvidarse, llegar tarde y ser la mujer que elijo ser en un millón de facetas, siempre dando lo mejor que tengo”, relató, y su testimonio resuena en cada mujer que debe trabajar afuera y cada día se compromete en cumplir también con el denominado “tiempo de calidad” con los hijos, en el que se impone la premisa de interactuar, comunicarse y mantener fortalecido el lazo afectivo con los vástagos, aunque la culpa nuble el panorama y se crea que no se ha atendido a la consigna.

 

Las mujeres lucen empoderadas y a contrapelo de una madre canónica. Gentileza de Flor Arias
Carolina Gutiérrez es médica y madre de cuatro hijos de entre 8 años y 11 meses. “Nunca me olvidé de la mujer, siendo madre, mi propósito siempre fue mantenerme como mujer/madre y no solo madre. Disfruto mucho de mi sexualidad con amor. Intento que mis hijos me vean no solo como mamá, sino también como una mujer que se cuida, se arregla (dentro de mi estilo sencillo) y se preocupa por su crecimiento personal, tratando de dejar la culpa de lado... porque a eso venimos al mundo, ¿verdad?”, señaló, buscando miradas empáticas que no solo ha encontrado entre sus compañeras durante la sesión fotográfica, sino que seguramente las hallará entre las lectoras de este medio y quienes vean las imágenes en las redes sociales. 
“Esta cicatriz que atraviesa la mitad de mi cuerpo es la que me volvió a la tierra. Me diagnosticaron cáncer de vía biliar durante mi último embarazo y junto con mi hija por nacer salimos adelante. Me operé y con la extirpación del cáncer volví a vivir. Esta herida significa un nuevo comienzo, tanto para mí como para mis hijos, significa estar viva, resistiendo con una enfermedad crónica el día a día y sabiendo que cualquier día puede ser el último”, agregó, con una mirada que sin dudas ha resignificado al tiempo y también a la tan ponderada productividad. 

 

La mujer se pierde a sí misma en la maternidad y la lente de la cámara la recupera. Gentileza de Flor Arias 


Al escuchar la consigna, la licenciada Cristina Idiarte, destacada directora teatral, expresó: “Pienso en la sensualidad en un mundo donde está inhibida, pienso en la integridad total de una mujer ahora madre, pero siempre mujer. Deseo romper modelos heredados de años, una maternidad edulcorada y de revista tonta. Creo en la intuición como esa loba que despierta, arde, da de mamar, cría, caza, ama. Esta soy yo”. Así, pateó el tablero de la madre definida por la crianza y la educación de los hijos, la mujer educada para ser esposa abnegada. 
Otra de las mujeres retratadas, la productora de eventos Aurora Irán, señaló: “Hoy muestro lo más íntimo de aquella madre adolescente que fui. Hoy me miro con ternura, admiración, le sumo valor agregado por el coraje de traer al mundo a dos personas en una adolescencia interrumpida, en la que se transformó absolutamente todo. Así logré, con los años, criarlos, formar una familia y alcanzar metas. Terminé mis estudios y me convertí en esta bella mujer, madre, abuela y profesional, que les dice: ‘¡Ser madre es una experiencia muy fuerte que vale la pena!’”. 
El objetivo es poblar las redes sociales de imágenes con una valoración positiva sobre los cuerpos diversos de las mujeres. La promotora de Salud Karina Brito contó que intentan “deconstruir los estereotipos clásicos de belleza que tenemos y mostrar la belleza desde otro lugar” y con ello hizo referencia a las denominadas medidas perfectas 90-60.90 que rigen la industria de la moda y el 1,75 mínimo de estatura que norma la alta costura. También a los programas editores de fotografías que retocan e invisibilizan “imperfecciones” que en muchas ocasiones son marcas de episodios de vida importantes como el paso por la maternidad, el tránsito de una edad a otra o el paso de una contextura física a otra. 
En línea con el movimiento Body Positive, que apareció, según el sitio Comenzar de Nuevo A.C., como consecuencia de años de vivir bajo la presión social sobre el cuerpo ideal, el cual está definido por las artistas y modelos de moda, quienes llevan a las adolescentes a desarrollar un deseo en muchos casos, inalcanzable de delgadez.
Carolina Martínez Saravia, divorciada y mamá de tres niños relató que las circunstancias la llevaron a maternar sola y que se ha despojado de la creencia de que la maternidad debe ser “color de rosa y perfecta”. “La vida me puso de rodillas y me levanté. En ese momento empecé a surgir como verdadera madre y mujer, esa mujer que había quedado olvidada. Hoy soy la madre que puedo ser y me permito ser. Resurgí entendiendo que además de madre soy mujer”, indicó. Y señaló que no le preocupa que las fotos revelen que su cuerpo está marcado por estrías y cicatrices producto de los embarazos que le tocó cursar, ni por las cirugías estéticas a las que se sometió en un intento de borrar esas marcas. “Hoy es lo que me hace ser quien soy y amarme como soy. Me siento una mujer capaz de enfrentarlo todo, independiente y fuerte, para seguir creando mi maternidad con la que yo me siento bien, sin dejar de disfrutar de mi tiempo, mis amigos y mi sexualidad. Hoy valoro esa independencia que tanto me costó tener para ser la madre que yo elija ser”, definió.
Por último, para la comunicadora social Itatí Carrique “la maternidad nos enfrenta, a algunas mujeres, a un tironeo constante entre la mujer que somos, en la que nos estamos convirtiendo y esa que queremos ser. En ese devenir, en ese tire y afloje, nos vamos forjando en una sola mujer que tiene varias aristas y un lado B”.
Añadió que con la maternidad descubrió, entre otras cosas, que no sabía jugar. “Pocas cosas me costaron tanto como sentarme con mis hijos a disfrutar de un tiempo de juego, fuera de la vorágine del día a día y sin reglas”, dijo y con ello señaló una virtud que está completamente depreciada por la sociedad productivista: el darse un espacio para el ocio y el vínculo con el juego, nuestra primera herramienta para relacionarnos con el mundo. “Algunas mujeres descubren cuando son madres que eso es lo que más plenitud les da, que es lo que quieren para sus vidas. A mí me pasó todo lo contrario, con la maternidad descubrí que no quería ser solo madre, sino ser una gran profesional, una amiga presente y seguir siendo una mujer deseante y con proyectos propios. Eso me llenó muchas veces de culpas y vergüenzas ante la mirada ajena que tan romantizada tiene a la maternidad”, finalizó. 

Más mujeres

El contacto: para formar parte de “Yo mujer, cuerpos reales” hay que contactar a Karina Brito por sus redes personales o seguir el nombre del proyecto anteponiendo un hashtag.

Un proyecto y varias ediciones

Tres sesiones se realizaron con distintos fotógrafos: Sebastián Maruci, Pablo Oriz y Florencia Arias. 

Catorce mujeres fueron retratadas en esas tres instancias y se libraron de sus prejuicios al hacerlo.
 

 

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