Presiones culturales y comerciales aparte, ¿se puede teñir a un niño? 

El sábado pasado desde la cuenta de Twitter @waloxxxxx pusieron el siguiente mensaje: “Lulipop debería dejar de teñirle el pelo a la criatura. Lo tiene más quemado que Vicky Xipolitakis cuando se quedó pelada, mi vida”. El usuario hacía referencia a un episodio ocurrido en 2014 cuando la mediática perdió su peluca en pleno baile y en vivo para ShowMatch. Sin embargo, además de tomar por cierto algo que no se ha probado, acompañó la publicación con cuatro imágenes de la niña, de 4 años, captada en diversos lugares.

La concatenación de tuits a favor y en contra fue imparable. Hasta que la propia Salazar se decidió a responder, desde sus redes sociales, a ese hilo desbordante cuyo primer comentario superaba los 25 mil likes y que tenía más de mil retuits. Y, muy disgustada, hasta inició una demanda en la Justicia. “No voy a permitir que me ataquen y menos a mi hija. Las redes sociales tienen que ser un espacio de expresión, respetando al otro y no una cloaca de odio. No se puede permitir que se agravie a las personas y mucho menos a menores de edad con el enorme daño que eso genera”, puso. Y añadió que el miércoles pasado por la mañana, con el asesoramiento del doctor Castro Bianchi, había presentado dos demandas contra Twitter y Google para que se eliminen de esas plataformas “todos los agravios que recibimos con mi hija estos últimos días”.

Matilda, la hija de Luly, el blanco involuntario de la controversia.

La red del pajarito azul reaccionó de inmediato bajando la publicación de @waloxxxxx minutos antes de que se iniciara el día de ayer “por violar nuestras reglas contra la publicación de medios privados”. 

El usuario lo lamentó: “Bueno, gente, llegó el día que nos censuraron por decir que cierta mujer le realiza cierto tratamiento estético a cierta niña, ja, ja, ja”. Sin novedades de qué ocurrirá con la medida cautelar, quedó flotando el interrogante de si es posible teñir a los niños. El Tribuno se lo preguntó al estilista Sebastián Stone y a la estilista y cosmiatra Laura Rojas. 

Una conciencia nueva

Sebastián Stone comentó que en el pasado, desconocimiento mediante, no se hacía excepciones entre los clientes que desearan pasar por un procedimiento de teñido. “Soy de la vieja escuela de la peluquería, en la que se teñía a todo el mundo, sea una nena de 10, 13, 15 o 16 años si la mamá dejaba y podía pagarlo se la teñía”, contó. Agregó que era común que las niñas y adolescentes pidieran un tono negro para tapar procedimientos anteriores que no les habían dado los resultados esperados e indicó que en las capacitaciones para aprender el oficio someter a los menores de edad a todo tipo de procedimientos no se cuestionaba, porque se lo consideraba normal. 

El estilista Sebastián Stone. 

Sin embargo, indicó que ya en 2010 se empezaba a difundir qué sustancias químicas integraban los productos que eran aplicados sobre las personas. 

“La tintura contiene plomo, amoniaco, químicos para que no se pudran y que después de los veinte minutos de estar en contacto con la piel entran al torrente sanguíneo”, destacó Stone. 

Según el sitio Salud.180.com, los dermatólogos recomiendan no utilizar tintes permanentes ni decolorar el pelo de los niños antes de los 16 años porque de hacerlo pueden provocar alergias (dermatitis en el cuero cabelludo, costras y caspa), asma, úlceras y pérdida del cabello. El menor de los males es que el peróxido elimina el pigmento natural, seca el pelo y lo debilita. Stone precisó que marcas como L’Oreal de París prohibió la coloración para menores de 18 años en sus capacitaciones para el sector de peluquería. 

Para llegar a un tono platinado, señaló Stone, es imprescindible la acción del amoniaco o de otro químico que dañará el cabello. La excepción natural es la manzanilla. El té de esta planta, aplicado como enjuague, otorga reflejos dorados sin la necesidad de recurrir a coloraciones o tintes que debiliten las fibras capilares.
 
Hábitos
El estilista salteño afirmó que el hábito de teñirse mientras más tarde se incorpore mejor, tanto por la condición de inmadurez biológica de los niños y adolescentes que los vuelve blancos de efectos adversos, como por la formación de una buena autoestima, sin tener que recurrir a cambios en su imagen corporal.

“En la peluquería sí o sí pedimos una autorización de los padres, porque un niño tiene un umbral de sensibilidad muy bajo. No es lo mismo tener a una persona adulta que se va a bancar la picazón y el ardor con tal de aclarar su color natural. Un menor no tiene tampoco que tomar cama solar, ni ponerse botox o ácido hialurónico ni hacerse, microblading”, opinó Stone e invocó a las personas a estimar los efectos de estos procedimientos a largo plazo. “El microblading de cejas es un tatuaje, entonces si uno tiene 15 años y se las hace con el correr del tiempo le quedan unas cejas verdes muy feas”, dijo. 

Acerca del comportamiento de los padres salteños señaló que es habitual que muchos de ellos hagan teñir a sus hijos por un deseo propio o cedan a los pedidos de estos. “Hoy no estoy de acuerdo con eso. Muchos chicos vienen y nos piden trabajos complicados de platinados extremos para ponerse un azul, un violeta porque los han visto en influencers”, comentó. Sin embargo, hay permitidos para un adolescente de 15 años en adelante. “No les aplicamos polvo decolorante ni agua oxigenada de 30 volúmenes, porque no resisten. Yo me decoloro y es muy doloroso. Lo daña al cuero cabelludo y al cabello, porque el sulfato de sodio despinta y entra en contacto con la piel. También son dañiños los aclarantes. Lo artificial no es bueno para el cuerpo”, advirtió. 

Alergias 

La estilista y cosmiatra Laura Rojas, por su parte, señaló que directamente se niega a toda intervención en niños. “Hay una sola razón por la que no se debe aplicar productos químicos a los niños: su piel es muy sensible y reacciona de manera exagerada”, sintetizó. 

Para ella los menores deben completar su desarrollo y recién a partir de entonces pueden someterse a tratamientos en la peluquería. “La piel es hormonodependiente, así que los principales cambios se ven en la adolescencia, cuando comienza la pubertad, pero si ya existió en ella un registro de productos cosméticos que alteraron el pH, puede que sea una piel sensible/reactiva”, definió.

La estilista y cosmiatra Laura Rojas.

Luego ejemplificó que llegan a su salón varones con caspa, costras y caída de cabello que veinte años atrás cuando el cuartetero Rodrigo Bueno estaba en el cenit de la fama se habían decolorado para imitar a su ídolo. 
Particularmente a un menor de edad, dijo, es posible hacerle alguna mechita adelante, pero siempre con la precaución de intervenirle el cabello por lo menos dos dedos debajo de la raíz para no comprometerle el cuero cabelludo. Acerca de Matilda indicó: “La verdad creo que puede ser el tono de la nena, porque para lograr ese rubio se lo tendrían que hacer de raíz. Pero no creo que exista una persona humana que haga una cosa así”. 

Añadió que los peligros para los menores no se circunscriben solo a la tintura, sino también al alisado. “Hay que ser muy responsables porque detrás de esto puede desencadenarse una afección para toda la vida. Imagínate que hasta un peeling facial no se le puede hacer a una embarazada porque el producto por la piel entra en la sangre y por la sangre al bebé. Directamente por una cuestión ética no deben hacerse”, advirtió. 

Agregó que las alertas deberían estar puestas también en el perfume y el maquillaje. “Hay que usar productos dermocosméticos y no los baratos. Encima por las conjuntivas (membranas delgadas que cubren la superficie interna del párpado y la parte blanca del globo ocular) es por donde más toxinas entran y los niños hacen reacciones alérgicas”, finalizó.

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