Como abogada, investigadora, argentina, ex jueza de la Corte de Justicia de Salta, expreso mi más profundo respeto por las instituciones de la República. Por la labor que están llamadas por la Constitución Nacional a cumplir, y por el respeto que nos debe merecer a todos los ciudadanos.
Por eso, considero antidemocrático al extremo el “escrache” al que convocan dirigentes oficialistas radicalizados y hasta el mismo Gobierno nacional, para el martes 1, contra la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Un escrache que no busca mejor Justicia sino impunidad absoluta.
El Poder Judicial es uno de los poderes del Estado. y la CSJN, su cabeza y máxima autoridad, destinada a resolver en última instancia los conflictos que le sean sometidos a su consideración, sean éstos individuales o colectivos.
Es el reaseguro de control constitucional, del control de legalidad, o sea del cumplimiento de las normativas legales que rigen en el país, tanto por los otros poderes ,como por los funcionarios, como por los ciudadanos comunes.
Es la República en su integridad; es también el sistema de gobierno que hemos elegidos los argentinos.
No se puede repudiar al Poder Judicial, porque las sentencias no se acomoden a nuestros gustos, nuestros intereses, nuestra ideología, o parcialidad partidaria.
En un conflicto, cuando no hay acuerdo ni se pretende llegar a él de forma pacífica y utilizando todos los medios amigables que están a disposición (como la mediación, la conciliación, el arbitraje), en los que las partes deben poner toda su voluntad en resolver el diferendo, involucrarse en el mismo, ceder , conceder, lo que resulta razonable, el conflicto entonces va a tribunales para que un tercero - el juez- resuelva, conforme a lo que dictan las leyes.
Cuando no se quiere resolver, sino agrandar el conflicto resulta útil atribuir la culpa a un tercero, el que tenga más a mano, o el que le resulta difícil de dominar. Así todos van contra de éste, y se olvidan del que generó el conflicto.
En otros tiempos pasados , los tribunales , o sea los jueces resolvían , conflictos individuales, digamos entre personas humanos, luego aparecieron los conflictos comerciales, y últimamente , los conflictos colectivos, los sociales en los que se encuentran involucrados , muchas veces como víctimas un grupo de la sociedad.
Cuando se aviva el conflicto, se trata de echar leña al fuego, por todos los medios; tanto que a veces se pierde el sentido mismo de lo que se está buscando. Cuando se lo manipula llevando a gente necesitada, no informada o mal informada, a repudiar lo que no conoce detalladamente, se convierte en una acción anti republicana y antidemocrática.
Los jueces deben resolver demandas contra el Estado nacional o provincial; demandas por corrupción contra funcionarios que manejan o manejaban fondos públicos.
Incluso conflictos dentro de los partidos políticos. todo se deja a que ‘lo resuelva la justicia‘. Conflictos en las listas electorales, en los frentes. Conflictos en la farándula. Todo a la justicia.
Nadie quiere sentarse a arreglar sus temas. A conversar, discutir, resolver sus conflictos, sin complicar a la Justicia que ya bastante atareada se encuentra con conflictos derivados de la dinámica política, o del incumplimiento de los deberes de los funcionarios, como la falta de políticas públicas, para disminuir la pobreza, aumentar la educación, cubrir adecuadamente la salud. La inobservancia de las elementales obligaciones de Derechos humanos para con sus ciudadanos.
Es verdad que los jueces deben capacitarse, actualizarse, interpretar la sociedad para la cual están dictando sus fallos.
Pero en estos escraches, nadie pide que se capaciten los jueces; lo que piden es que se politicen los jueces. ¡Si. Señor! ¡Que fallen de acuerdo al poder de turno!.
O que condene a quien ya no tiene el poder, y que lo haga prontamente, rápidamente aplicando el máximo de las penas, No interesa el procedimiento , ni los derechos de defensa, ni los acuerdos o tratados firmados en organismo internacionales que integra el país.
Estos aprietes, ya son conocidos, han sido muchas veces utilizados y, cuanto más independiente es el juez, más ético, más formado , seguramente será más presionado. Y cuando no se obtiene el objeto que origina la presión, vienen los ‘escraches‘, las desvalorizaciones, que como sociedad no podemos permitir. Menos los abogados.
Tenemos que madurar como ciudadanos, darnos cuenta de lo que significa hacer un escrache al Poder Judicial, a los jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Tenemos que analizar la gravedad que supone tratar de dar el poder absoluto a uno de los poderes del Estado.
Debemos entender, aún los jóvenes que no lo vivieron, lo que significa la “dictadura”: la hegemonía de un poder sobre otros. Del que ejerce la fuerza, la violencia, en la que no existen derechos. y se viola permanentemente al ser humano y sus derechos.
Podemos disentir, observar, apelar, criticar, todo con fundamento ciertos, válidos, legales. Pero nunca utilizar la fuerza, el desprestigio, y a los más vulnerables, no recurramos a falsas ideologías, o a la falta de ideología, no cubramos intereses personales utilizando esta metodología del escrache. para fundar el reclamo del que arma el escrache.
No juguemos con la democracia, ya que esta es fuerte o débil según nuestro accionar.
 
 

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