"No queremos que la recuerden como héroe", dijo la familia de Evelia Murillo

"Cada vez se la recuerda menos a mi hija", dijo Luisa Nélida Ríos, la mamá de Evelia Murillo, la docente asesinada el 3 de octubre de 2014 en la escuela de Misión El Bobadal. A 8 años de su femicidio, la familia la recuerda cada día con más fuerza y con algunas reflexiones que es necesario escuchar.

"Nosotras queremos que la recuerden, pero no como héroe. Queremos que la consideren como una persona confiada que tuvo el valor de enfrentarse a una persona armada para tratar de convencerla de que no haga algo malo. Siempre fue una persona esperanzada en el entendimiento y no creía en la maldad de la gente. Queremos un homenaje que la recuerde como maestra, pero también como mujer, madre, hija y hermana, porque los recuerdos se van borrando en la sociedad y necesitamos memoria", dijo su hermana Silvia.

Evelia Murillo trabajaba como docente cuando José Tomás Cortez, puestero del lugar, intentaba violar a una joven wichi que se escondió en su escuela. Cortez quiso ingresar al edificio y Evelia se interpuso. Un escopetazo terminó con la vida de la maestra. Su hija Sofía tenía 20 años al momento del femicidio.

"Muchos ya se olvidaron del caso, por lo que necesitamos un replanteo para que se recuerda la fecha de otro modo. Necesitamos un reconocimiento desde otro lugar. Porque no se piensa en la violencia machista, mucho se piensa en los derechos de las mujeres. En eso se debe centrar el recuerdo de Evelia Murillo. Nosotros ya estamos en paz con el femicida, ya se hizo justicia humana. Estamos convencidos en la Justicia Divina", dijo su hermana.

Ella tiene como recuerdo imborrable esa noche del 3 de octubre de 2014, cuando recibió el llamado a la madrugada que le solicitaban su urgente presencia en la comisaría de Tartagal por un hecho vinculado con su hermana. En la ruta, su hermano mayor Jorge manejando un auto en malas condiciones y recibiendo otro llamado en una estación de servicio, como si fuera una pesadilla que se repite una y otra vez. Se trasladaban con Sofía a bordo. No entendían por qué iban a una comisaría. Cuando llegaron la mirada del policía que los atendió fue contundente. No tenía que decir nada, el nombre de Evelia en una planilla, un horario y otros detalles explotaron en el entendimiento de Silvia. Lograron sacarla de ahí a Sofía, que no entendía qué pasaba.

"Hasta ahora no caigo. La ficha no me cae ni creo que caiga nunca", dijo Sofía en la casa de sus abuelos, en un amplio comedor en donde hay un altar con la foto de Evelia en la fiesta de "quince" de Sofía, imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, flores y velas.

"Yo respeto a mis abuelos, pero no necesito misa, no voy al cementerio, y eso es porque yo la siento muy presente a mi mamá; ella me acompaña todo el día. Y es muy difícil de explicar y muchas veces no encuentro palabras para describir lo que siento. Solo puedo decir que su recuerdo es cada vez más intenso, pero su ausencia pesa cada día un poco más", manifestó Sofía.

Los peligros de trabajar como docente en el monte

En estos años, en un tiempo indeterminado, inauguraron la escuela "Carmen Evelia Murillo", ex 929, en el paraje Bajo Grande, situado a unos 7 kilómetros de Alto de la Sierra, departamento de Rivadavia. "Solo nos llegó una carta de los caciques pidiendo la autorización de la familia para ponerle el nombre a esa escuela. Nunca más dijeron nada. Ni de la escuela ni los caciques ni mucho menos desde el Ministerio de Educación de la Provincia. Nos gustaría conocer el lugar porque Evelia trabajó 4 años en el Chaco Salteño", dijo su padre Jorge Pablo Murillo.

Evelia trabajó como directora en una escuela de Santa Victoria Este para luego pasar a un establecimiento en barrio Democracia de la capital local. Allí trabajaba de maestra hasta que su hija Sofía decidió comenzar a estudiar arquitectura. Así fue que decidió volver al monte. Antes de Tonono hay que entrar para El Bobadal por un camino de arena y martirio. En la escuela 4.164 se desempeñaba como maestra de plurigrado.

El Tribuno estuvo a las pocas horas de ocurrido el femicidio. El grado de olvido de las instituciones educativas en contextos inhóspitos era la política educativa por entonces. Las maestras siempre estuvieron muy expuestas, sin comunicación, con caminos que son imposibles de transitar y con una cultura en donde el criollo es dueño y señor de todo en su puesto. La escuela de El Bobadal está al lado de la casa de la familia del femicida. Por ahora esas condiciones no cambiaron demasiado.

Lo que dice el fallo de la condena

El 7 de abril de 2016, los jueces Ricardo Martoccia, Osvaldo Chehda y Asusena Vásquez, de la Sala 1 Distrito Judicial Tartagal, condenaron a José Tomás Cortés, el puestero por entonces de 66 años, a la pena de prisión perpetua por considerarlo autor material y penalmente responsable del delito de homicidio calificado por violencia de género, femicidio en concurso real con amenaza con arma de fuego en grado de autor, en contra de la maestra Evelia Murillo, quien trabajaba en la escuela albergue Nº 4161, al este de esa ciudad.

 

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