La enemistad en Cerro Negro del Tirao desempolva impensados intereses

En el paraje Cerro Negro del Tirao las cosas andan mal. Los extensos cerros tienen apenas pastaje y la hacienda de los lugareños es llevada de un lado a otro buscando agua y forraje. Esta sacrificada labor de subsistencia es de todos los días. Y en estas desventuras, los pobladores tienen problemas, malas relaciones y la sombra se la especulación de muchos.

Claudio Quipildor había denunciado que fue desterrado de una porción de tierra en finca La Cueva, porque no tenía permiso de pastaje de quienes son los supuestos dueños. En la edición de este lunes de El Tribuno el denunciante mencionó que "los Abán los habían expulsado tirando abajo un puesto donde vivía con su esposa y sus pequeñas hijas". Según los Quipildor, ellos llegaron a esta parte de la finca La Cueva porque no vivía nadie, y además la madre de Claudio dice que tiene comprada esa parte de la tierra.

Sucede que varios lugareños hicieron lo mismo en estas tierras porque alguien los "avivó" con prescripciones adquisitivas de dueños entrados en años que no pagaban los tributos en Rentas. Es tal la avivada por esas tierras olvidadas, que los pobladores se enemistan a instancias de otros intereses e interesados.

Ernestina Teresa López Tapia es apuntada como parte de "los violentos propietarios de finca La Cueva". Sus hijos son los "Abán", quienes admiten haber desalojado a los Quipildor en forma pacífica y no como éste denunció: "Quipildor admitió haberse metido y se llevó sus animales. El puesto era un viejo ranchito con techo de paja y barro inhabitable, donde este hombre llevó a su familia. Nadie lo violentó, solo desarmamos el puesto que no tenía nada en su interior, solo colchas que usó para hacer dormir a sus pequeñas niñas".

Ernestina cuenta su versión y brinda datos elocuentes de la enemistad entre lugareños: "Cuando vino este señor a meterse en la finca sin permiso, nos hizo perder las vacas, mató un caballo nuestro y trajo su ganado desde la casa de su madre que habita atrás de la escuela de Cerro Negro".

"Quipildor cuando fue desalojado nunca se resistió. Se fue a la casa de su madre donde vivía. Estas tierras de mis abuelos son pretendidas por muchos, hasta un exsenador nacional se animó a iniciar una prescripción de la propiedad porque mi abuelo dejó de pagar los tributos".

Según Ernestina, desde antes del 2011 numerosos especuladores, munidos de información de inmuebles, quisieron quedarse con cientos de hectáreas por donde en algún momento se habló de la proyección de una ruta para la explotación minera de la zona. Sucede que por estas tierras hubo exploraciones, como las que hubo en Cachi, en busca de minerales. Cómo los lugareños se enteraron de que todas estas tierras estaban en litigio, algunos intentaron quedarse con algunas porciones de tierras perdidas en medio de los cerros.

"Nosotros denunciamos a Quipildor por su usurpación. Lo nuestro no es un reclamo arraigado a la sangre autóctona; solo cuidamos lo que se nos quiere quitar hace diez años, y que todavía sigue siendo la especulación de otros. Todo lo denunciamos".

Ernestina es hija de Borja Tapia y Bonifacio López. Cuando ella inició trámites de tenencia se dieron cuenta de que había una prescripción adquisitiva de otra persona. Pues bien, ahora la historia está desempolvando una trama insospechada de intereses corporativos y de particulares que ni siquiera conocen Cerro Negro del Tirao.

Por no pagar impuestos

Ernestina es hija de Borja Tapia. Cuando ella inició trámites de tenencia vieron que había una prescripción adquisitiva de otra persona. Ahora la historia saca a la luz una trama insospechada de intereses corporativos y de particulares: "Estas tierras de mis abuelos son pretendidas por muchos, hasta un ex senador nacional se animó a iniciar una prescripción de la propiedad aprovechando que mi abuelo no pagaba los impuestos".

 

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