Pobladores del norte exigen ser incluidos en las obras hídricas

En los últimos 20 años en esta época del año nunca la naturaleza había privado tanto de la lluvia a las ciudades del norte provincial. A mediados de noviembre o a más tardar cerca del 20 comenzaban las grandes lluvias de verano, pero este año la situación se ha tornado dramática porque salvo alguna llovizna leve, en el norte no llovió lo necesario.

Durante toda la semana pasada funcionarios de diferentes áreas del Gobierno de la Provincia permanecieron en Tartagal y anunciaron una serie de obras como la perforación de pozos, la finalización del acueducto Yacuy- Tartagal, la construcción de la cisterna de Villa Güemes. Aunque hasta el momento ninguna se inició, se espera para esta semana la apertura de sobres para retomar las obras de mayor presupuesto, como son el acueducto y la cisterna donde se almacenará el agua de los pozos que proviene de ese paraje ubicado a 15 kilómetros al norte de Tartagal. Para ese mismo acuífero se anunció la perforación de dos nuevos pozos, y otros dos para Tartagal, como también para Aguaray y Salvador Mazza.

Fuentes vinculadas a la prestataria del servicio que pidieron reserva de su identidad explicaron que los mayores inconvenientes se centran en el área de Yacuy, donde se encuentran en producción 6 pozos que en cierto modo son los que salvan la situación actual, ya que el dique Itiyuro - El Limón solo recoge agua de lluvia.

La semana pasada Carlos Saravia, titular del Ente Regulador, y Facundo Humacata, secretario de Salud, y otros funcionarios del área de Obras Públicas de la Provincia suscribieron un convenio con la comunidad de Yacuy, ya que los pobladores de ese paraje, que divide los municipios de Tartagal y de Aguaray, no permitían que los camiones carguen agua de los pozos para el posterior reparto.

Según el convenio, la Provincia perforará dos pozos para que sean de uso de la comunidad guaranítica, pero aprovechando la situación de emergencia los pobladores también pidieron más personal y equipamiento para el centro de salud y la construcción de 15 viviendas. Pero la otra condición fue que en todas las obras que se realizan en la zona trabaje solamente gente de la comunidad.

Fuentes de la empresa se mostraron muy molestas por esta situación "porque la contratista que tiene que hacer la perforación de los dos pozos tiene su gente y no se le puede exigir que la desplace para tomar a los piqueteros de Yacuy". Y agregaron que se aceptó que tomaran algunos pobladores, pero como entre ellos mismos hay internas, la situación se complica. Además, hay un agravante: hay un piquetero que es el más problemático. Ellos tenían que hacer 5 casas, nunca las terminaron y ahora pretenden que le den para que haga 15 más.

Hasta el viernes, las exigencias de la comunidad impedían los trabajos en la construcción de pozos que vendrían a acercar una solución a miles de norteños.

"Es extorsión"

Quien se pronunció respecto de la difícil situación que se vive en el norte por la falta de agua, pero también por la actitud de los desocupados, fue el interventor del municipio de Salvador Mazza, Adrián Zigarán, quien calificó la situación "como una extorsión por parte de quienes aprovechando la situación exigen cosas que nada tienen que ver con el tema del agua".

El funcionario agregó: "Hoy (por ayer) cortaron en la entrada al paraje Piquirenda en el municipio de Aguaray porque los pobladores de Acambuco exigen caminos, los de Yacuy no permiten que saquen el agua de los pozos de ese paraje interpretando que el agua es de ellos. Es algo inaudito cuando lo que se trata es de llevarle un poco de alivio a miles de pobladores que carecen de agua. Y si los funcionarios no hacen lo que ellos quieren se van a la ruta y la cortan con lo inhumano que resulta que cientos de automovilistas se queden sin poder transitar con una temperatura que en el norte ronda los 45 grados".

Zigarán atribuyó "esta actitud extorsiva al hecho de que la jueza del fuero federal no hace absolutamente nada para impedir que ante el menor reclamo corten la ruta nacional 34 y la mantienen cortada el tiempo que quieren".

No tuvieron que suspender las clases

Pese a la dura crisis hídrica que vive el norte de la provincia, las escuelas no suspendieron las clases, ya que se diagramó un operativo para llevar el líquido elemento a todos los establecimientos.

"Cuando comenzó a trabajar el comité de crisis, encabezado por el Ente Regulador, se analizaron cuáles eran los edificios prioritarios para llevar agua: hospitales, clínicas, centros de salud, escuelas, entre otros", contó a este diario Gastón Galíndez, quien trabajó con el comité en el norte provincial.

El secretario Administrativo de la Cámara de Diputados señaló que el domingo 27 de noviembre comenzó un operativo coordinado por el Ministerio de Educación para realizar la carga de agua en la cisterna de los distintos establecimientos de los municipios afectados: Tartagal, Mosconi y Aguaray. Cada establecimiento designaba un responsable (directora o vicedirectora) para que abra la escuela y los camiones pudieron ingresar y llenar las cisternas, de piso o las elevadas.

En tanto que el lunes se realizó una ronda por los establecimientos para ver cuál necesitaba una recarga, lo mismo ocurrió el martes y los días siguientes.

"La prioridad era asistir a los establecimientos considerados esenciales. Y también a las poblaciones más vulnerables", señaló Galíndez. Al tiempo que contó que en algunos lugares en donde no era suficiente la carga de los tanques cisterna se les dejaba agua envasada.

(Agencia Tartagal)

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