Zanchetta: sus días preso y las versiones sobre represalias

Hoy se darán a conocer los fundamentos de la inédita sentencia en contra del exobispo de Orán Gustavo Zanchetta. El viernes de la semana pasada, la Justicia lo condenó a 4 años y medio de prisión por abuso sexual simple agravado por ser ministro de culto en perjuicio de dos exseminaristas. Se conoció que a sus primeros días preso los pasó en una base operativa de la Policía y hay total hermetismo sobre cuándo lo trasladarán a la cárcel. En tanto, en la ciudad norteña se habla de represalias contra testigos que lo complicaron.

La Sala II del Tribunal de Juicio de Orán, presidida por la jueza María Toledo Zamora, Raúl López y Héctor Fayos, sentó el precedente de emitir el primer fallo por el que un obispo emérito quedó privado de la libertad por abuso sexual en el país.

Desde la semana pasada hubo reserva sobre las condiciones de su detención. De hecho, cuando le dieron la condena difundieron que sería trasladado a la Unidad Regional N§ 2 de Orán, pero unas horas más tarde surgió la versión de que estaba en una comisaría.

Luego se conoció que, tras la lectura de la sentencia, a Zanchetta lo llevaron en un auto particular a la base operativa de la Policía en el barrio Taranto. Según se pudo saber, en ese edificio no hay celdas ni pabellones, sino habitaciones con baños y al sacerdote lo mantienen alejado de otros detenidos.

Hay hermetismo sobre el traslado del religioso a la Unidad Carcelaria 3 de Orán, pero sería inminente. La directiva judicial es mantenerlo alojado en Taranto hasta tanto se libere un cupo en el superpoblado penal. Por estos días circuló una foto en la que ve a Zanchetta asomado por una ventana, sin rejas ni custodia cerca. La imagen sería de sus días en la base operativa, según fuentes locales.

Durante el histórico juicio testificaron numerosos miembros de la Iglesia. Según indicaron algunos fieles, la Diócesis de Orán quedó dividida en dos luego de la sentencia. Aseguran que se estarían tomando represalias contra quienes apoyaron las denuncias de los seminaristas y dependen laboralmente del Obispado.

La sentencia de la semana pasada se sumó a otra inédita dictada hace menos de un año, también contra un sacerdote: la de Agustín Rosa Torino, el primer fundador de un Instituto religioso preso por abuso sexual. A diferencia de este anterior caso, durante el juicio a Zanchetta un grupo de fieles apoyó las denuncias. Tras las primeras acusaciones, el obispo fue trasladado a Roma, donde trabajó en la inmobiliaria del Vaticano hasta antes del juicio que perdió y apelará.

Si bien los fundamentos de la sentencia suelen leerse al condenado, en este caso solo asistiría a escucharlos el defensor oficial del sacerdote, Enzo Gianotti. Según indicaron fuentes judiciales, buscan que el religioso no vaya hoy a los tribunales "para evitar situaciones".

Tras la lectura de los fundamentos corre el plazo para que la defensa presente la apelación. El abogado canónico que acompañó a Zanchetta desde que comenzó el caso, Javier Belda Iniesta, indicó que "los hechos no sucedieron" y que "hay testigos que se contradicen".

 

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