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Milei, ante el desafío de gobernar con sabiduría

Domingo, 10 de diciembre de 2023 01:32

El comienzo de la presidencia de Javier Milei marca un punto de inflexión en la vida de nuestro país y, sobre todo, de cada uno de sus habitantes. Hoy la Argentina emprende un derrotero con la esperanza de superar un empantanamiento que se vuelve agobiante. Nada será fácil y no habrá soluciones rápidas.

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El comienzo de la presidencia de Javier Milei marca un punto de inflexión en la vida de nuestro país y, sobre todo, de cada uno de sus habitantes. Hoy la Argentina emprende un derrotero con la esperanza de superar un empantanamiento que se vuelve agobiante. Nada será fácil y no habrá soluciones rápidas.

Hace ya más de 12 años la ilusión populista de vivir de rentas gracias a la soja se derrumbó estrepitosamente y el país comenzó a pagar el costo de aventuras condenadas al fracaso. Entre ellas la demagogia energética, la inflación, el uso de las cajas del Estado para financiar la política, la emisión sin medida y la manipulación del comercio exterior.

Entre 2011 y 2015 se duplicó el gasto público en relación con el PBI y en la misma proporción aumentó el número de personas que dependen de sueldos, pensiones o subsidios estatales; se derrumbaron el empleo y los salarios y se agudizó el crecimiento sostenido de la pobreza. Todo de la mano con la caída de la calidad educativa, la inversión productiva y la actualización tecnológica.

El presidente y todo el equipo de gobierno deberán tener en cuenta las malas experiencias anteriores. Ocupar la primera magistratura supone una responsabilidad esencial ante la sociedad y ante la República. Las disputas internas por espacios de poder debilitan a los gobiernos y agudizan las crisis.

Nada resultará fácil. La presidencia de Alberto Fernández multiplicó la deuda del Tesoro y la del Banco Central. La misma vicepresidenta saliente, Cristina Kirchner, reconoció que la actual "estanflación", es decir la caída de la producción y el aumento de los precios, es una "catástrofe social".

Por esa razón, ante cualquier requisitoria Milei responde "no hay plata". Esa es la cruda realidad. Emitir moneda o deuda no es solución, sino agravante.

En situación límite, hacen falta sacrificios.

Las amenazas contra el nuevo gobierno expresadas por los sindicalistas y piqueteros encabezados por Pablo Moyano, Héctor Daer y Eduardo Belliboni son inadmisibles, dado que suponen un plan de desestabilización previo impulsado por organizaciones que fueron corresponsables de los desmanejos del actual gobierno y, por sobre todo, carecen de autoridad moral y de representatividad.

El flamante presidente deberá actuar con sensibilidad y sabiduría. Con la mitad de la población bajo la línea de la pobreza, las decisiones que se tomen deben incluir salvaguardas para los sectores más vulnerables.

Priorizar la meta del "déficit cero" le va a exigir mejorar los ingresos a través de una optimización tributaria, privatizar las empresas públicas deficitarias, eliminar la intermediación en las políticas sociales y revisar minuciosamente todo el gasto público y la transparencia de nombramientos, licitaciones y concursos de precios. Al mismo tiempo, garantizar la calidad de los servicios indispensables.

Ni la ortodoxia deshumanizada ni el populismo demagógico van a dar la respuesta que espera un país atravesado por la indignación hacia la dirigencia en general.

Un jefe de Estado debe ocuparse de que el Estado sea el primero en resguardar los derechos de las personas consagrados en la Constitución.

Es imprescindible restaurar el respeto por las instituciones. En primer lugar, terminar con el lobby ante la Justicia y archivar para siempre las confrontaciones, perversas y rayanas en el ridículo, vividas en los últimos años.

El Congreso, a su vez, debe abandonar la cultura de barricada a la que lo llevaron la corrupción y la grieta política, y convertirse en el espacio de acuerdos y compromisos para compartir el esfuerzo que la patria necesita y la sociedad merece.

Los tres poderes del Estado tienen el deber de asumir lo que la sociedad ya entiende y acepta: de los grandes problemas que nos afligen solo saldremos con trabajo, sacrificio, transparencia y confianza.

 

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