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Milei y el momento de mostrar que puede y sabe gobernar

Prepara un shock de cambios drásticos que, según dijo, sorprendió al FMI. Propuso a dos empresarios sin fogueo político para la conducción del Senado.
Domingo, 03 de diciembre de 2023 00:00

Dentro de una semana prestará juramento y recibirá los atributos de mando una persona que, como candidato y como presidente electo, rompió absolutamente todos los cánones de las costumbres políticas nacionales y, especialmente, la gama de visiones ideológicas que conforman el "sentido común" de los argentinos.

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Dentro de una semana prestará juramento y recibirá los atributos de mando una persona que, como candidato y como presidente electo, rompió absolutamente todos los cánones de las costumbres políticas nacionales y, especialmente, la gama de visiones ideológicas que conforman el "sentido común" de los argentinos.

Javier Milei apareció en escena como abanderado de la contradicción o la contracorriente. Se ofreció como la alternativa a todo lo que ya se conoce, dijo que para salir de la crisis había que prepararse para sacrificios y, además, avanzó sobre valores que parecían inamovibles: la justicia social, el rol del Estado, el valor de la riqueza, los derechos humanos, el cuidado del medio ambiente, el feminismo… y, más sofisticadamente, propuso el cierre del Banco Central y la dolarización.

En un país con la mitad de la gente bajo la línea de la pobreza y con una caída del 30% del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, la palabra "ajuste" ya no asusta como en otros tiempos, porque el ajuste ya está. Y en ese mismo país donde los chicos de hogares con bajos ingresos sufren una educación deficiente y los hospitales públicos (y las obras sociales, también) padecen la falta de insumos medicinales básicos debido a la pésima política de importación, el "infierno tan temido" ya se está viviendo.

La dirigencia política tradicional hace tiempo perdió el contacto con esa realidad social, siguió actuando con fórmulas vencidas y gracias al derroche de la demagogia fue apareciendo, claramente, como "la casta".

Quizá esta sea la explicación del triunfo de Javier Milei. Un magnífico ejemplo de cómo capitalizar el clima social imperante. Ahora viene el tiempo de demostrar si sabrá gobernar y si podrá gobernar.

En el Congreso

En primer lugar, para convertir en leyes la revolución que promete cuenta, en principio, con 37 diputados y 8 senadores: no podrá dar un solo paso sin llegar a acuerdos parlamentarios. O sea, deberá demostrar una ductilidad pragmática (virtud que no lo caracteriza) y desarrollar una minuciosa capacidad de negociación.

Milei no ha dejado de sorprender a los argentinos, y las primeras decisiones parlamentarias también fueron una sorpresa. Sus postulantes para la vicepresidencia del Senado y de Diputados son empresarios neófitos en la política, respectivamente, el ganadero y rematador Francisco Paoltroni, un bonaerense radicado en Formosa, y el riojano Martín Menem, hijo de Eduardo y sobrino de Carlos, quien recién ingresó a la política de la mano de Milei en 2021. A pesar de la escasez de votos asegurados, desechó el aporte sustancial que le ofrecía Juntos por el Cambio desde el peronismo no K en Diputados, con los nombres de dos políticos más fogueados, Cristian Ritondo y Florencio Randazzo. Casi un quórum propio. "Vamos a negociar ley por ley", advirtieron desde el PRO al oficializarse la decisión.

Ningún shock económico como el que insinúa el presidente electo se podrá llevar adelante por decreto.

Los gobernadores

La solvencia de Guillermo Francos y Diana Mondino ha permitido hasta ahora un cierto nivel de diálogo; a nivel internacional, en el caso de la canciller in péctore, y puertas adentro, especialmente con los gobernadores, el futuro ministro del Interior.

Hoy por hoy, Milei no cuenta con gobernadores ni intendentes libertarios.

Cuando afirma que no hay plata para continuar con las obras públicas ni para extender facilidades a provincias en aprietos, el Estado de ánimo se altera. Es cierto que la mayoría de las obras anunciadas con bombos y platillos ya están paralizadas, pero las necesidades de las provincias y, sobre todo, la supervivencia de los gobernadores depende en demasía del Tesoro Nacional. Si no hay plata no va a haber asistencias del Tesoro.

La gran pregunta: ¿Qué va a ocurrir cuando se quieran poner en práctica "las medidas drásticas, duras, intransigentes y disruptivas" que los futuros ministros, Luis Caputo, de Economía, y Nicolás Posse, jefe de Gabinete, y el mismo Milei prometieron al FMI y a Wall Street?

¿Cómo van a pasar la prueba del Congreso y la de la calle? Vale aclarar que en el FMI mucho no le creyeron. Milei les resulta confiable, pero ellos conocen las cuentas y las costumbres argentinas.

¿Y qué va a pasar cuando se formalice la devaluación?

Milei ha emprendido un camino que no podrá transitar solo. No es solo su modelo económico. Por ahora no ha registrado, al parecer, el temor que existe en un sector de la población acerca de una eventual represión indiscriminada a cualquier manifestación de oposición que un cambio de esta índole podría generar.

Pero también al crear un Ministerio de Capital Humano, dirigido por la economista Sandra Petovello, y reducir a secretarías dentro de esa cartera a las áreas de Educación, Salud, Trabajo y Desarrollo Social, insinúa una categorización economicista que exigirá inmediatas garantías de que las personas, y no el orden fiscal, van a estar en el centro de las metas del Gobierno.

Milei y todo su equipo deberán tener en cuenta que un presidente democrático no gobierna al pueblo sino para el pueblo.

 

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