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18 de Abril,  Salta, Centro, Argentina
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Más gente asiste a los comedores, pero varios están al borde del cierre

Un merendero de Floresta cerró tras 5 años. A otro el 2 de abril le cortaron el gas. A otras entidades les cuesta comprar alimentos y buscan más fondos.
Domingo, 03 de septiembre de 2023 02:21

Si la crisis golpea a la población en general, el coletazo se siente con mayor fuerza en los sectores más vulnerables. Este es el caso de las infancias, los adultos mayores o las madres solteras, que son quienes agrandan las filas de los merenderos y comedores en Salta.

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Si la crisis golpea a la población en general, el coletazo se siente con mayor fuerza en los sectores más vulnerables. Este es el caso de las infancias, los adultos mayores o las madres solteras, que son quienes agrandan las filas de los merenderos y comedores en Salta.

Las señales sobre el aumento de la pobreza son fáciles de advertir desde los diferentes comedores y merenderos de la ciudad y alrededores: hay un aumento de la demanda. Las filas comienzan desde más temprano, llegan por un plato de comida desde otros barrios o mensajes que "con vergüenza" piden que la asistencia llegue antes.

Un cierre preocupante

Roxana Esquivel y sus compañeras del comedor "Sembrando Futuro", que asiste a más de 200 personas en Floresta, cuentan los días para llegar a principios de septiembre y cobrar sus sueldos para poder reabrir. Cerraron hace dos semanas por falta de insumos.

"Compramos azúcar, harina y hacemos panes o postres para vender y de ahí ir sacando fondos" , explicó Roxana sobre cómo se financia, además de recibir la ayuda de algunos particulares.

Pero el recorte no es nuevo para el comedor que hace un tiempo se tuvo que reconvertir en merendero y ahora ofrece tres días a la semana una merienda de anchi, arroz con leche y, "cuando se puede", una olla popular. "Tengo en el freezer guardadas tres gallinas grandes que aún no pude cocinarlas porque no tengo las verduras", resaltó Roxana.

Cocinan con leña, buscan fondos y una preocupación sin respuesta

Aunque la ayuda se cortó en el comedor Sembrando Futuro, Roxana Esquivel aseguró que los que suelen ir le escriben preguntando "cuándo vuelven", mientras que más personas se anotaron para recibir la merienda. "Pero les dije que por el momento no tenemos nada", señaló. Lo que entrega el comedor devenido en merendero por estos días es el pan de la panadería social, la "única ayuda estable" que mantienen.

El comedor "Soplo de Amor", en cambio, resiste en el barrio 2 de Abril y es de los pocos que llega a poder ofrecer un plato de comida de lunes a viernes a más de 150 personas.

  En Soplo de Amor deben cocinar con leña.

Según explicó Daniela Gutiérrez, responsable del comedor, no solo aumentan los precios, sino además la demanda que, en su caso, la vinculó también al cierre de comedores intermitentes que se abren con otros intereses: "Para las elecciones abrieron comedores y de repente cerraron, eso hizo que venga más gente".

Desde hace unas semanas cocinan con leña porque les sacaron el medidor de gas por falta de pago. "Fuimos a hablar porque no es que no queremos pagar, pero no podemos abonar todo junto, les dijimos que nos hagan plan de pago pero nos dicen que no se puede. Intentaremos hablar con Enargas", lamentó Daniela.

Cada centro de asistencia busca aún celebrar el Día de las Infancias. Para colaborar con el comedor Creciendo Juntos de San Calixto se puede llamar a Noelia Peralta (154047487).

Consultada por quienes asisten por un plato de comida, la mujer aseveró que la difícil situación es tanto para quien trabaja como para el desempleado y subsidiado.

"A ninguno le alcanza, porque el que trabaja tiene varios chicos y solo llega a cubrir a uno o dos y los demás quedan en al aire. Por ejemplo, un cuidador de ancianos tiene una familia tipo, con dos hijos, pero igual no le alcanza, y si conseguís trabajo por agencia es peor, porque ellos se quedan con una comisión. Hay varias madres solteras que sí salen a trabajar, ¿quién les cuida el bebé?", preguntó. Aseguró que la forma que encuentran es vender en las ferias gelatina, bizcochuelo o ropa usada que "van dejando los chicos".

  Por los precios, en las cocinas deben hacer "magia" para cocinar.

El termómetro del aumento de la demanda en el comedor "Creciendo Juntos" de San Calixto es que las filas se arman desde más temprano; también que acude gente de otros barrios. "Eso había pasado solamente en la pandemia, que venían hasta de villa Lavalle", advirtió Noelia Peralta, que además lo vinculó a que son "el único comedor de la zona, los demás son merenderos".

El comedor da almuerzo a más de 150 personas los martes y jueves. "Solo pollo porque la carne (vacuna) está imposible, aumentó de un día al otro, y la verdura ni hablar", se lamentó Noelia. La mayor ayuda que tienen es de las propias voluntarias o de particulares. "A nivel nacional nos dan mercadería, pero cada tres meses y a veces ni eso", cuestionó.

Desde los diferentes centros de asistencia se advierte que además de ser la mayoría hogares monomarentales, son familias numerosas, algunas de hasta casi 20 personas.

  El comedor "Creciendo Juntos" es el único de la zona de San Calixto.

Los centros de asistencia de alrededor de la ciudad atraviesan la misma situación, aunque con fríos que calan más hondo en las zonas rurales.

"Una madre con mucha vergüenza me escribió pidiéndome una frazada porque durmió en el piso con su hija de año y medio y se murió de frío toda la noche", contó Jimena Calafiore, del comedor Pan de Vida de La Silleta. Si bien la cordobesa y su familia asisten hace más de una década a las familias rurales, asegura que "nunca vio lo que está pasando ahora". Jimena "no sabe cómo", pero logra cada semana ofrecerles algo a las infancias que, asegura, son siempre agradecidas. "La semana pasada no tenía para cocinarles y les llevé un arroz con leche, me sentía súpermal, pero ellos siempre te reciben con amor y alegría", indicó con la voz entrecortada.

Otros números de comedores para colaborar: Soplo de Amor del barrio 2 De Abril (155369094), Sembrando Futuro de Floresta (156311083) y Pan de Vida de La Silleta (155825661).

La organización es familiar, su marido busca las donaciones y ella cocina y reparte junto a otros voluntarios. Los domingos ofrecen desayuno y almuerzo, pero "quedó corto, con mucha vergüenza me llamaban a media semana diciéndome que no tenían para comer", contó. Desde hace  días que el comedor sumó otra ración a mitad de semana "para la cena". Este plato es posible gracias a "Pauli", una verdulera de San Luis que aporta los miércoles, o la ayuda de César que "corrió una carrera por mercadería y nos las trajo y está aquí cada domingo", destacó. Pero la ayuda atraviesa las fronteras salteñas y su papá junto a sus compañeros choferes de colectivos llegaron con ropa y mercadería desde Sierras de Calamuchita. "Son muchas las personas que colaboran, el que las pasó y sabe lo que es la pobreza es el que más ayuda", reflexionó Jimena.

 

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