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A 25 años del gran hallazgo: las momias del Llullaillaco

Luego de décadas ocultos bajo la nieve, en las alturas del cerro salteño, La Doncella, El Niño y la Niña del Rayo volvieron a ver la luz, para nunca más quedar en la olvido. Hoy, son el eje central del Museo de Arqueología de Alta Montaña, donde miles de personas pasan a diario a conocer su historia y la de Salta.
Jueves, 29 de febrero de 2024 19:35

Marzo de 1999 fue el mes en que fueron finalmente localizados. Luego de varias semanas de trabajo, los cuerpos momificados de tres niños salían finalmente a la luz. Bajaron de las alturas del Llullaillaco, para ser presentados a los salteños y al mundo. El excelente estado de conservación de La Doncella, La Niña del Rayo y El Niño dejaron perplejo al mundo de la ciencia, que hasta nuestros días siguen asombrados y analizando cada trozo de la cultura que trajeron en su descenso. 

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Marzo de 1999 fue el mes en que fueron finalmente localizados. Luego de varias semanas de trabajo, los cuerpos momificados de tres niños salían finalmente a la luz. Bajaron de las alturas del Llullaillaco, para ser presentados a los salteños y al mundo. El excelente estado de conservación de La Doncella, La Niña del Rayo y El Niño dejaron perplejo al mundo de la ciencia, que hasta nuestros días siguen asombrados y analizando cada trozo de la cultura que trajeron en su descenso. 

El equipo de recuperación de las momias estuvo codirigida por Johan Reinhard y la arqueóloga Constanza Ceruti, e incluyó a montañistas y arqueólogos argentinos y peruanos entre los que se contaban el arqueólogo salteño Christian Vitry, los andinistas del mismo origen Alejandro Lewis, Mario Lazarovich, Adriana Escobar y Antonio Mercado, los peruanos Ruddy Perea, Orlando Jaén, Jimmy Bouroncle, Arcadio Mamami, Edgar Mamani e Ignacio Mamami, y el fotógrafo de la National Geographic Gordon Wiltsie, con la colaboración de personal y vehículos del Ejército Argentino. Ninguno de ellos esperaba hallazgos arqueológicos de tal importancia

El gran tesoro

En marzo de 1999 fueron encontrados los cuerpos de un niño de siete años, una niña de seis y una adolescente de quince años. Su estado de conservación era tal, que varios expedicionarios coincidieron en afirmar que parecían estar dormidos. Junto a ellos se hallaron 46 objetos que componían su ajuar, formado por figuras humanas y animales en miniatura, utensilios y alimentos.

Las tres momias incas encontradas cerca de la majestuosa cima del volcán Llullaillaco, en Salta, estaban en un estado de conservación tan bueno que permitieron ponerle cara al antiguo ritual de la capaccocha, cuyo colofón fue el sacrificio de los niños. Se cree que fue un sacrificio, ya que "La Doncella" estaba vestida con un vestido marrón claro ajustado en la cintura por una faja con dibujos geométricos donde combinan colores claros y oscuros con sus bordes rojos. Tiene un manto gris con guardas rojas,sostenida por un prendedor de plata a la altura del tórax, al igual que con muchas trenzas y como era de costumbre, adornos en la cabeza. "La Niña del Rayo" y "El niño" estaban de una forma en la que no se podía percibir las prendas fácilmente.

Por Ley 25444 del 20 de junio de 2001, los "Niños del Llullaillaco" fueron declarados "Bienes Históricos Nacionales" y la cima del volcán "Lugar Histórico Nacional" por la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos de Argentina.

Su museo

Cinco años después del hallazgo, se hizo posible la exhibición al público de una parte del descubrimiento en el Museo de Arqueología de Alta Montaña de Salta que fue creado a tal fin, en la ciudad de Salta. La muestra cuenta con sistemas de protección de alta tecnología a fin de mantener las condiciones de temperatura, humedad e iluminación necesarias para proteger este valioso patrimonio arqueológico.

El MAAM, Museo de Arqueológía de Alta Montaña de Salta, fue inaugurado el 19 de noviembre del 2004, con el objetivo primario de albergar y exhibir los restos arqueológicos del volcán Llullaillaco, exponiendo, en una primera etapa, solamente cinco de las piezas pertenecientes al ajuar de los pequeños, mientras se esperaban, desde los Estados Unidos, las especificaciones técnicas respecto a las cuales se licitaría la construcción de las cámaras especiales necesarias para exponer los cuerpos.​

Dadas las diferentes metodologías que requiere la conservación del tesoro del Llullaillaco, se hizo indispensable contar con dos laboratorios al momento de concebir el museo: En uno se conservan los niños y en el otro los elementos componentes de su ajuar.

Hubo diversas complicaciones en la construcción de las cápsulas de exhibición para los cuerpos de las momias debido a que estas requerían recrear las condiciones particulares de la alta montaña: baja presión atmosférica, bajo nivel de oxígeno, ausencia de bacterias, y la no incidencia de la luz solar, para evitar el deterioro de las piezas. A mediados de 2006 el director del MAAM Gabriel Miremond anunciaba que la exhibición pública anunciada inicialmente para agosto del 2006 estaría lista para la ser inaugurada en noviembre del 2006, esto no ocurrió.

A fines de 2006, el ingeniero industrial y director de obra del museo salteño, Mario Bernacki, reconoció el atraso de la empresa rionegrina INVAP, la cual se encontró con varios problemas en la construcción de las cápsulas. Entre los problemas que surgieron durante esta etapa estaba el del acrílico a utilizar, ya que el material empleado debe soportar considerable presión, permitir buena visibilidad, y filtrar la radiación UV. Dadas estas limitaciones, se decidió utilizar un acrílico de 12 milímetros conocido como metacrilato. INVAP determinó que no era posible construir la cámara en una sola pieza, sino que debían ensamblarla en varias partes lo cual generaría una demora adicional.

En enero de 2007 se comunicó que la apertura de la muestra se prorrogaría para marzo o abril del mismo año, complicándose la demora con la difusión de información turística que ya había comenzado a realizar el Gobierno provincial de Salta en el exterior sobre una exhibición en el museo que aún era inexistente.​ Finalmente, sin despliegue mediático, en septiembre de 2007 se realizó la presentación de la Doncella, el primero de los tres cuerpos en ser exhibido.

La historia del hallazgo

Una expedición de Club Andino Chile realizó la primera ascensión deportiva al volcán Llullaillaco en 1952 y a su regreso dieron a conocer la existencia de ruinas arqueológicas en la montaña. Entre 1953 y 1954 el militar alemán Hans-Ulrich Rudel realiza tres ascensiones con fines deportivos y exploratorios. Entre 1958 y 1961 el austriaco Matías Rebitsch asciende cuatro veces al volcán, y realiza las primeras excavaciones a 6500 m s. n. m. (21.325 pies) de altura y en la cumbre.​

En 1971 el tucumano Orlando Bravo y el baquiano Celestino Alegre Rojas quién en años anteriores había descubierto un cementerio en la base del Llullaillaco, realizan exploraciones y excavaciones. Entre 1983 y 1985, el antropólogo estadounidense Johan Reinhard se dedica a estudiar todos los sitios arqueológicos descubiertos en el volcán.​

En 1998, el Consejo de Expediciones de la National Geographic Society de Washington, EE. UU., decide organizar y financiar una expedición al Llullaillaco con el fin de localizar el emplazamiento funerario y recuperar los restos. La expedición estuvo codirigida por Johan Reinhard y la arqueóloga argentina Constanza Ceruti.

El día 15 de marzo de 1999, a una altura de 6700 m s. n. m. (21 981 pies), casi en la cima, aparecieron tres figurillas de llamas, dos de concha marina y una de plata, constituyéndo el primer hallazgo realizado en el lugar de ofrendas de la cima. Medio metro más abajo se encontraba el primer cuerpo.

​El 17 de marzo se halló el cuerpo de "El Niño", ese mismo día unos metros más al norte, hallaron a "La Doncella". Dos días después, fue encontrada la tercera momia, "La Niña del Rayo".

Los "Niños de Llullaillaco" pasaron tres semanas en dos congeladores de la dependencia militar Fragata Libertad del Barrio Ciudad del Milagro, pero debido al espacio insuficiente en los congeladores para las tres momias y los artefactos, y a la falta de estructura para la investigación, el entonces gobernador salteño Juan Carlos Romero autorizó su traslado en un vehículo de Gendarmería, permanecieron un tiempo en un congelador común y luego se enviaron a la Universidad Católica de Salta que contaba con tres salas para el trabajo de laboratorio y de almacenamiento, y varios congeladores disponibles.​ En este lugar permanecieron hasta 2004, fecha en que se creó el MAAM, institución destinada a su guarda definitiva.

 

A 25 años del gran hallazgo, las Momias del Llullaillaco pueden ser visitadas en el MAAM, de martes a domingos, y siguen siendo eje de investigación y deleite de quienes no dudan en llegar hasta el cristal que los recubre y buscar simplemente verlos.

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