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Mientras se espera un nuevo aumento el consumo de carne continúa planchado

Con un consumo que no aumenta desde hace dos meses y la suba de los impuestos y alquileres, la situación de las carnicerías se complica.
Martes, 02 de abril de 2024 01:27

En medio de un panorama económico desafiante, el sector cárnico argentino se enfrenta a un contexto marcado por una notable disminución en el consumo de carne vacuna que ha alcanzado niveles históricos. Sin embargo, o paradójicamente, hay una creciente participación de la exportación de carnes, que llegó al récord de 34% de participación en el negocio en febrero.

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En medio de un panorama económico desafiante, el sector cárnico argentino se enfrenta a un contexto marcado por una notable disminución en el consumo de carne vacuna que ha alcanzado niveles históricos. Sin embargo, o paradójicamente, hay una creciente participación de la exportación de carnes, que llegó al récord de 34% de participación en el negocio en febrero.

Este marcado descenso se agrava con el constante embate de la inflación, que continúa erosionando el poder adquisitivo de los salarios. Con el aumento de los combustibles en los últimos días se espera que la carne vuelva a subir a partir del jueves.

Aunque los precios se mantienen relativamente estables desde diciembre-enero donde tuvieron un fuerte incremento, hay consumidores que no están dispuestos a convalidar más aumentos en los mostradores. Este escenario no solo refleja las dificultades económicas que el sector productivo enfrenta, sino también el resto de los actores de la cadena, como las carnicerías que deben adaptarse a las nuevas realidades económicas del país.

En un relevamiento llevado a cabo por El Tribuno, distintas carnicerías barriales expresan que el consumo de carne se ha mantenido estable después de la fuerte baja en enero. No aumentó ni disminuyó. Sin embargo, esta dinámica que propone el libre mercado les ha complicado la situación a los pequeños comerciantes para poder seguir sosteniendo sus comercios.

Mario Cruz, un carnicero de zona sur, relató a este medio cómo las dificultades presentes no se traducen solamente en un magro consumo de carne, sino también en el aumento constante de los costos operativos, desde el alquiler hasta el pago de los servicios públicos. La incertidumbre sobre el futuro de muchas carnicerías, también se posa sobre aquellos que luchan por mantenerse a flote en un contexto económico hostil.

"Ahora están entrando cinco media res por semana a la carnicería mientras que el año pasado comprábamos siete. Sin embargo, lo que más nos complica es que el alquiler subió el triple, al igual que la luz. Las ganancias que antes a uno le quedaban ahora son mucho menos porque subió todo. Encima hay que remarla con los precios porque no podes trasladar todo el costo a la carne porque sino no compra nadie. Yo el mes pasado pagué 85 mil pesos de luz y ahora $230 mil ¿Cuánto tengo que vender para poder sustentar lo que pago de alquiler y luz? Es una barbaridad lo que subió", sentenció el trabajador.

Los aumentos en los servicios, el alquiler y la baja en el consumo armaron un combo perfecto para que haya carnicerías que comiencen a bajar sus persianas. Los altos costos operativos hacen que sea un negocio difícil de sustentar, porque todos lo que se necesita para que funcione el negocio se fue por las nubes.

Semana Santa

Desde hace dos meses que la venta de carne en el negocio de Mario Cruz es el mismo. La gente que llega a la carnicería pregunta por los cortes más baratos y pide por un monto fijo que muchas veces llega a ser menos que un kilo y se va. La compra semanal se acortó a una compra diaria. La gente ya no lleva mucha carne para guardar en la heladera: lleva lo justo para consumir en el día.

Sin embargo, para esta Semana Santa, las ventas se movilizaron más que otros días. La necesidad de muchos salteños de aprovechar con una "salidita" este feriado XXL hizo que la venta de asado "explote".

"Yo vendía bien los feriados y ahora estaban siendo "tranqui" por la situación complicada que hay. Yo la sigo remando en los feriados porque si no vendo no tengo ganancias. Sin embargo, el Viernes Santo, pese a que no se comía carne y trabajé solo medio día, me volvieron loco toda la mañana. Vendí todo el asado que tenía porque la gente se iba al dique, se vendió más que otros días siendo Pascuas. Sin lugar a dudas, hay muchas personas que tienen plata y se dan su gusto y otros que está muy apretados", finalizó.

El kilo de la media res a $4.000 por la suba de combustibles

El precio de la nafta tiene un impacto directo sobre el precio de la carne. Es por eso que las carnicerías esperan que desde el jueves los frigoríficos lleguen con un listado nuevo. Ya les adelantaron que con el aumento del 5% en los combustibles, impulsado por la actualización de un impuesto por parte del gobierno, el kilo de la media res se va a incrementar.

Las perspectivas futuras no son alentadoras. Hoy el kilo de una media res ronda en los $3.700 y según estimaciones que hacen en las carnicerías el precio por kilo se ubicará por encima de los $4.000, costo que se a trasladar a los distintos cortes.

"El jueves sube de nuevo la carne porque subió la nafta, no es mucho porque se va a tener que remarcar en promedio 200 pesos en los distintos cortes, no es mucho, pero si va a subir. La gente se está acostumbrando a la rutina de los aumentos del precio, se están acostumbrando a que las cosas suban todo el tiempo", remarcó Mario Cruz.

Los cortes blandos, que son los más caros como la nalga o el filet ronda en los $7.890, mientras que los más económicos como la bola de lomo o la paleta llegan a los $6.500. El corte más barato y por ende, uno de los más requeridos por los salteños es el sobaco que tiene un costo que ronda en $5.300.

El uso de tarjetas de débito y crédito se ha convertido en una práctica común para enfrentar los altos costos de la carne, aunque con un inconveniente adicional: un recargo del 10%. Esta situación refleja la dificultad que enfrentan tanto consumidores como comerciantes para mantener un equilibrio financiero en un mercado caracterizado por la volatilidad de los precios.

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