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La televisión abierta argentina se prepara para una semana clave en materia de rating, con un cruce que excede lo estrictamente artístico y se mete de lleno en el terreno simbólico del espectáculo. Wanda Nara y Eugenia “China” Suárez, protagonistas de una rivalidad que marcó la agenda mediática de los últimos años, coincidirán en el prime time con propuestas opuestas, pero de alto impacto, en una pulseada directa por la audiencia.
El escenario de este nuevo capítulo será la noche del lunes 2 de febrero, cuando El Trece estrene a las 21.15 La hija del fuego: La venganza de la bastarda, una serie de ficción protagonizada por la China Suárez. La producción, pensada originalmente para Disney+, llega a la televisión abierta como una de las apuestas fuertes del canal para renovar su grilla nocturna y recuperar terreno frente a sus competidores.
La jugada no pasó inadvertida. Según información difundida por Intrusos, Telefe decidió responder con una estrategia directa: ubicar a MasterChef Celebrity, uno de los formatos más exitosos de los últimos años, en el mismo horario. El ciclo, conducido por Wanda Nara, volverá así a ocupar un lugar central en la programación, con el objetivo explícito de retener y ampliar su liderazgo en materia de audiencia.
La confrontación televisiva propone un contraste marcado de estilos. De un lado, una ficción dramática de alto perfil, con una narrativa intensa y una protagonista que regresa a la pantalla chica tras un período de fuerte exposición mediática. Del otro, un reality gastronómico consolidado, con un formato probado, celebridades en competencia y una conductora que supo construir una identidad propia en la TV abierta.
Más allá de los números que arroje el rating, el cruce tiene una carga simbólica que potencia la expectativa. Durante años, la relación entre Wanda Nara y la China Suárez fue leída en clave de enfrentamiento, alimentada por episodios personales que rápidamente se transformaron en contenido de consumo masivo. Esta vez, sin declaraciones cruzadas ni posteos virales, la disputa se expresa a través de decisiones de programación y estrategias comerciales.
El lunes por la noche no solo pondrá a prueba dos productos televisivos distintos, sino también la capacidad de cada figura para convocar audiencias en un contexto donde la televisión abierta compite, además, con las plataformas digitales y el consumo a demanda. La pantalla será el nuevo campo de batalla, y el veredicto quedará, como siempre, en manos del público.