PUBLICIDAD

¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
23°
15 de Marzo,  Salta, Centro, Argentina
PUBLICIDAD

Salvita: producir, entre drones, "un mini 911" e innovación

La empresa tiene seis unidades de negocio, con visión de eficiencia.
Domingo, 15 de marzo de 2026 01:37
El centro de monitoreo de Salvita, donde tienen en tiempo real el seguimiento de indicadores productivos.

Escuchar esta nota - 00:00

Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

En el extremo norte de Salta, muy cerca de la frontera, aparece un horizonte de oportunidades. En ese escenario se erige Salvita, una empresa que decidió apostar por producir, diversificar y agregar valor en una región donde el desafío logístico, climático y económico es mayor que en muchas otras zonas del país. Ahí la producción va de la mano de la tecnología y la eficiencia.

Hasta allí llegó El Tribuno para recorrer el complejo productivo junto a Salvador Muñoz, quien preside este proyecto familiar y fue guiando paso a paso cada área de trabajo. Lo primero que sorprende es la escala del movimiento. La finca base tiene unas 200 hectáreas, pero la actividad que se despliega alrededor es mucho mayor. En el pico de producción, Salvita llega a emplear cerca de 2.500 trabajadores, distribuidos entre las distintas fincas y unidades de negocio.

La recorrida comienza por el cultivo que hoy concentra la mayor atención: la banana. En Argentina se consumen más de 25 millones de cajas de 20 kilos por año, y de ese volumen alrededor de 1,5 millones salen de Salvita, lo que convierte a la empresa en uno de los principales productores del país.

Salvador Muñoz hizo un giro en la producción de bananas.

Entre las plantas, mientras los trabajadores avanzan con distintas tareas de mantenimiento y control del cultivo, se percibe algo que Muñoz repite durante la charla: aquí la producción no es improvisada. Detrás hay años de aprendizaje y decisiones estratégicas que cambiaron el rumbo de la empresa.

"Durante mucho tiempo estuvimos muy concentrados en la producción de granos", cuenta Muñoz mientras camina entre los cultivos. "Pero el cambio climático empezó a impactar cada vez más en los sistemas de secano y eso nos obligó a replantear muchas cosas. A partir de esa experiencia tomamos una decisión: empezar a diversificar y a agregar valor".

En un rincón del norte salteño donde muchas veces producir parece más difícil, esa idea toma forma todos los días. Salvita funciona como un ejemplo de cómo el agro puede transformarse cuando combina innovación, conocimiento y organización empresarial.

Ese giro marcó el rumbo del proyecto. La empresa dejó de concentrarse exclusivamente en la producción primaria y empezó a desarrollar nuevas actividades que permitieran integrar distintas etapas del proceso productivo.

Emiliano Londoño llegó desde Colombia.

Hoy Salvita trabaja sobre seis unidades de negocio que se complementan entre sí. Además de la producción de banana, la empresa desarrolla producción de granos, un feed lot para ganadería, triturado de tomate, procesamiento de aceite y un laboratorio destinado a la elaboración de fertilizantes biológicos.

"No queríamos depender de un solo producto. La idea fue construir un esquema que nos permita diversificar riesgos y, al mismo tiempo, agregar valor en cada etapa", explica Muñoz.

El cultivo de banana es, en este momento, el que más visibilidad tiene dentro de ese esquema. Para desarrollarlo, Salvita decidió buscar experiencia en los países que llevan décadas trabajando con este producto. Así llegaron técnicos y especialistas de Colombia y Ecuador, donde la producción bananera forma parte de la economía desde hace generaciones.

El gimnasio dentro del complejo productivo.

Entre ellos está Emiliano Londoño, un colombiano de 65 años que hoy trabaja en Salvita. Su presencia en el campo se hace notar rápidamente. Con una mezcla de experiencia, entusiasmo y paciencia, Londoño recorre las plantaciones supervisando tareas y transmitiendo conocimientos.

Su rol no es solamente técnico. También es pedagógico. Explica cómo se manejan las plantas, cómo identificar problemas sanitarios y cómo optimizar cada etapa del proceso productivo. Lo hace con la tranquilidad de quien pasó toda su vida entre bananales y con una pasión evidente por lo que hace.

La incorporación de ese conocimiento forma parte de una estrategia más amplia que combina producción tradicional con tecnología.

A lo largo del recorrido, Muñoz muestra cómo el campo que gestionan está lejos de la imagen clásica de sembrar y esperar la cosecha.

Salvador Muñoz, su hijo Ramiro (izq) y su sobrino Francisco (der).

En distintas áreas se utilizan drones, sensores climáticos y sistemas digitales de seguimiento de cultivos. Toda esa información se concentra en un espacio particular del complejo: un mini centro de monitoreo similar al 911. Desde allí se pueden observar en tiempo real distintos indicadores de la producción. En varias pantallas se visualizan mapas de las fincas, el avance de las tareas agrícolas, los niveles de riego o incluso la dirección del viento.

La planta industrial de tomate.

"El campo hoy funciona con mucha información", explica Muñoz. "La tecnología nos permite anticiparnos a los problemas, tomar decisiones más rápidas y trabajar con mayor eficiencia".

Pero el sistema productivo no termina en las fincas. La empresa también desarrolló una estructura logística para sostener el funcionamiento cotidiano de una operación que involucra a cientos de personas.

En Embarcación, Salvita instaló un centro logístico gastronómico donde se preparan las comidas para los trabajadores en las distintas fincas. Allí se elaboran las raciones que luego se distribuyen a los distintos puntos de trabajo, bajo controles bromatológicos.

Uno de los invernaderos, que data de 1989, en el complejo Salvita.

Durante la visita también aparece otro aspecto que la empresa considera importante: el bienestar del personal. Frente a uno de los invernaderos históricos del complejo, que funciona desde 1989, se levanta un moderno gimnasio pensado para que los trabajadores puedan utilizarlo.

Muy cerca de ese sector se encuentra otro de los proyectos recientes de la empresa: un laboratorio para el desarrollo de fertilizantes biológicos, que busca mejorar la productividad de los cultivos y avanzar hacia prácticas agrícolas más eficientes.

El predio donde se cocina para todos los empleados.

Salvita tiene un fuerte componente familiar. Junto a Salvador Muñoz participan activamente su hijo Ramiro Muñoz, que conoce cada área del sistema productivo, y su sobrino Francisco Muñoz, involucrado en el desarrollo de nuevas iniciativas dentro de la empresa.

 

Temas de la nota

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD