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"Philip K. Dick's Electric Dreams" está en Prime Video y se presenta como una antología de 10 episodios que se pueden ver en cualquier orden, ideal para quienes extrañan la dinámica de "Black Mirror". Si la idea es "un capítulo, un universo", aquí el plan es parecido, pero con una mirada más filosófica.
No hay temporadas eternas ni tramas que exijan "ponerse al día": cada capítulo es una historia cerrada, con su propio mundo, su propio conflicto y su propio golpe final. Eso la vuelve perfecta para un episodio por noche o un maratón de sábado.
Detrás del gancho sci-fi, la serie trabaja con preguntas más terrenales: identidad, poder, deseo, culpa y la necesidad humana de creer en algo, aunque sea falso. En vez de correr detrás del giro, construye tensión con decisiones incómodas y personajes sin manual de instrucciones. Y todas esas ideas salen de relatos de Philip K. Dick, el autor clave del género, en episodios de entre 45 y 60 minutos que apuestan más a la reflexión que al impacto fácil.
De qué trata
Con estreno en el 2018, antes de la pandemia, "Electric Dreams" adapta cuentos de Dick y los traduce a situaciones que pueden ir desde un futuro cercano hasta escenarios ubicados siglos (o milenios) adelante. A veces el disparador es un avance tecnológico; otras, un sistema social que ya naturalizó la vigilancia, la discriminación o la manipulación.
El común denominador es el mismo: algo "normal" se quiebra y obliga a los personajes a decidir quiénes son cuando el mundo cambia las reglas.
El formato hace que la experiencia sea muy "a medida". Se elige un episodio por la premisa y listo, o se maratonea para ver cómo se repiten ciertas obsesiones: la paranoia como modo de vida, la sensación de estar actuando un papel, el miedo a que lo real sea apenas una versión editada.
En varios capítulos, la serie evita explicar todo: no busca finales cerrados ni moralejas, sino que deja preguntas abiertas y el tema en la cabeza. También es de esas antologías que cambian de tono sin pedir permiso. Hay thrillers, drama íntimo, y otras ahondan lo político. Y aparecen elementos clásicos del género -robots, realidades alternativas, control mental, colonización espacial- como excusa para hablar de vínculos, poder y fragilidad humana.
Un detalle: como pasa con muchas antologías, no todos los capítulos pegan igual. Pero ahí está parte de la gracia: si uno no convence, se salta al siguiente. Y cuando un episodio acierta, lo hace con ideas que quedan resonando.
Gran reparto
Como es antológica, el gancho está en un "elencazo por episodio". Algunas de las caras más conocidas y sus personajes son Bryan Cranston como Silas Herrick; Steve Buscemi como Ed Morris; Richard Madden como Agent Ross. Juno Temple como Emily; Terrence Howard como George; Anna Paquin como Sara. Todos grandes actores.