inicia sesión o regístrate.
El Papa inició el año con un nuevo ruego por la paz mundial, este jueves 1 de enero, informó el sitio oficial del Vaticano. En su alocución previa a la oración mariana del Ángelus del 1 de enero de 2026, el Papa deseó un feliz Año Nuevo e invitó a renovar el tiempo desde la esperanza aprendida en el Jubileo, confiando a María el clamor por la paz en el mundo y en los hogares.
Ante el entusiasmo vibrante de unos 40.000 miles de fieles y peregrinos provenientes de los cinco continentes, reunidos en una soleada Plaza de San Pedro tras la santa misa en la Basílica vaticana, el Pontífice subrayó que el inicio del año no puede reducirse a una simple sucesión de fechas y compromisos. "Mientras el ritmo de los meses se repite —afirmó—, el Señor nos invita a renovar nuestro tiempo, inaugurando finalmente una época de paz y amistad entre todos los pueblos". Sin ese anhelo de bien, advirtió, "no tendría sentido girar las páginas del calendario ni llenar nuestras agendas".
El saludo del Papa
"Queridos hermanos y hermanas. ¡Feliz Año Nuevo!. Con este saludo cercano y luminoso, el Santo Padre León XIV inició su alocución previa a la oración mariana del Ángelus este jueves 1 de enero de 2026, solemnidad de Santa María, Madre de Dios, y 59ª Jornada Mundial de la Paz.
Ante el entusiasmo vibrante de unos 40.000 miles de fieles y peregrinos provenientes de los cinco continentes, reunidos en una soleada Plaza de San Pedro tras la santa misa en la Basílica vaticana, el Pontífice subrayó que el inicio del año no puede reducirse a una simple sucesión de fechas y compromisos. "Mientras el ritmo de los meses se repite —afirmó—, el Señor nos invita a renovar nuestro tiempo, inaugurando finalmente una época de paz y amistad entre todos los pueblos". Sin ese anhelo de bien, advirtió, "no tendría sentido girar las páginas del calendario ni llenar nuestras agendas".
El Jubileo como escuela de esperanza
Refiriéndose al Jubileo que está por concluir. León XIV recordó que este tiempo de gracia ha enseñado un camino concreto para cultivar la esperanza de un mundo nuevo, "convirtiendo el corazón a Dios, para poder transformar los agravios en perdón, el dolor en consolación y los propósitos de virtud en obras buenas".
El Papa explicó que este es el modo en que Dios mismo entra en la historia y la rescata del olvido, donando al mundo al Redentor. Jesús —subrayó— es el Hijo unigénito que se hace hermano nuestro, iluminando las conciencias de buena voluntad para que el futuro pueda ser construido como una casa acogedora para cada hombre y cada mujer que nace.