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Tras un operativo sin precedentes, Maduro ya está frente al juez en el tribunal de Manhattan

Bajo un despliegue militar sin precedentes, el líder chavista llegó esposado al tribunal de Manhattan. Lo espera un juez de 92 años y una acusación de narcoterrorismo que podría dejarlo de por vida tras las rejas.
Lunes, 05 de enero de 2026 10:07
Nicolás Maduro es trasladados a los tribunales en un fortísimo despliegue de seguridad.
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El estruendo de los helicópteros sobre el East River no anunciaba la llegada de un dignatario, sino el traslado del detenido más custodiado del hemisferio. Nicolás Maduro, el hombre que durante once años personificó el poder absoluto en Venezuela, pisó hoy el asfalto de Nueva York despojado de toda simbología de mando. Entre el frío metal de las esposas y el rigor de los agentes de la DEA, el líder chavista completó el trayecto desde el penal de Brooklyn hasta la Corte Federal, marcando el inicio de un proceso judicial que el mundo observa en vilo.

La logística fue quirúrgica. Minutos después de las 7, un convoy de camionetas blindadas abandonó el Centro Metropolitano de Detención. Para evitar cualquier riesgo en el convulsionado tráfico neoyorquino, las autoridades optaron por un traslado multimodal: un tramo por tierra, un salto aéreo en helicóptero y un ingreso final al tribunal en un camión táctico capaz de resistir impactos de artillería. A su lado, su esposa Cilia Flores compartía el mismo destino, marcando el desmoronamiento definitivo del círculo íntimo del poder caraqueño.

Un tribunal blindado y un juez de hierro

Las inmediaciones del edificio judicial en Manhattan amanecieron sitiadas. Calles cortadas, francotiradores en las alturas y un silencio tenso que solo se rompía con las órdenes de los alguaciles. Adentro, la figura de Alvin Hellerstein aguardaba. A sus 92 años, el magistrado no es un desconocido para las causas de alto impacto; su longevidad en el estrado es vista por muchos como la garantía de un juicio donde el peso de las pruebas será el único protagonista.

La fiscalía del Distrito Sur no anda con rodeos. La acusación sostiene que Maduro no solo gobernó un país, sino que comandó el Cartel de los Soles, una estructura criminal enquistada en las Fuerzas Armadas venezolanas dedicada a traficar cocaína como una estrategia de guerra política contra los Estados Unidos.

Los cargos que enfrenta el matrimonio son demoledores:

  • Narcoterrorismo: Con una pena mínima de 20 años que proyecta una sombra de cadena perpetua.

  • Tráfico internacional de drogas: La acusación central por la inundación de estupefacientes en suelo norteamericano.

  • Uso de armas pesadas: Se lo vincula con la tenencia de ametralladoras y explosivos para proteger los cargamentos ilícitos.

El horizonte: ¿50 años o perpetua?

Para los juristas que siguen el caso, el escenario es catastrófico para la defensa. Si bien algunos especialistas hablan de una condena mínima de 20 años, la acumulación de delitos por conspiración armada y terrorismo podría elevar la cuenta a más de 50 años de prisión. En la práctica, cualquier sentencia desfavorable para un hombre de su edad significaría que Maduro jamás volvería a ver el sol fuera de una cárcel federal.

Mientras Cilia Flores enfrenta cargos por el soporte financiero de esta red, el juicio que comienza hoy promete ventilar documentos clasificados y testimonios que podrían comprometer a toda la cúpula militar de Venezuela. El hombre que se decía invencible en las calles de Caracas, hoy duerme en una celda de alta seguridad, esperando que un jurado popular decida si pasará el resto de sus días en el anonimato del sistema carcelario estadounidense.

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