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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dio a conocer un plan de tres fases para Venezuela, una hoja de ruta política, económica e institucional que, según explicó, busca ordenar la situación del país caribeño tras la captura de Nicolás Maduro y evitar un escenario de colapso interno. El anuncio se realizó ante legisladores estadounidenses y fue difundido por medios internacionales.
Rubio detalló que la estrategia está pensada como un proceso gradual y escalonado, con acciones diferenciadas en el corto, mediano y largo plazo, y con un fuerte énfasis en la estabilidad inicial del país. “El primer objetivo es evitar que Venezuela caiga en el caos”, afirmó el funcionario estadounidense.
La primera fase: estabilización
La primera fase, denominada de estabilización, apunta a garantizar el orden básico y el control de los recursos estratégicos. En esta etapa, Estados Unidos prevé mantener y reforzar las sanciones vigentes, especialmente sobre el sector petrolero, para impedir que los ingresos del crudo sean utilizados de manera irregular o por redes de corrupción.
Dentro de esta fase inicial, Rubio mencionó la incautación de cargamentos de petróleo y la posibilidad de vender crudo venezolano retenido en el marco de sanciones, con el objetivo de administrar esos fondos bajo supervisión internacional. Según explicó, la intención es que esos recursos “beneficien al pueblo venezolano y no a estructuras del régimen anterior”.
La segunda fase: recuperación económica y social
La segunda fase del plan está centrada en la recuperación económica y social de Venezuela. En este punto, el gobierno estadounidense prevé una apertura progresiva del país al comercio internacional y a la inversión extranjera, con reglas claras y supervisadas, para reactivar sectores clave de la economía.
Rubio señaló que esta etapa también contempla un proceso de reconstrucción institucional y social, con medidas orientadas a la reconciliación interna. Entre ellas, mencionó la revisión de situaciones judiciales, la liberación de presos políticos y la normalización de la vida política y civil.
Tercera fase: transición
La tercera y última fase es la de transición, orientada a consolidar un nuevo esquema político estable en Venezuela. Aunque Rubio no brindó detalles exhaustivos sobre esta etapa, explicó que el objetivo final es una transferencia institucional que permita la conformación de autoridades legítimas y el funcionamiento pleno del Estado.
El funcionario estadounidense aclaró que el plan no busca una intervención permanente, sino una salida ordenada y sostenible que permita a Venezuela recuperar su autonomía política y económica en el marco del derecho internacional y con acompañamiento de la comunidad internacional.
El anuncio del plan se dio en un contexto de alta tensión regional, marcado por las sanciones económicas, la incautación de buques petroleros y las reacciones de países aliados de Venezuela, como Rusia, que cuestionaron duramente las acciones de Washington.
Analistas internacionales señalaron que la propuesta de Rubio combina presión económica, control de recursos estratégicos y apertura política, un enfoque que podría redefinir la relación de Estados Unidos con Venezuela y con otros países de la región.
Por el momento, el gobierno estadounidense no informó plazos concretos para cada una de las fases, aunque dejó en claro que la implementación dependerá de la evolución de la situación interna venezolana y del respaldo de aliados internacionales.
El plan de tres fases presentado por Marco Rubio se suma así a una serie de decisiones que mantienen a Venezuela en el centro de la agenda geopolítica, con un escenario abierto y en permanente evolución.