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El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, reclamó a Estados Unidos una garantía de seguridad por 20 años como condición "ineludible" para firmar la paz con Rusia y pidió que las próximas negociaciones trilaterales en Ginebra sean "serias y sustanciales", mientras advirtió que Moscú prepara un nuevo ataque masivo contra infraestructuras críticas ucranianas y ordenó reforzar de urgencia la protección del sistema energético.
El mandatario formuló su exigencia durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde subrayó que cualquier acuerdo de paz duradero requiere compromisos de seguridad de largo plazo por parte de Washington. "Esperamos sinceramente que las reuniones trilaterales de la próxima semana sean serias, sustanciales y útiles para todos", afirmó, al referirse a la ronda de conversaciones prevista para martes y miércoles en Ginebra con representantes de Estados Unidos y Rusia.
Zelenski cuestionó además el enfoque de los contactos previos y señaló que en las negociaciones "los estadounidenses suelen volver al tema de las concesiones" y que, con demasiada frecuencia, esas concesiones se discuten únicamente en relación con Ucrania y no con Rusia. El presidente ucraniano llegó a Múnich tras intensificar su coordinación con líderes europeos, en busca de respaldo a su posición negociadora frente a Moscú.
Alerta por un nuevo ataque
En paralelo con la agenda diplomática, Zelenski anunció que su inteligencia obtuvo información sobre preparativos rusos para lanzar un nuevo ataque masivo contra Ucrania. Ante ese escenario, ordenó al comandante en jefe de la Fuerza Aérea, Anatoli Krivonozhko; al ministro de Defensa, Mijailo Fedórov, y al presidente de la empresa eléctrica estatal Ukrenergo, Vitali Zaichenko, que elaboren en el día medidas adicionales de protección para las infraestructuras energéticas y estratégicas.
La advertencia llega después de los bombardeos rusos de la noche anterior y en un contexto de ataques sistemáticos contra el sistema eléctrico ucraniano. En lo que va del año, Rusia ha lanzado múltiples oleadas de misiles y drones dirigidas principalmente a centrales y redes de distribución de energía, una campaña que dejó a millones de ucranianos durante días sin electricidad, agua corriente ni calefacción en pleno invierno, uno de los más severos de las últimas décadas en el país.
Zelenski adelantó que en la mesa de Ginebra también se discutirá la posibilidad de una tregua energética, destinada a frenar los ataques contra instalaciones civiles críticas. Moscú había anunciado el 30 de enero una pausa unilateral en ese tipo de bombardeos, impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump y luego aceptada por Kiev, pero el Kremlin la mantuvo apenas cuatro días antes de reanudar las operaciones.
La brevedad de esa tregua y la continuidad de los ataques refuerzan, según Kiev, la necesidad de garantías de seguridad verificables y de largo plazo en cualquier eventual acuerdo.