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11 de Enero,  Salta, Centro, Argentina
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Asoma un ambicioso proyecto para producir café a gran escala en el norte

Plantean cultivar una superficie de 8.000 hectáreas, pero el plan está "en pañales" y necesitará una década al menos para desarrollarse. Por ahora, el único café argentino se llama Baritú y es salteño.
Domingo, 11 de enero de 2026 01:54
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El futuro del café argentino aún está en la semilla, pero la expectativa ya germinó. Quizás en 10 años la pregunta ya no sea si la Argentina tiene café propio, sino cuál variedad elegimos para servir en la taza.

Después de fallidos intentos en la década del ´70 de cultivar café en Argentina (muchos recordarán el plan provincial Salta Café que se puso en marcha en Orán) estudios de clima y suelo aseguran que en los últimos 22 años, en el norte del país, la frontera entre lo tropical y subtropical se fue modificando y que las plantas tropicales, como el café, ya se dan bien a resguardo en áreas que antes eran subtropicales. Habrá que ver si es así, pero en ese marco, hay provincias del norte que avanzan en un ambicioso plan cafetero que estima unas 8.000 hectáreas aptas para cultivo de café en la región.

En Tucumán ya se firmó un convenio con una conocida marca de café argentino, que obviamente hoy importa la materia prima, para escalar producción hasta 28.000 toneladas por año, pero por ahora el área implantada sigue siendo mínima y el modelo está apenas en la fase experimental.

Producción a baja escala

Según diferentes registros, son al menos cinco las provincias argentinas donde ya se pueden encontrar cafetos en muy pequeña escala, tanto que hoy la Argentina importa café en diferentes formatos por más de 200 millones de dólares anuales, desde países como Brasil y Colombia.

El privilegio de Salta es estar 50 años adelante en la producción de café en la Argentina gracias al empeño y la pasión de Graciela Ortiz, quién cultiva, cosecha, tuesta, muele y sirve "Baritú", el único café argentino 100% arábigo y orgánico, en sus dos confiterías ubicadas en las ciudades de Salta y Jujuy.

De este modo, Salta está a la cabeza de la producción argentina de café con 35 hectáreas plantadas en la yunga oranense, y la sigue Tucumán, con 23 hectáreas, cuya producción nunca se ha servido en una taza; y se le suman Corrientes, Jujuy y Misiones con breves plantaciones que pretenden ampliarse. También se están haciendo pruebas de cultivo en Catamarca, La Rioja, Córdoba y Entre Ríos.

Solo el Baritú

Lo definitivo hoy es que Argentina solo tiene el café Baritú, cultivado en la yunga oranense por Graciela Ortíz, cuya fortaleza está en su producción orgánica y en su origen salteño.

Tupidos bosques en el suelo y en las laderas; pastizales en las cimas que describen la leve continuidad de la selva amazónica en Orán, es el entorno tropical único donde esta increíble mujer desarrolla, con el apoyo incondicional de su familia, la producción de café arábigo, íntegramente orgánico.

El campo está enclavado en el municipio fronterizo de Aguas Blancas y comparte la biósfera de yungas con su vecino, el soberbiamente verde parque Nacional Baritú, del que este café salteño tomó el nombre.

El cafetal de Ortiz se encuentra en la finca El Candado Chico, en el extremo oranense, y Graciela bautizó a la finca "Don Antonio", en memoria de su padre que soñó e intentó con esta producción en los años del plan provincial Salta Café. El delicioso aroma con notas de chocolate y el sabor único con baja acidez del café Baritú, sin dudas proceden de su cultivo con sacrificio y paciencia.

"Es difícil cultivar café en las yungas"

En una nota con El Tribuno, Graciela contó las peripecias para llegar a la finca: "Es difícil cultivar café en las yungas, el acceso es por Bolivia (Bermejo), llego en chalana por la alta cuenca del río Bermejo, de ahí se prosigue 15 minutos en vehículo como yendo a Tarija. Donde está la localidad Naranjo Dulce (ya en Bolivia), ahí entro por una quebrada y se llega caminando a la finca. Hace poco llevamos una retropala y un tractor abriendo camino con la intención de crecer y modernizar un poco la producción que estaba estancada, pero la falta de una ruta consolidada que es la provincial 19, es un problema ya que solo podemos transitar 14 kilómetros".

Pero rescató: "Tiene algo de positivo también esta dificultad, ya que le da la garantía a mi café de ser 100% natural. Las plantaciones se cultivan bajo los árboles nativos. No hay nada cerca, solo cultivo de café. Está sobre los 500 msnm hasta los 800 aproximadamente y el café demora entre 3 y 4 años en dar frutos. Yo tengo en producción poco más de 30 hectáreas".

Décadas de prueba

Sobre las expectativas con la producción de café a gran escala, Graciela Ortíz opinó: "Creo que tienen la intención de producir café local, argentino, pero no hay forma de que sea inmediato. Si comienzan hoy, necesitan 4 o 5 años para empezar a ver el fruto y de ahí probar. Yo llevo 20 años probando en qué ladera de la finca se da mejor el café. Llevan 55 años en el país las plantas de café que yo cultivo, tienen ADN argentino y Baritú es el único café argentino que se puede beber, no hay otro".

Explicó que "en Tucumán están poniendo en forma experimental la variedad geisha que necesita mucho cuidado y fertilizantes; es muy exquisita esa variedad, pero al ponerle tanto agroquímico se distancia mucho de la producción del café Baritú que proviene de semillas madres de 55 años que se cultivan de un modo orgánico, completamente libre de agroquímicos. Por eso también el rendimiento es bajo, pero considero que es un gran valor agregado de mi café. Menos es más en este caso".

Complicaciones climáticas

Sobre los vaivenes de la producción de café por razones climáticas en el norte, a lo que hay que atenerse siempre que se trate de cultivar, Graciela recordó: "Me fue muy mal en 2013 cuando una helada, seguida por una sequia me llevaron puesta y no pude obtener nada de la plantación. En ese momento, técnicos del INTA me informaron que ese fenómeno no había ocurrido en 70 años, entonces tomé valor, insistí, perseveré y lo logré. Con todas las dificultades, siento gran orgullo por el café que logramos"

El café Bartitú exige una cita con quienes no lo han probado aún. Es de la especie arábica, la más cultivada en Brasil y ofrece un perfil de sabor muy suave, muy perfumado, con notas a chocolate y también puede presentar notas de avellanas y florales. Es un tipo de café muy amable al paladar.

 

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