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En el norte provincial, la llegada del verano no solo trae las altas temperaturas, sino también ese ritual casi magnético para los chicos, adolescentes y algunos mayores también: trepar a los árboles para alcanzar los primeros frutos de la estación. Pero lo que comenzó como una travesura de siesta entre dos amigos en la ciudad de Embarcación, estuvo a punto de convertirse en una fatalidad en la esquina de 20 de Febrero y Malvinas.
El escenario fue un frondoso árbol de mango, cuya sombra y frutos atrajeron a dos menores que, desafiando la altura, decidieron escalar para hacerse con el "botín dulce" de la tarde. Lo que comenzó como una travesura típica de verano cambió en cuestión de segundos. Uno de los chicos logró subir varios metros por el tronco y se acomodó sobre una rama de considerable tamaño, aparentemente firme. Sin embargo, el peso y el movimiento provocaron que la rama se quebrara de manera repentina, haciendo que el menor cayera violentamente sobre la vereda.
El impacto fue fuerte. Testigos relataron que el chico quedó tendido en el suelo con evidentes signos de dolor, lo que generó preocupación inmediata entre quienes se encontraban en el lugar. Ante la situación, se dio aviso al servicio de emergencias, que llegó a los pocos minutos con una ambulancia para asistirlo.
El personal de salud evaluó al menor y constató que presentaba traumatismos en el tórax, producto directo de la caída desde altura. Tras la primera atención en el lugar, fue trasladado al hospital para una evaluación más profunda y controles médicos, con el objetivo de descartar lesiones internas.
El otro menor, que lo acompañaba en el intento de alcanzar los frutos, resultó ileso, aunque visiblemente afectado por lo ocurrido. Según trascendió, ambos habrían actuado sin la supervisión de adultos, en un contexto que no parecía peligroso hasta que la rama cedió. En Embarcación, una tarde cualquiera quedó marcada por un accidente que, por muy poco, no terminó en tragedia.