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Inundaciones, un puente precario y un drama que nadie quiere resolver

Hace diez años por lo menos que en La Merced ponen parches al problema de quedar bajo el agua cada vez que llueve. Nunca se planificó la obra hídrica que el pueblo necesita.
Miércoles, 07 de enero de 2026 00:36
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Los barrios en el municipio de La Merced, atravesado por la Ruta Nacional 68, se siguen inundando y el único "plan" vigente fue colocar un "puente móvil" con ruedas, que ya no alcanza para disimular la desidia. Las obras mal hechas, las que nunca se hicieron y la falta de control siguen condenando a los vecinos a vivir entre el agua y el abandono.

Hace más de una década, ante la ausencia total de respuestas estructurales, se creó en La Merced un puente rodante peatonal como solución de emergencia para que los vecinos pudieran cruzar calles completamente anegadas, con correntadas caudalosas que parecen un río.

Pasaron los años, cambiaron gestiones, se anunciaron obras, pero el problema sigue intacto. Y lo que nació como un parche provisorio hoy es la única alternativa que tienen cientos de familias para comunicarse de un lado al otro del pueblo.

Los desagües no existen o directamente desaparecieron

Las calles San Martín y Maipú continúan colmatadas de agua que baja desde la zona oeste, particularmente desde el camino a Los Vallistos y el camino Berruezo. Los desagües no existen o directamente desaparecieron tras obras mal ejecutadas de un acueducto que nunca funcionó. A esto se suma la falta total de mantenimiento y los desvíos irregulares de los canales de riego de fincas cercanas, que descargan sin control sobre el ejido urbano.

La situación fue detallada por el concejal Enrique Torres, quien recordó que el puente móvil fue construido hace más de diez años durante la gestión del exintendente Pérez. "Era para paso peatonal, pero hoy también lo usan motos porque no hay otra forma de cruzar", explicó. El puente, que ya superó largamente su vida útil, sigue siendo colocado y retirado de manera casi artesanal, muchas veces por iniciativa del propio concejal y no del municipio.

Lo más grave es que el caudal de agua no responde únicamente a las lluvias recientes. Según relató Torres, incluso en días sin precipitaciones el agua continuaba corriendo por la calle San Martín. Al recorrer el camino Berruezo, constató que al menos dos canales del Consorcio Río Toro están rotos, colmatados de arena y basura, lo que provoca el rebalse directo hacia las calles del pueblo. El arrastre de áridos y residuos termina obstruyendo aún más los canales y agravando la situación.

Rebalsó una represa de contención

Se construyó una represa de contención, pero resultó claramente insuficiente. Rebalsó. Estaba previsto construir entre nueve y once represas, pero solo se hizo una. El resultado es previsible: el agua que llega desde Rosario de Lerma y las fincas aledañas no tiene control alguno y termina inundando barrios enteros de La Merced.

Casas con agua adentro, muebles arruinados, calles destruidas y vecinos que año tras año vuelven a pedir lo mismo: una solución de fondo. El agua ingresó incluso en sectores sensibles como el acceso principal del pueblo, la zona conocida como El Cristo de la Hermandad y el Centro de Jubilados.

"Mientras tanto, nadie controla, nadie sanciona y nadie se hace cargo. Recursos Hídricos mira para otro lado, el Consorcio Río Toro acumula notas sin respuestas, y las gestiones municipales se limitan a medidas paliativas", afirmó Torre.. El puente móvil, propiedad del municipio, sigue siendo el símbolo más claro del abandono: una estructura precaria que sobrevive al paso del tiempo porque el Estado nunca hizo lo que tenía que hacer.

Diez años después, La Merced sigue inundándose. No por una catástrofe natural, sino por una cadena de desidia, obras mal hechas y decisiones políticas que nunca llegaron. Los vecinos no piden milagros. Piden, al menos, dejar de vivir con el agua hasta las rodillas.

 

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