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Lo ocurrido este fin de semana en el barrio San Jorge volvió a encender el reclamo que muchos vecinos conocen de memoria: personas que llegan desde otros lugares, se instalan sin permiso y comienzan a vender como si Rosario de Lerma no tuviera reglas.
Esta vez fue un tráiler de venta de ropa. Sin habilitación. Sin autorización. Sin controles. Sin poder justificar el origen de la mercadería. Según confirmaron desde la Secretaría de Gobierno de Rosario de Lerma, el puesto no contaba con ningún tipo de documentación municipal y pertenecía a personas provenientes de la ciudad de Salta. Aun así, se instalaron en plena feria y comenzaron a comercializar como si fueran parte del circuito formal.
"Es inadmisible que vengan a vender ropa ilegal como si esta ciudad fuera tierra liberada. Tenemos reglas claras y se hacen cumplir", señalaron desde el área.
Reclamo de vecinos
La intervención fue rápida. Tras los reclamos de los propios feriantes del barrio San Jorge, personal de Rentas y Bromatología se hizo presente en el lugar, notificó a los responsables y exigió el retiro inmediato del tráiler.
No hubo amenazas ni conflictos. Hubo aplicación de la norma.
Desde el municipio explicaron que para participar en una feria es obligatorio cumplir una serie de requisitos, entre ellos, ser residente local, contar con carnet de vendedor ambulante, presentar documentación y, en caso de corresponder, justificar el origen de la mercadería.
Mientras tanto, cientos de emprendedores en toda la ciudad trabajan dentro del sistema. Pagan su lugar, respetan horarios, aceptan controles y sostienen su actividad con enorme esfuerzo.
"Tenemos más de 600 emprendedores registrados. Son vecinos que dependen de esto para vivir. No podemos permitir que otros vengan a competir de manera desleal", remarcaron desde el área de Gobierno.
El problema no es nuevo. Durante años, muchos aprovecharon la falta de controles para instalarse sin autorización, vender sin papeles y retirarse sin consecuencias. Esa práctica generó un perjuicio directo a comerciantes y feriantes locales.
Con presencia municipal los fines de semana, controles permanentes y respuesta ante denuncias, el Ejecutivo busca ordenar el sistema y proteger al contribuyente.