PUBLICIDAD

¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
23°
7 de Febrero,  Salta, Centro, Argentina
PUBLICIDAD

La Merced: convive con un canal convertido en basural

Un vecino denuncia falta de obras, controles y respuestas del Estado ante un problema sanitario.
Sabado, 07 de febrero de 2026 01:22
Reclamos sin respuesta por un desagüe que desborda.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

En la localidad de La Merced, sobre la calle San Martín al 557, a apenas 50 metros de la avenida principal por donde cruza la ruta nacional 68, un vecino convive desde hace años con una situación límite: la falta de infraestructura, control y respuestas por parte del Estado, que perjudica su sana convivencia con su familia. Gustavo Bartolomé Gasiuk no vive frente a un canal de riego: vive frente a una cloaca a cielo abierto.

Por delante de su vivienda pasa un canal sin cobertura, sin mantenimiento y sin fiscalización, que con el tiempo dejó de cumplir su función original. Hoy recibe aguas servidas, basura, pañales, residuos orgánicos y todo tipo de desechos que los propios vecinos arrojan sin ningún tipo de responsabilidad. El resultado es un cauce de agua negra, con larvas de mosquitos, moscas y un olor permanente que hace imposible una vida digna.

Gustavo es claro al señalar que no busca excusas ni discursos técnicos. No responsabiliza directamente al consorcio de riego, sino al abandono generalizado, a la falta de control y a la suciedad de los vecinos. "La culpa es de los vecinos que tiran todo ahí", resume, cansado de denunciar sin obtener respuestas. En una localidad que no cuenta con red cloacal, el problema se agrava: cada pozo ciego colapsa tarde o temprano y los residuos terminan inevitablemente en el canal.

"A pocos metros de mi casa funciona un boliche muy concurrido, propiedad del actual secretario de Gobierno municipal, Edi Ferrufino. Cada fin de semana ingresan miles de personas en un lugar ubicado en una zona sin cloacas. Aunque se asegura que el sistema está entubado, en los hechos la contaminación persiste. Acá estamos parados sobre mierda", dice el vecino, sin eufemismos, reflejando una realidad que nadie quiere asumir públicamente.

Gustavo no acusa sin pruebas, pero describe una lógica evidente: ningún pozo ciego soporta semejante volumen de uso sin consecuencias. Lo que rebalsa termina en el canal, y lo que baja por el canal termina frente a su casa.

Cuando llueve, la situación se vuelve directamente peligrosa. El cauce rebalsa, la calle desaparece y se forma un verdadero río que impide circular. "No puedo entrar ni salir con mi vehículo, no puedo transitar con normalidad, no puedo vivir sin temor. Cada tormenta transforma mi barrio en una zona aislada y vulnerable", contó con enojo Gasiuk a El Tribuno.

El agua se acumula, el barro avanza, la basura se estanca y el olor se mete en las viviendas. En verano, el riesgo sanitario se multiplica; en invierno, el deterioro se profundiza. Todo ocurre a la vista de todos y con el silencio de las autoridades.

No hay obras estructurales. No hay entubamiento. No hay limpieza periódica. No hay controles efectivos. No hay sanciones. No hay planificación. Solo promesas repetidas y gestiones que pasan sin resolver lo básico.

Una grave situación sin solución

El hartazgo del vecino no es una reacción exagerada. Es el resultado de años de convivencia con residuos cloacales, de denuncias ignoradas y de una rutina marcada por la precariedad. Es el reflejo de una comunidad donde algunos sectores cuentan con servicios y otros quedan condenados al abandono.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD