PUBLICIDAD

¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
23°
7 de Febrero,  Salta, Centro, Argentina
PUBLICIDAD

Cuando nació Güemes, el mundo ya respiraba revolución

Más allá de las polémicas por el día o el lugar, la doctora en Historia Bárbara Aramendi, nos propone pensar y analizar el contexto en el que nace el Héroe Gaucho.
Sabado, 07 de febrero de 2026 13:02
La doctora en Historia, Bárbara Aramendi, recibió a El Tribuno. Fotografía: Walter Echazú.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

El 8 de febrero de 1785 nace Martín Miguel Juan de Mata Güemes Montero Goyechea. Sus padres fueron don Gabriel de Güemes Montero y doña María Magdalena Goyechea y la Corte.

Nació en Salta, pero; siempre hay un "pero". Hay un libro, que salió el año pasado, que dice que Güemes es jujeño. Son varios los historiadores jujeños los que afirman una cosa y otros tantos salteños confirman otra cosa. También existe otro debate por si nació el 7 ó el 8; totalmente vacuo.

Ante la primera duda, El Tribuno le consultó los detalles, del nacimiento del Héroe Gaucho, a Bárbara Aramendi. Ella es doctora en Historia ICSOH-UNSa-CONICET. Y más que de lugares, la especialista habló de los tiempos. 

Cuando Martín Miguel de Güemes nació, hacia el final del siglo XVIII, el mundo todavía se decía colonial, pero ya crujía por todos lados. Nada parecía quieto, tenía una dinámica histórica particular aunque todavía nadie sabía muy bien hacia dónde iba todo.

"Salta, en esos años, no era una ciudad marginal ni adormecida. Al contrario: vivía un momento de esplendor. Por sus calles circulaban comerciantes, arrieros, funcionarios del Rey y viajeros que iban y venían del Alto Perú. La riqueza se apoyaba en el ganado vacuno y, sobre todo, en las mulas que marchaban hacia Potosí, reactivadas por el renacer de la plata. Ese metal, que salía de las entrañas del cerro, hacía girar una economía entera y volvía a poner a Salta en el centro del mapa comercial", dijo Aramendi explicando primero el contexto, ese mundo, donde nació Martín Miguel. 

La ciudad de Salta crecía. Llegaban los peninsulares ligados a casas comerciales de Buenos Aires, pero también indígenas del Alto Perú, buscando trabajo, tierra o un lugar en la arriería. El resultado era una sociedad profundamente mestiza, aunque organizada bajo jerarquías rígidas, donde el origen, el color de piel y la "calidad" de la sangre seguían marcando diferencias.

"En ese escenario nació Güemes. Su padre, Gabriel Güemes Montero, había llegado directamente desde España como representante de la Corona. Formaba parte de esa nueva camada de funcionarios promovidos por los Borbones, preparados, ilustrados, formados desde jóvenes para servir al Estado. No traía grandes riquezas, pero sí algo fundamental para la época: la ´decencia´ de haber nacido en la Península, sin mezcla indígena ni africana. Eso, en una sociedad colonial, abría puertas", comenta.

La que aportaba la fortuna era Magdalena de Goyechea, jujeña, perteneciente a una de las familias más poderosas de la región. Su apellido pesaba, su patrimonio también. "Los familiares de Martín Miguel eran todos poderosos tanto en Salta como en Jujuy. No es casual entonces que muchos jujeños todavía reclamen a Güemes como propio: su madre lo era, y su red familiar se extendía con fuerza por todo ese territorio. Pero Güemes nació en Salta, cuando todavía no había provincias, sino ciudades con amplias jurisdicciones que lo abarcaban casi todo", explicó y luego lo desarrollaría más detalladamente.

Mientras tanto, el mapa político también se reordenaba. El Virreinato del Río de la Plata acababa de crearse, separando esta región del antiguo y lejano gobierno de Lima. Buenos Aires se convertía en capital y su puerto, finalmente habilitado, legalizaba un comercio que llevaba años existiendo a escondidas. La plata, ahora, también salía por el Atlántico.

Y si uno levantaba la mirada más allá de Salta, el panorama era todavía más inquietante. "En 1776, las colonias de América del Norte se habían independizado. En Francia, las ideas ilustradas empezaban a convertirse en revolución. Y en el Caribe, la Revolución Haitiana demostraba algo impensado: que los esclavizados podían derrotar al orden colonial y construir su propio poder", enumeró apasionada.

 

Salta tenía una sociedad con cambios en esos tiempos. Crecían las presiones por el crecimiento de la población. Comenzó la necesidad de poder trabajar la tierra por parte de las poblaciones indígenas llegadas del Alto Perú. También había un campesinado que empezaba a trabajar la tierra, por cuenta propia,  arrendando, alquilando, o como agregados. Había mucha gente que no tenía tierra que empieza a crear una situación de tensión. También había una lucha intraélite que hizo que hubiera conflictos entre los representantes del Rey y sus allegados, los que formaban parte de sus redes, y otra parte de la élite que estaba volcada hacia otras redes y que no apoyaban definitivamente a los representantes del Rey. Pero aún no porque sean revolucionarios, sino por otras cuestiones, porque todavía no se hablaba del tema de la independencia, pero se estaba gestando un caldo muy interesante".

 

Las noticias tardaban en llegar, sí. Pero las ideas viajaban igual. Se respiraba un clima de cambio. En Salta crecían las tensiones: más población, más disputa por la tierra, más conflictos entre sectores de la élite que respondían al Rey y otros que empezaban a mirar con recelo ese poder lejano. Nadie hablaba todavía de independencia, pero el viejo orden ya no parecía tan sólido.

Más allá del lugar, Güemes nació en un tiempo donde convivían la abundancia y la desigualdad, la lealtad a la Corona y las primeras fisuras del orden colonial, la prosperidad económica y el malestar social. Creció en una sociedad atravesada por jerarquías, tensiones y cambios silenciosos, en una frontera viva entre el imperio y la revolución.

"Nosotros siempre pensamos y reflexionamos con el diario del lunes. Pero se debe decir que cuando nace Güemes nada estaba escrito aún, todo se estaba gestando. Ese mundo —de comerciantes, arrieros, funcionarios, campesinos e indígenas— sería el mismo que, años más tarde, Güemes conocería, recorrería y defendería", dijo. 

Pero tampoco fue un héroe nacido de la nada: fue hijo de su tiempo, de esa Salta que lo vio nacer cuando el viejo orden empezaba, lentamente, a resquebrajarse. Todavía no existía ni la Provincia ni una Nación; había que crearla; había que inventar un país. Si uno se pone a pensar desde ese punto de vista, sin el diario del lunes, la tarea de nuestros héroes es más significativa.

No llegó entonces a un escenario de calma, sino a uno de transición. Un tiempo donde todo parecía seguir igual, pero donde, por debajo, se estaba gestando algo nuevo.

Un tiempo latente que estaba preparando el terreno para una revolución.

 

Entretelones de una familia poderosa

 

"Las reformas borbónicas, muy lejos de ser un programa que instala la monarquía borbónica desde la península, inician cuando cambia la dinastía. Gobernaba la península de la dinastía de los Austrias en 1800, después de una guerra de sucesión. Es la familia Borbón la que se queda con el trono. Y tiene ciertas políticas de reformas, cambios que se fueron dando, que a veces fueron contradictorios, pero que también inician como cierta modificación respecto de las colonias americanas", declaró Bárbara Aramendi.

A estas reformas, los historiadores le ponen el nombre de reformas borbónicas. Tienen sobre todo la idea de un gobierno y una administración más eficiente respecto de América. Poder cobrar más impuestos, poder controlar mejor el territorio, poder defenderse de los enemigos europeos, que alternativamente eran Inglaterra y Francia.

Hay una serie de medidas que se aplican en ese sentido. Y por ejemplo, parte de esas medidas tienen que ver con la creación del Virreinato de la Plata. Porque hablamos de un territorio del Virreinato del Perú que era enorme.

"En ese marco llega Güemes padre a América", afirma.

Cuando asumen los Borbones en la península, en esa guerra son apoyados por estas élites del norte de España, que es como una nobleza menor. Una nobleza la cual no son ricos nobles con castillos, sino muchos son pastores o tienen alguna presencia en los gobiernos locales.

Pero esos grupos del norte de España son los que apoyan a los Borbones. Cuando asumen, toman a estos norteños como parte del gobierno, como asesores, como representantes de la corona y queda un poco de lado la clásica nobleza castellana. Y al mismo tiempo estaba la idea esta, de que estos representantes fueran más ilustrados, más preparados.

Gabriel Güemes fue una persona que desde niño lo comienzan a preparar para poder servir a la corona. Sabía leer, escribir, trabajó muchos años ad honorem, como le decimos hoy, en la tesorería de Madrid. Y una vez que tiene todos los conocimientos ganados, recién le otorgan un cargo, que es como tesorero en esta región.

La Caja, la Tesorería, estaba en Jujuy. Por eso Gabriel Güemes llega primero a Jujuy. Y cuando se traslada la tesorería a Salta, también a raíz de estas modificaciones jurisdiccionales, ya viene a Salta con Magdalena Goyechea.

¿Entonces, por qué los jujeños dicen que Güemes es jujeño?

"No es un problema de provincias, porque las provincias no existían. Antes era una sola cosa. Lo que existían las ciudades. El centro político eran las ciudades. Y su jurisdicción, o sea, hasta dónde podía llegar la mano de la administración y del gobierno a los alrededores de la ciudad. Jujuy era una ciudad, Salta era otra ciudad. Y formaban parte de una Gobernación enorme que abarcaba la mayoría de lo que hoy conocemos como las provincias del norte y parte del centro. Después esa Gobernación, en 1784, antes de que nazca Martín Miguel, se divide en dos intendencias. Entonces el territorio se hace un poco más chico y ahí Salta pasa a ser la capital de la Intendencia", responde.

¿Y entonces? 

"Pasa que es cierto que su madre era jujeña. Era de una familia poderosísima. Eran muy ricos, eran descendientes de fundadores, de encomenderos. Tenían muchos bienes vinculados al comercio. La que aporta la riqueza económica a esa familia es Magdalena. Y Gabriel Güemes aporta, dicho de puño y letra, la sola decencia de su persona", informó Aramendi.

 

 

 

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD