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La mayoría de las consultoras privadas estima que la inflación de noviembre se ubicará entre 2,3% y 2,5% y que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de 2025 terminará el año en torno al 30/31%. Si esos pronósticos se cumplen, el país tendría la variación anual de precios más baja desde 2017.
Los economistas consultados señalan que, aun con la desaceleración lograda, noviembre volvió a mostrar tensiones en rubros sensibles, sobre todo alimentos, con un salto marcado en el precio de la carne, y en tarifas reguladas como gas, electricidad y transporte. Eso habría impedido volver a perforar el piso del 2% mensual. El desafío, advierten, será sostener la desinflación en 2026 para intentar cerrar el próximo año con una suba de precios por debajo del 20%.
Sebastián Menescaldi, economista de la consultora EcoGo, calcula una inflación de noviembre en torno al 2,4%. “Hubo un aumento importante en alimentos, impulsado por las carnes, y también subieron varios precios regulados, como la luz y el transporte. En este último caso se vieron ajustes tanto provinciales como nacionales, además del alza de los combustibles. Esos factores explican gran parte de la presión inflacionaria del mes”, explicó.
Pese a eso, Menescaldi sostiene que el balance anual luce moderado frente a los registros de los últimos años. “Nuestra proyección indica que la inflación cerrará 2025 cerca del 31%, lo que marcaría el nivel más bajo desde 2017. Desde 2018 en adelante, la inflación siempre estuvo por encima de esos valores. Es un muy buen track record el que ha conseguido Milei”, afirmó.
En lo que va del año, solo en cuatro meses el IPC se ubicó por debajo del 2%: mayo (1,5%), junio (1,6%), julio (1,9%) y agosto (1,9%).
En la misma línea, Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso, también proyecta un 2,4% para noviembre, “con alguna aceleración” respecto del 2% mensual. A su juicio, “estas décimas por encima del 2% que vemos desde septiembre se deben, fundamentalmente, a la depreciación del peso desde mediados de año, que seguirá impactando en los próximos meses”. De todos modos, pronostica que 2025 cerrará con la inflación más baja desde 2017 y plantea que, con mayor estabilidad cambiaria, el IPC podría ubicarse en torno del 16% en 2026.
Para Lorenzo Sigaut Gravina, economista de la consultora Equilibra, la inflación de noviembre será igual o algo superior al 2,3% registrado en octubre. “La variación está impulsada por una fuerte suba de la carne, sobre todo vacuna, y por algunos precios regulados que tuvieron ajustes significativos después de las elecciones”, señaló. Con ese cuadro, proyecta una inflación anual levemente por encima del 30%.
El director de C&T Asesores Económicos, Camilo Tiscornia, también estima un 2,4% para noviembre. “El aumento de la carne está complicando mucho y también va a afectar el índice de diciembre. Es un ítem que pesa mucho y explica buena parte de la aceleración del mes”, indicó.
Según el economista, el resultado de diciembre dependerá en gran medida de lo que ocurra con ese producto: “En la última semana de noviembre el precio se calmó, pero habrá que seguirlo de cerca. Si se modera, diciembre podría ser ligeramente menor al 2,4%”. Para el cierre de 2025, su consultora proyecta una inflación cercana al 30%.
Desde la consultora Analytica prevén un IPC de 2,3% para noviembre y un leve descenso en diciembre que permitiría cerrar el año en torno al 30%. Su director, Claudio Caprarulo, considera que se trata de un número relevante “sobre todo si se toma en cuenta que fue un año muy complejo en el frente cambiario y financiero, que derivó en un nuevo acuerdo con el FMI y en asistencia del Tesoro de Estados Unidos”.
Caprarulo subraya que la desaceleración “consolida una variación anual en diciembre que será la más baja de los últimos siete años y que retorna al promedio de 2010-2017”. Hacia adelante, advierte que “el desafío es sostener la desinflación dentro de un régimen macroeconómico más sostenible también en términos sociales”.
La economista Florencia Iragui, de la consultora LCG, estima que el IPC de noviembre será del 2,3%, con una aceleración en alimentos y bebidas. “La inflación mensual promedio de las últimas cuatro semanas de ese rubro es del 3,3% en nuestro relevamiento, con lo que aportaría 0,9 puntos porcentuales al índice del mes. Y los ya recurrentes incrementos de regulados sumarían casi medio punto porcentual más a la inflación mensual”, detalló.
Para diciembre, Iragui proyecta un 2,5%. “El último mes del año se caracteriza por una mayor presión inflacionaria debido a la estacionalidad por el cobro del aguinaldo y el consumo propio de las fiestas. De esta manera, el año cerraría con una fuerte desaceleración de la inflación, pasando de 117,8% a 30,9% anual de 2024 a 2025. Esta sería la menor inflación anual desde 2017”, remarcó.
En una estimación similar se ubica el relevamiento de Empiria. Su economista Mateo Borenstein proyecta una inflación del 2,3% para noviembre y del 30% para todo 2025. “La variación interanual será la más baja desde diciembre de 2017”, destacó.
Borenstein también apunta a la continuidad del proceso desinflacionario en 2026. “La disciplina fiscal, el apretón monetario y la apertura económica son anclas que disciplinan precios y expectativas inflacionarias. Para 2026, el Gobierno tendrá el desafío de elegir: mayor crecimiento económico y una menor desinflación, o un crecimiento más lento de la economía, pero una caída más rápida de precios”, concluyó.