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El presidente Javier Milei fue el principal orador de La Derecha Fest, un encuentro libertario realizado en Mar del Plata, donde brindó un extenso y encendido discurso ante militantes y dirigentes afines. Allí ratificó el rumbo de su gobierno, defendió el capitalismo como sistema y volvió a confrontar con referentes del kirchnerismo, sectores empresarios y parte del periodismo.
Uno de los momentos más comentados de la noche se dio cuando Milei se sumó a las consignas del público vinculadas a la condena judicial de Cristina Kirchner. Mientras desde la platea se cantaba “Cristina tobillera”, el mandatario respondió con gestos, señalándose el pie, en una escena que rápidamente se viralizó.
Más adelante, ya en el desarrollo formal de su discurso, el Presidente fue explícito: “La única prisión debería ser para los chorros como la señora”, expresó, en referencia directa a la ex vicepresidenta. En ese tramo, cuestionó el concepto de justicia social y afirmó que “la nueva libertad no era libertad, era prisión estatal”.
Tras apuntar contra Cristina Kirchner, Milei amplió su mensaje y dejó una advertencia al sector empresario. “Y no solo debería ser para ella, sino para los socios que tiene en el sector privado que hacen negocios turbios”, lanzó, en una clara señal hacia empresarios a los que acusa de beneficiarse del Estado.
En el plano ideológico, Milei volvió a reivindicar los valores del capitalismo y de Occidente. “No hay acto más justo que ser dueños de nuestro propio tiempo y nuestra capacidad de trabajo, y por consiguiente ser dueños de los frutos que ese tiempo nos deja”, sostuvo, al destacar el desarrollo económico alcanzado a partir del siglo XIX.
Durante su exposición, también recurrió a una metáfora para cuestionar la intervención estatal en la economía. “Quien pretende dirigir el crecimiento económico termina sin crecimiento que dirigir, porque es un clavo para quien solo tiene un martillo”, afirmó, y agregó: “Cuando tu única herramienta es un martillo, todo el mundo se parece a un clavo”.
En ese contexto, el Presidente trazó un paralelismo con la política y sostuvo que “para los políticos todo es gasto público y, obviamente, choreo”, reforzando su crítica a la expansión del Estado y al manejo de los recursos públicos.
Milei volvió a manifestarse contra la regulación del mercado y aseguró que “el único monopolio malo es el que está generado por la ley”. Según explicó, si un proceso competitivo deriva en un solo actor dominante, no debería ser castigado, salvo que exista connivencia con el Estado.
Otro de los ejes del discurso fue la tecnología y la inteligencia artificial. Tras elogiar la llegada de Starlink a la Argentina, Milei destacó el impacto de internet y los avances informáticos. “Le estamos enseñando a razonar a piedras y metales”, dijo, en alusión al desarrollo de la inteligencia artificial, y celebró lo que definió como un nuevo salto evolutivo de la humanidad.
En ese mismo tramo, cuestionó a quienes impulsan regulaciones sobre industrias emergentes y criticó a “los controladores de siempre”, que, según sostuvo, buscan frenar la innovación.
Sobre el cierre, el mandatario ratificó su objetivo político de largo plazo. “Vamos a seguir cambiando hasta que seamos el país más libre del mundo”, afirmó, tras volver a exaltar la propiedad privada y el libre mercado como pilares de su gestión.
La parte más dura del discurso estuvo dirigida al empresariado. Sin mencionarlo de manera directa, Milei lanzó un mensaje que fue interpretado como una referencia a Paolo Rocca. “Aquellos que tienen productos más caros y de menor calidad no son dignos del favor del mercado”, sostuvo, y advirtió que quienes hacen negocios con el Estado “deben desaparecer e ir a la quiebra”.
El Presidente profundizó la crítica al afirmar que ese tipo de empresarios “no son creadores de bienestar, son destructores de bienestar” y los acusó de perjudicar a millones de personas para “llevarse sus coimas junto a los políticos”.
En ese mismo mensaje, volvió a cargar contra sectores de la prensa. “Eso no va a pasar en la Argentina, por más que le pongan toneladas de guita a los medios de comunicación y a los periodistas corruptos”, lanzó, en medio de aplausos del público.
Antes de finalizar, Milei cerró con un juego de palabras y una alusión que no necesitó mayores explicaciones. “El camino es sinuoso, no es rectilíneo uniforme. Siempre se encuentra una piedra en el camino”, dijo, y remató señalando que “ese le pone un montón de guita a los periodistas”.
El discurso concluyó con su arenga habitual: “Viva la libertad, carajo”, y un mensaje final al público libertario: “Hagamos grande a la Argentina nuevamente”, mientras comenzaba a sonar la canción “Vamos por la gloria”, de La Beriso.
"Se le viene la noche a los zurdos”
En otro tramo de su discurso, el mandatario nacional afirmó que “se le viene la noche a los zurdos” y celebró el respaldo popular a sus políticas.
Durante su exposición, Milei sostuvo que existe un hartazgo social frente a las recetas tradicionales y aseguró que el mensaje que se escucha en la calle es claro: “La gente dice basta de empobrecernos”.
En ese sentido, remarcó que su gestión ya dio pruebas de que “el liberalismo es superior”, tanto en términos económicos como morales.
El mandatario también apeló a un tono más ideológico y simbólico al afirmar que “las aguas se separan cada vez más entre justos y pecadores”, en alusión al escenario político y cultural que atraviesa el país.
Según explicó, su gobierno representa un quiebre definitivo frente a lo que definió como décadas de decadencia impulsadas por el estatismo.
Milei hizo referencia a los foros internacionales y aseguró que “Davos es un lugar para dar batalla por las almas”, al plantear que la discusión no es solo económica, sino también cultural y filosófica.
De ese modo, ratificó su intención de llevar el debate liberal a todos los ámbitos, tanto dentro como fuera de la Argentina.