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El Banco Central de la República Argentina informó ayer que la inflación interanual cerró 2025 en 31,5%, el nivel más bajo desde 2017, aunque advirtió que el proceso de desinflación enfrenta riesgos en el corto plazo. Así lo señaló en su nuevo Informe de Política Monetaria (IPOM), donde además ratificó su estrategia de acumulación de reservas y proyectó una remonetización gradual de la economía.
En el documento, el BCRA destacó la marcada desaceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC) observada en los últimos dos años. Sin embargo, reconoció que durante el segundo semestre de 2025 se produjo un leve rebote en la inflación mensual, que llevó el registro de diciembre al 2,8%.
De acuerdo con el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), las consultoras privadas prevén una inflación del 2,0% para enero y anticipan un sendero descendente que se extendería hasta junio, cuando el índice mensual alcanzaría el 1,5%.
No obstante, el Banco Central advirtió que en el primer trimestre el proceso desinflacionario enfrenta riesgos vinculados a factores estacionales, al cambio en la composición de la canasta del IPC del Indec -que comenzará a aplicarse con el dato de enero- y al nuevo esquema de subsidios, que impactará en las tarifas energéticas.
Según detalló el organismo, incidirán especialmente la estacionalidad del rubro carnes, la corrección de las tarifas de electricidad y gas, y los aumentos habituales de marzo en educación y prendas de vestir. Además, la magnitud de estos efectos dependerá de los nuevos ponderadores del IPC.
Pese a estas advertencias, la entidad que preside Santiago Bausili sostuvo que, una vez superadas estas presiones transitorias y asimilados los cambios metodológicos, la inflación retomaría una tendencia descendente más firme.