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11 de Febrero,  Salta, Centro, Argentina
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Siguen los desacuerdos políticos sobre la reforma electoral en Salta

Mientras el oficialismo defiende el proyecto como una herramienta para ampliar la participación democrática, la oposición advierte que reactiva viejas prácticas electorales seriamente cuestionadas.
Miércoles, 11 de febrero de 2026 00:00
Germán Rallé, diputado de Güemes - José Gauffin, diputado de Capital.
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El ingreso del proyecto de reforma electoral a la Cámara de Diputados el pasado 4 de febrero mantiene un debate de fondo en la política salteña: si la iniciativa impulsada desde el oficialismo busca modernizar el sistema de selección de candidaturas o si, por el contrario, responde a una ingeniería electoral pensada para asegurar gobernabilidad en un escenario futuro incierto.

La propuesta -que habilita la conformación de frentes o alianzas internas dentro de un mismo partido para sumar votos al candidato "cabeza de serie"- fue rápidamente señalada por sectores opositores como una "ley de lemas encubierta", una figura que Salta ya aplicó en el pasado y que dejó fuertes cuestionamientos sobre la voluntad real del electorado.

"Esto es cálculo electoral"

Desde el bloque opositor Independencia, el diputado José Gauffin advirtió que el proyecto no puede leerse de manera aislada ni como una mera actualización normativa. A su entender, responde a una lógica histórica del oficialismo provincial: modificar las reglas del juego cuando se acercan los tiempos electorales.

En diálogo con Radio Salta Gauffin recordó la experiencia de la ley de lemas en Salta y sostuvo que ese sistema "terminó consagrando candidatos que la gente no quería", al sumar votos de listas internas que diluían la voluntad popular. En esa línea, consideró que la iniciativa actual reproduce ese esquema bajo otra denominación y tiene un objetivo claro: evitar fracturas internas y contener a los dirigentes que quedan fuera del armado central.

"El mensaje es que todos pueden ser candidatos, pero en realidad se desdibuja el partido y se garantiza que ningún voto se pierda", señaló el legislador, quien también vinculó el proyecto con la mirada puesta en la elección provincial del año próximo, atravesada -según dijo- por el peso creciente de La Libertad Avanza y el impacto nacional del gobierno de Javier Milei.

Para Gauffin, el adelantamiento del debate electoral no es casual: "Si presentan este proyecto con tanta anticipación es porque hay inquietud. Están preparando distintas estrategias frente a una elección que saben que puede ser muy complicada", afirmó.

"Más participación"

Desde el bloque oficialista Todos por Salta, el diputado Germán Rallé defendió el proyecto y negó que se trate de una reedición de la ley de lemas. En su argumentación, la iniciativa busca llenar un vacío que quedó tras la derogación definitiva de las Paso, un proceso que -recordó- se retiró de manera excepcional durante la pandemia y luego se anuló en forma definitiva por el rechazo social a un mecanismo que funcionaba como "una encuesta cara".

En diálogo con la misma emisora, Rallé explicó que, sin Paso, los partidos y frentes quedan librados a mecanismos internos poco transparentes para definir candidaturas, muchas veces "a dedo" o con criterios restrictivos. Frente a eso, el proyecto propone que la selección de candidatos se resuelva en un único acto electoral, permitiendo la participación de todos los sectores internos y fortaleciendo la identidad partidaria.

"No se trata solo de elegir un candidato, sino de recuperar la discusión ideológica, el sentido de pertenencia y la vida interna de los partidos", sostuvo el legislador del departamento Güemes, quien admitió que el sistema tiene similitudes con experiencias anteriores, pero aseguró que "el espíritu es otro".

Reglas, poder y reelección

Más allá del debate técnico, ambos discursos dejan al descubierto un trasfondo político más amplio. Mientras la oposición ve en la reforma una pieza más de un esquema que incluye el manejo de mayorías legislativas, el control institucional y el debate sobre la reelección del gobernador Gustavo Sáenz, el oficialismo no esquiva esa posibilidad y reconoce que no existe una norma que impida una nueva candidatura.

Rallé fue explícito al señalar que, a su criterio, Sáenz puede volver a presentarse y que la decisión será personal. Esa definición, sumada al rediseño del sistema electoral, refuerza la lectura opositora de que el proyecto no solo ordena el presente, sino que acomoda el tablero para el futuro.

¿Habrá debate?

Con anuncios de mesas de diálogo, consultas a especialistas en derecho electoral y participación de la Justicia, el oficialismo asegura que la discusión recién comienza. Sin embargo, con los números necesarios para aprobar la ley, la oposición desconfía de la apertura real del proceso y advierte que el resultado ya está definido.

Entre la promesa de mayor participación y el temor a una ingeniería electoral funcional al poder, la reforma electoral vuelve a poner en el centro una pregunta recurrente en la política salteña: si las reglas se cambian para mejorar la democracia o para garantizar quién gana cuando el escenario se vuelve adverso.

 

 

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