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Expresiones salteñas y tarijeñas II

Martes, 11 de marzo de 2014 01:40
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Aunque deba reiterar sobre el tema, ya tratado un par de veces, no puedo dejar de agregar algunos tópicos de interés de la gente que no tuvieron oportunidad de ser mostrados en estas líneas. Continuemos, por lo tanto, presentando algunos términos, cuyo significado y formas léxicas compartimos con nuestros hermanos de Tarija y su zona de influencia, tan relacionados con nuestra realidad por la geografía, pero sobre todo por la historia.

Choriar, el ‘voseo’, chupar

“Choriar / chorear”: ‘Hurtar’. “Tomar o retener bienes ajenos contra la voluntad de su dueño, sin intimidación en las personas, ni fuerza en las cosas”, explica el “Churo diccionario chapaco”, anteriormente citado. Según el “Diccionario del lunfardo”, de Athos Espíndola, es otra versión de “chorrear”, lunfardo que procede del caló ‘chorar’, con el sentido de ‘robar’. La versión ‘chorear’ se instaló con preferencia en el noroeste argentino y, tal vez, en otros lugares de Argentina. Pero también el mismo diccionario admite ‘chorear’, comparándola con las preferidas en el sur del país, ‘chorrear’ y ‘chorro’.
A pesar de que los que analizamos son, en su mayoría, de procedencia quichua, este nada tiene que ver con esa lengua. Entonces, no es difícil darse cuenta de que se trata de una palabra que ha sido transferida, probablemente, desde Salta a Tarija, gracias a esa fluida comunicación e intercambio de visitas que siempre ha caracterizado a nuestras ciudades: un término lunfardo -como también tantos otros que deben haber pasado a su vocabulario- ha sido adoptado por los tarijeños.

De la misma manera, a lo largo del tiempo, hemos ido enriqueciendo su lengua con nuestro ‘voseo’, o modo de comunicarnos por el ‘vos’ en lugar del ‘tú’. Tal forma de tratamiento, cuya difusión era hasta hace pocos años impensable, en la actualidad está extendiéndose. Primeramente -gracias al febril contacto fronterizo entre las localidades bolivianas de Bermejo y Yacuiba, respectivamente con las argentinas de Pocitos y Salvador Maza (las segundas más al norte), debido al comercio formal e informal entre ambos países-, comenzó a escucharse en esas localidades un avance decidido del uso del ‘voseo’ hacia fines de los ‘80. Antes de ello (lo que afirmo se debe a una observación personal informal), el tuteo era normal entre los bolivianos que se movían de una frontera a la otra.

Sin embargo, poco a poco fue ganando terreno y ahora se puede escuchar esa forma de tratamiento incluso en algunas zonas bastante alejadas de la frontera, como en Santa Cruz de la Sierra. Por eso no es difícil que prosperen, como de hecho está pasando, ciertos términos del lunfardo, propios de Buenos Aires, pero extendidos en todo el país.

“Chujcho”: ‘Escalofrío’. ‘Indisposición del cuerpo en que a un tiempo se siente algún frío y calor extraño’, sigue informando el diccionario de Tarija. Esta palabra aparece en el diccionario de Solá, pero inmediatamente la refiere a ‘chucho’, la forma generalizada en el noroeste argentino. La define de este modo: “s. m. Paludismo. // s. m. Miedo. El nativo pronuncia ‘chujcho’ o ‘chuscho’. La palabra viene del quechua: ‘chucchu’ = frío de calentura; ‘chucchuni’ = estar con frío de calentura; ‘churayahi’ durar mucho el frío así; ‘chuhchuy’ = temblar o sacudirse por la fiebre (Lira)”. Añade a esto el de Osán y Pérez Sáez: “// 2. propiamente rural. Estremecimiento, frío temblor”. Lo mismo sucede con el “Diccionario del habla de los argentinos” y el del lunfardo, ya citado.

“Chumar”: ‘Exprimir’. ‘Extraer el zumo o líquido de una cosa que lo tenga o esté empapada en él apretándola o retorciéndola’, en Tarija. Sola dice: “Chumar. ver ‘churmar’ en la significación de llorar”. Y en “Churmar. Exprimir la ropa mojada o alguna otra cosa. // Llorar. // sentido figurado. Aprovecharse de alguien sacándole su dinero. // Apretar, ajustar”. Osán y Pérez Sáez anotan: “Chumar / Churmar. Llorar. Escurrir la ropa. ‘Chumarse’. Emborracharse”. En general, el significado de la palabra es “escurrir la ropa”. También -pero en determinadas ocasiones, por ejemplo en canciones folclóricas-, con el sentido de “tomar” bebidas alcohólicas, como asimismo se da en el verbo “Chupar”: ‘Abusar de bebidas alcohólicas’ (Tarija). Solá no se ocupa de la locución ‘chupar’; en cambio sí lo hacen Osán y Pérez Sáez (todas las acepciones en un nivel popular, rural y coloquial): “Beber bebidas alcohólicas // 2. Chuparse: Embriagarse. // 3. Sufrir, aguantarse cosas o situaciones desagradables”. Athos Espíndola refrenda: “Ingerir bebidas alcohólicas abundantemente”, lo mismo que el “Diccionario del habla de los argentinos”. Finalmente, el DRAE declara el mismo sentido para Perú, Paraguay y El Salvador.

Churo, cholo y cholero

“Churo”: ‘Lindo o linda’. ‘Hermoso, apreciable y grato a la vista. // Gustoso, apetecible, agradable, divertido’. // Esta palabra es una de las más utilizadas en el vocabulario del chapaco para expresar aceptación y gusto por algo”, por parte de los tarijeños. Solá: “s. El amante. La amante. // adj. Lindo, muy bueno, íntegro, generoso. // adv. de modo. Significa ‘bien’. Ej.: ‘-¿Cómo te va? -Churo’”. Además de lo dicho por Solá, Osán y Pérez Sáez añaden: “De buena calidad -Libro CHURO”. // 4. propiamente rural coloquial. Que es lindo, agradable o de buena estampa (persona), lindo, bonito (cosa). // 5. pop. rur. coloq. Que es muy hábil, diestro”. La versión de esta palabra del DRAE solo remite a usos de Bolivia y Ecuador, con el significado de ‘caracol’, y de Colombia y Ecuador, cuyo sentido es ‘rizo (de pelo)’, omitiendo los procedentes del quichua.

Es preciso aclarar que la primera acepción declarada por Solá (‘amante’, como sustantivo) probablemente no tiene uso en la actualidad, salvo que sobreviva en zonas rurales, por parte de gente anciana.
“Cholero”: ‘Mujeriego’. ‘Mujeril, propio de las mujeres’. “Dícese del hombre que frecuenta mucho las mujeres”, es el sentido que denuncia el “Churo diccionario chapaco”. El adjetivo no está acompañado por el correspondiente sustantivo que se usa en el noroeste argentino: ‘cholo’, pero evidentemente deriva de él, aunque no figure. Ese adjetivo no aparece en los diccionarios argentinos. ‘Cholo’, según Solá, tiene un doble sentido contrario: en Salta se aplica a gente de clase alta, por parte de los de la clase baja; y, recíprocamente, aquellos se lo predican a los de la baja, en especial con un diminutivo despectivo (‘cholito / cholita’). En cambio, en Tucumán se refiere a la gente de clase baja.

La mayoría de locuciones es compartida por ambos pueblos; sin embargo, varias de ellas denotan leves matices diferenciales en cuanto al significado. Pero ello no opaca, en modo alguno, las coincidencias compartidas.

En otras oportunidades continuaré mostrando el mundo léxico compartido por salteños y tarijeños.
 

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