¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
31 de Agosto,  Salta, Centro, Argentina
PUBLICIDAD

Un imperdible diálogo de El Tribuno con la señora de Bernardo Frías

Doña Sofía Zapata de Frías, esposa y compañera del historiador del General Martín Güemes.           
Domingo, 31 de agosto de 2025 01:31
Sofía Zapata de Frías.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

El 27 de julio de 1975, el recordado periodista de El Tribuno, Segundo "Cabezón" Aredes, entrevistó a doña Sofía Zapata de Frías, esposa y compañera del historiador e investigador, doctor Bernardo Frías. La entrevista fue publicada días después, más exactamente el 3 agosto de 1975. En su transcurso, la señora de Frías reveló interesantes anécdotas como las referidas a doña Antonia Arias, a Mercedes Martínez de Arias, al doctor Luis Güemes y a un cura realista que en el púlpito se transformaba en un "Júpiter tonante" (atronador).

En fin, volvamos al trabajo del periodista Segundo Aredes que aquí transcribimos textualmente, salvo algunas aclaraciones necesarias dado el tiempo transcurrido. La foto de la señora Sofía Zapata de Frías es una atención del el Dr. Carlos Frías (nieto) por diligencias del Dr. Máximo García Vidal.

Entrevista

"Esbelta, –describe Aredes - de mirada inquieta, con plena lucidez y dando la impresión de contar menos edad, doña Sofía Zapata de Frías (94), nació el 8 de septiembre de 1881 viuda del historiador de Güemes, accede al diálogo. La rodean sus hijos, nietos y bisnietos, es decir tres generaciones de la "Casa de los Frías" como se llama una de sus obras y que consigna el historial genealógico de la familia a la que –según apunta el Dr. Carlos Frías- habría que agregar algunos capítulos más.

Doña Sofía inicia la plática en rueda familiar. Su relato fascina. Habla de su esposo, de su labor de investigador histórico pergeñando una imagen unificada y coherente, porque el doctor Frías ha sido un historiador extraordinario, gracias a cuyo empeño se rescataron para nosotros y la posteridad, valores poco conocidos pero fundamentales para interpretar el período de la lucha por la independencia nacional en la zona norte.

Hay muchas aristas no identificadas –dentro del espectro de su tiempo- en la personalidad polifacética del historiador. Ocupó escaños en la legislatura lugareña, fue ministro de la Corte de Justicia y ejerció la docencia. Enseñó historia y sembró la simiente del apego a esa disciplina como lo testimonia el hecho de que sus discípulos siguieron ese camino, entre ellos el doctor Atilio Cornejo.

"La nota reveló cómo Bernardo Frías ordenó archivos, rescató documentos y consolidó la figura del héroe gaucho en la historia argentina".

"El gobierno (de Salta) -nos dice doña Sofía- le encomendó la tarea de ordenar el archivo, misión a la que se consagró apasionadamente. Ordenó y entregó organizadamente esa dependencia, especialmente la documentación de Güemes, que a la postre, fue fuente de su interés y entusiasmo por el héroe, a lo que se sumó la gravitación de sus amigos que lo alentaron a encarar la obra de la historia del prócer gaucho".

Luego de una pausa, la señora de Frías subraya: "Bernardo solía sentir una gran simpatía y entusiasmo por Güemes. Lo definía como un hombre muy inteligente y, sobre todo, como un gran patriota. El acometió la tarea –prosigue la señora- de reunir y ordenar toda la documentación referida al caudillo; y al enterarse de ello don Domingo Güemes, descendiente del prócer, lo invitó a viajar a Buenos Aires donde puso a su disposición el archivo familiar, yacimiento que aprovechó al máximo, pero apeló así mismo a la tradición oral, frecuentando a los pobladores más antiguos que legaron a conocer y tratar al prócer".

Fue en esos momentos que los ojos de la señora Sofía brillan; evoca episodios vivos en el sagrario de sus recuerdos. Y así es que narra que en una ocasión el doctor Frías visitó a doña Antonia Arias, dama que acogió con hostilidad los requerimientos del investigador. "Güemes no era –dice Antonia- santo de mi devoción" al igual que para muchas familias pudientes de la época".

En este punto, el periodista interrumpe el relato y pregunta "¿y cuál era la razón de ese encono?" Bueno –responde doña Sofía- decían que Güemes los había dejado en la calle".

Más adelante explica que el héroe por conducto de la Sala de Representantes recababa aportes que el Cabildo imponía en carácter de "contribución forzosa". Esto provocaba reacciones explicables, las que a la larga se fueron esfumando ante la toma de conciencia de la grandeza de los resultados patrios de la empresa del 'guardián de las fronteras'.

Sofía Zapata de Frías tenía 94 años y era viuda del historiador Bernardo Frías. Estaba rodeada de tres generaciones de su familia (hijos, nietos y bisnietos).

"Doña Antonia –añadió- era hermana de don Tomás Arias que gobernó Salta en 1852; fue igualmente secretario de Derqui y participó en forma relevante en el acuerdo de San Nicolás".

Más adelante doña Sofía cuenta que "en otra oportunidad su esposo visitó a doña Mercedes Martínez de Arias, factor troncal de una familia tradicional. Ella puso a disposición del historiador un baúl repleto de valiosos documentos que volcó en el piso, mientras se sentaba encima de la pila de papeles, observando la tarea del investigador que pacientemente revisó uno tras otro. Al Dr. Frías le preocupaba esa actitud, no obstante que doña Mercedes, para tranquilizarle, explicó que su actitud obedecía a su deseo de ayudarlo a interpretar algunos documentos que podrían ofrecerle dificultad".

Nuestra entrevistada –dice Aredes- conserva algunos cuadernos que el Dr. Frías utilizaba para apuntes, pero pocos documentos porque don Luis Güemes lo visitó en una oportunidad y se llevó cuadros y documentos que seleccionó. Además, buena parte del material que cosechó en su trabajo, lo donó al Archivo de la Provincia, no obstante lo cual la ambientación hogareña de la casona de los Frías, es güemense. La biblioteca, los cuadros, el clima psíquico, todo rezuma reminiscencias del héroe gaucho, tradición e historia. Vale decir, todo los que sintetiza a su historiador.

Hurgando recuerdos, doña Sofía encuentra la huella de un episodio acaecido en la segunda década de 1800. "Había –dice- un cura a quien el púlpito transformaba en Júpiter tonante (atronador). En una ocasión, en el curso de un sermón dominical, acusó al gobernador (Güemes) y a sus ministros – que se hallaban presente- de poco escrupulosos en el manejo del tesoro público. Al otro día pusieron a disposición del orador un caballo ensillado para que abandonara inmediatamente Salta, y se fue a Bolivia (por entonces Alto Perú". Este hecho lo recoge el Dr. Bernardo Frías en una de sus "Tradiciones" de Salta, libro en que atesora imágenes del período de la independencia que son poco conocidas.

"Contra Güemes –nos dice la señora de Frías en el ánimo de acentuar la significación de la obra de su esposo- había muchas prevenciones a fines del siglo anterior (XIX) y a principios del actual (XX)".

El historiador Luis Colmenares dijo en una disertación en el Cabildo de Salta, que Güemes era poco conocido hasta que Bernardo Frías perfiló su figura en la obra que escribió. Además, no debe olvidarse la gravitación psicológica en boga entonces, como consecuencia de la prédica contraria a los caudillos, no obstante las concesiones que sus animadores hicieron tras la caída de Rosas, al regresar del exilio al país, levantando la bandera de la unidad.

En síntesis, una nota breve pero como dice el criollo, es harto decidora.

Temas de la nota

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD