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En comparación con 2014, en lo que va de este año hay menos siniestros viales pero más muertos, que es lo mismo que decir que este año los siniestros son más fatales que el año anterior.
Los números son contundentes: entre enero y septiembre murieron 160 personas, mientras que en igual período del año pasado fueron 132. Y en los primeros seis días de este octubre se sumaron otras cinco víctimas fatales, esto es, casi una muerte por día.
Del total de decesos por la epidemia vial, 58 se produjeron en zonas urbanas tanto de la ciudad de Salta como de municipios del interior. En tanto, 102 ocurrieron sobre rutas provinciales y nacionales.
El choque de un colectivo con un remís, ocurrido el 20 de septiembre cerca de Orán y que terminó con seis muertos, se convirtió en la peor tragedia y no solo de este 2015, sino de los últimos trece años.
Con 165 fallecidos, este año se aproxima, lamentablemente, a las 180 víctimas fatales que hubo durante todo 2014. En el área de Seguridad Vial de la Policía, en los hospitales de toda la provincia y en los municipios ya casi no hay dudas de que se superará ese triste número, sobre todo porque la conducta vial de quienes se sientan frente a un volante, en una moto, en una bicicleta y de los peatones no muestra ningún cambio.
A contramano
Un dato llama la atención: la curva ascendente de los números de fallecidos no se refrenda en la cantidad de accidentes, que este año disminuyeron notablemente respecto del anterior. Y llama la atención porque un razonamiento más o menos lógico indicaría que una menor cantidad de siniestros se correspondería con una menor cantidad de muertes. Pero la realidad es muy distinta.
Según las estadísticas de la Dirección de Seguridad Vial de la Policía de la Provincia, entre el 1 de enero y el 30 de septiembre ocurrieron 2.130 siniestros, mientras que en igual período de 2014 se registraron 2.767 incidentes en rutas y calles.
En el hospital San Bernardo, referente para la recepción de víctimas en siniestros viales, atendieron 3.157 heridos entre enero y septiembre. De ese total, 1.024 iban en moto y 120 en bicicletas, números que confirman quiénes son los más vulnerables en el tránsito.
Un control entre todos
"Es cierto que hay más víctimas en las rutas y por más que el Gobierno ponga más controles, no tiene mucho valor eso. De hecho, si un conductor va hecho un diablo de rápido, cuando ve que se acerca a un control baja la velocidad y pasa como un angelito y a los pocos metros de pasar el puesto vuelve a acelerar", dijo el doctor Mamaní a El Tribuno.
Frente a esto repitió como alternativa una sugerencia que hicieron desde el hospital al Consejo de Seguridad Vial días atrás: que las personas que trabajen en las fuerzas armadas o fuerzas pública o el Consejo de Seguridad Vial sean acreditadas para que puedan informar sobre un infractor tomándole la patente. La idea es que "esa persona sea ubicada y convocada por un organismo de control para hacerle, la primera vez, una advertencia, la segunda un reto y la tercera que le quiten el vehículo; si corren el riesgo de quedar sin el auto se van a cuidar mucho más", sostuvo.