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Cuesta creer que en este hermoso pueblo de los Valles Calchaquíes exista un equipo de fútbol con tanta historia: el Molinos Huracán Club, que este año cumple un siglo de vida.
En cuanto a la historia de la institución y conforme lo revela la documentación existente, el Molinos Huracán Club inició la actividad deportiva a mediados de 1907, teniendo entre sus integrantes a jugadores que provenían de localidades vecinas y de fincas y parajes alejados, los que aferrados al compromiso, responsabilidad y sentimiento futbolero, se trasladaban hasta el pueblo de Molinos montados a lomo de mula y caballos, lo que le demandaba entre 4 y 24 horas de viaje según la distancia.
En 1937 surge algo histórico para el club: se forma la primera comisión directiva integrada por Anacleto Pastrana como presidente; Horacio Marín en la vicepresidencia, Miguel Ángel Ferreira como secretario y Leonardo Guantay, tesorero.
En cuanto a los antecedentes más relevantes se destaca la solicitud de autorización al porteño Club Huracán de Parque Patricios para usar su camiseta y colores. Tuvieron como integrante del equipo de fútbol al párroco de la iglesia San Pedro Nolasco, habilitaron el primer libro de actas a partir del año 1978 y diez años después elaboraron el primer sello, cuyo diseño perdura hasta la actualidad.
También cabe resaltar que a pesar de los años transcurridos, su funcionalidad fue permanente, donde hubo momentos buenos y períodos de frustración. No obstante, eso no interrumpió la práctica del fútbol, el deporte más popular de esta región.
Además cabe destacar que es la única institución que está afiliada a la Asociación Calchaquí de Fútbol de la zona norte, que tiene su sede en Cachi, en la cual participan equipos que abarcan desde La Poma hasta Molinos.
También es el único club que tiene una comisión de jóvenes para respaldar la educación a través del deporte.
Solo le falta un predio y la personería jurídica para ser institución plena, pero eso no fue obstáculo para funcionar como club. Como en todo pueblo, tiene la particularidad que cuando los equipos deben trasladarse para jugar, lo hacen en la caja de camiones.
Todo es a pulmón, los viajes se solventan con el aporte de los socios (porque el club tiene un padrón de adherentes) y con el aporte de los jugadores.
Su presidente, Ángel Peralta, un policía jubilado, que también es el juez de Paz del pueblo, en diálogo con El Tribuno, se mostró orgulloso de dirigir el club y agradecido con la Municipalidad, socios y simpatizantes del Molinos Huracán, “porque hacen posible que todo siga adelante. Tenemos más de cien socios que hacen un aporte voluntario mensual de 20 a 30 pesos y también la Municipalidad no ayuda con un subsidio de 700 pesos”, señaló Peralta.
“Ahora estamos en la búsqueda de alguien o alguna institución que nos apadrine, porque la meta es hacer una escuelita de fútbol para los chicos de la zona y no solo para los de Molinos, porque lo mejor del deporte es que une corazones y deja grandes amistades”, concluyó.