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La grieta digital

Martes, 25 de agosto de 2020 00:00
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Trabajo en la Escuela N´4.694 San Leonardo Murialdo, perteneciente al núcleo N´137 de Rosario de la Frontera y estoy a cargo de la sala de 5 años, un grupo de 19 niños. Es una escuela pública donde el problema de la desigualdad y la conectividad es muy serio para enfrentar este nuevo desafío. Es preocupante, surgen interrogantes y temores a la hora de enseñar y aprender con esta nueva modalidad.

Trabajo con familias con varios niños en edad escolar y cuentan con un solo celular, no todos tienen acceso a internet y les resulta muy difícil recibir las tareas o conectarse (solo se manejan con los cuadernillos que el Estado les proporciona o los programas televisivos o con cartillas que algunas docentes les preparamos). De esta forma, no se estaría garantizando un aprendizaje significativo e integral.

El trabajo en equipo y el apoyo de nuestra directora fueron imprescindibles para sentirnos seguras y trabajar de forma prolija y ordenada. Nos reunimos virtualmente de manera frecuente para planificar, aprender y compartir experiencias.

Si bien tengo conocimientos de informática, tuve que buscar ayuda y capacitarme más para poder ir resolviendo algunos inconvenientes que se me iban planteando. Organicé un grupo de WhatsApp con las familias de mis niños para comunicarles la nueva forma de trabajo y transmitirles tranquilidad y confianza a todos, ya que tenemos muchas dudas e interrogantes sobre los resultados de esta nueva forma de enseñanza.

Trato de que en cada encuentro, se sientan acompañados, intento ser una mediadora entre la enseñanza y los aprendizajes de los niños teniendo en cuenta que todos trabajamos en un contexto distinto y desde un lugar diferente como es la casa.

Es muy difícil para mí trabajar así, debo reinventarme a diario, repensar mi práctica, buscar estrategias novedosas, crear nuevos escenarios, para mantener al grupo entusiasmado y motivado para trabajar.

Busco actividades interesantes para los chicos, que despierten la curiosidad, el asombro y fomenten el aprendizaje significativo y trato de incorporar siempre un valor pedagógico. Les doy consignas y pautas de trabajos claros y precisos. Selecciono propuestas que sean realizadas con material que tengan a su alcance, aprovechando el contexto de la vida cotidiana.

Elegí trabajar en Zoom de manera frecuente o cuando lo creo necesario, aunque no todos pueden conectarse. Esta herramienta me permite mantener un vínculo más cercano con el grupo, es muy gratificante ver sus caritas y charlar en vivo con ellos, expresan cómo se sienten, les leo cuentos, comparto la pantalla, les explico las actividades y me sirve para conocer sus intereses. Monitoreo mi trabajo a través de sus relatos, aunque desde la virtualidad no pueda obtener los mismos resultados que cuando trabajo de forma presencial. Organizo juegos, experiencias científicas sencillas, utilizo plataformas, descargo videos, adivinanzas, imágenes y les pongo mi voz aprovechando los recursos que nos proporciona la tecnología.

Tengo reuniones informativas solo con los papis, donde nos damos un espacio de diálogo ameno que a todos nos sirve para escucharnos, plantear nuestras inquietudes, recibir sugerencias y ver la manera de solucionar inconvenientes.

Es difícil pensar objetivamente en el regreso a una normalidad, siguiendo los protocolos establecidos, más aún con niños en edad preescolar donde el afecto, las caricias, las emociones están siempre latentes.

* La profesora Adriana Guitián participa del encuentro virtual Experiencias de la Práctica Educativa en época de cuarentena en Salta, organizado por la Ucasal.

 

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