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El hijo de Nicolás Maduro ordena la insurgencia armada tras la captura de su padre

La caída del líder bolivariano en una operación relámpago ordenada por la Casa Blanca sumerge a la región en un abismo de incertidumbre. Entre bombardeos estratégicos y el cierre de fronteras, el chavismo residual apuesta por una guerra de guerrillas para recuperar el poder.
Sabado, 03 de enero de 2026 10:33
El hijo de Maduro llamó a la “lucha armada” en Venezuela.
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El amanecer de este sábado no fue uno más para la historia de Sudamérica. Lo que durante décadas pareció una amenaza retórica o un guion de política ficción se materializó en una operación quirúrgica que ha cambiado, en cuestión de horas, el tablero geopolítico global. La confirmación de la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, a manos de fuerzas especiales de los Estados Unidos, marca el punto de no retorno para una nación que ahora se debate entre el colapso total y el inicio de un conflicto civil de consecuencias impredecibles.

El epicentro de la resistencia se trasladó de inmediato a la figura de su hijo, el diputado Nicolás Maduro Guerra. Desde la clandestinidad, "Nicolasito" rompió el silencio para denunciar lo que calificó como una "agresión imperialista" y un zarpazo colonialista destinado a saquear las reservas de crudo y minerales del país caribeño. Su mensaje fue una declaración de guerra abierta: el paso inmediato a la "lucha armada" en cada rincón del territorio venezolano.

La ofensiva y el decreto de conmoción

La operación, que según fuentes de inteligencia habría sido coordinada directamente desde la administración de Donald Trump, no se limitó a la extracción del mandatario. Se reportaron bombardeos estratégicos sobre puntos neurálgicos de la defensa bolivariana, destinados a neutralizar la capacidad de respuesta aérea y de comunicaciones del régimen.

Antes de ser interceptado, y previendo el desenlace de la incursión extranjera, Maduro habría firmado un decreto de conmoción exterior. Este documento jurídico-militar es el que hoy esgrime su hijo para convocar a la "fusión popular-militar-policial", un llamado que busca activar a las milicias y a los sectores más radicalizados del chavismo para combatir en una guerra asimétrica.

"El gobierno bolivariano llama a todas las fuerzas sociales y políticas a activar los planes de movilización total", sentenció Maduro Guerra en un comunicado que ya recorre las redes sociales y los cuarteles.

 

El impacto en el Cono Sur y la región

El potencial flujo migratorio que podría generar un conflicto armado interno en Venezuela pone en alerta a las cancillerías de todo el bloque regional. El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha sido el primero en reaccionar con vehemencia, exigiendo que la ONU tome cartas en el asunto para evitar que el país vecino se transforme en un campo de batalla permanente.

La pregunta que hoy se hacen los analistas internacionales es hasta qué punto las Fuerzas Armadas bolivarianas mantendrán su lealtad a un liderazgo que hoy se encuentra bajo custodia en el exterior. La reactivación de los planes de defensa nacional sugiere que, aunque la cabeza del gobierno ha sido removida, la estructura militar planea dar batalla.

El futuro inmediato: ¿Guerra civil o transición?

Venezuela enfrenta hoy su crisis más profunda en décadas. Con el petróleo como telón de fondo y una población exhausta por años de crisis económica, el llamado a la lucha armada por parte de Maduro Guerra abre un interrogante sombrío: ¿Tiene el chavismo la capacidad de sostener una guerra de guerrillas frente al poderío estadounidense, o estamos ante el desmoronamiento final de un modelo de poder?

Por ahora, el paradero de "Nicolasito" es un misterio, pero su voz ha sido suficiente para encender la mecha de una movilización que promete no dar tregua. El continente observa, con el aliento contenido, cómo se escribe el capítulo más violento y determinante de la historia venezolana contemporánea.

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