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La violencia en el ámbito familiar, también conocida como violencia intrafamiliar o doméstica, ha existido desde siempre, pero sólo hace unas décadas ha generado preocupación social y despertado interés académico y profesional, quizás movido el tema por la globalización de las comunicaciones que, de alguna forma, ha hecho que las familias entiendan que no es un fenómeno particular ni aislado, por el contrario, es más común de lo que se piensa. Las formas de violencia intrafamiliar que más atención han suscitado son, por orden de emergencia social, el maltrato infantil, la violencia de pareja y, sólo muy recientemente, la de hijos a padres o a quienes cumplen ese rol, llamada violencia filio-parental, que ha crecido de manera exponencial en los últimos años. La visibilidad del problema ha emergido con fuerza en la última década.
Solo en la última semana, en las noticias policiales de la provincia de Salta pueden leerse estos títulos: "Desobedeció la prohibición de acercarse a su madre y deberá abandonar la provincia"; "Prisión preventiva por agredir a su padre"; "A la cárcel tras presentarse en la casa de mamá y papá pese a la orden judicial que se lo impedía"; "A prisión por amenazar a su familia con un cuchillo". En algunos casos está presente el consumo de alcohol y drogas. En muchos otros, no.
En realidad, el fenómeno de la violencia filio parental, aunque se trató siempre de ocultar como a otros tipos de violencia intrafamiliar, no es extraño. Incluso se modificó la visión fragmentada que se tenía sobre ellos, favoreciendo la emergencia social de un problema oculto, un drama que abochorna y del que es difícil hablar aún hoy, pero que ha tocado extremos que obligan a la participación de la justicia como último recurso.
La ley fue sancionada y promulgada en diciembre de 1994 por el Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina.
El "nuevo" perfil de violencia, localizada en familias aparentemente "normalizadas", ejercida por hijos que no presentaban previamente problemas, y que son los responsables de este espectacular incremento de las denuncias judiciales, y de las consultas a especialistas, ya configuran una emergencia.
Hace menos de un año se hizo viral en Salta el caso de una mujer de más de 80 años que logró recuperar su casa luego de haber sido echada por su hijo y forzada a ver cómo su hogar se convertía en un refugio de personas con adicciones. Como este hay tantos otros, pero repasemos a grandes rasgos los casos de la última semana.
- "Desobedeció la prohibición de acercarse a su madre y deberá abandonar la provincia": Ante la gravedad y la reiteración de los hechos, un joven fue detenido. En una audiencia, el juez de Garantías interviniente lo condenó por ser autor de los delitos de desobediencia judicial (en 15 hechos), amenazas (en 4 hechos), daños (en 2 hechos) y hurto simple, todos ellos contra su madre. El joven cumplirá la pena de 11 meses de prisión condicional. Recuperó su libertad pero quedó sujeto a reglas de conducta estrictas durante los próximos dos años que, de incumplirse, lo llevarán directamente a la cárcel. Entre estas reglas, la más importante es la obligación del condenado de radicarse de manera definitiva en la provincia de Córdoba.
Toda persona que sufriese lesiones o maltrato físico o psíquico por parte de alguno de los integrantes del grupo familiar podrá denunciar.
- "A la cárcel tras presentarse en la casa de mamá y papá pese a la orden judicial que se lo impedía": Una mujer refirió que su hija de 25 años se presentó en su casa del barrio Caballito de Orán, y se encontraba en estado de ebriedad, incumpliendo una prohibición de acercamiento que tenía por causarle lesiones a un miembro de su familia, por lo cual estuvo detenida. Esta vez agredió a su papá. En una audiencia, el juez de Orán, Gustavo Ramiro Morizzio, condenó a la joven a la pena de un mes de prisión efectiva, por ser autora del delito de desobediencia judicial.
La denuncia podrá ser verbal o escrita ante el juez con competencia en asuntos de familia y solicitar medidas cautelares conexas.
- "Prisión preventiva por agredir a su padre": Un hombre de 28 años fue detenido y enfrentará cargos por varios delitos cometidos contra su familia en Orán. Fue denunciado por su hermana en representación de su padre, quien fue agredido por su hijo en estado de ebriedad y resultó lesionado. El juez de Orán, Héctor Fabián Fayos, tras escuchar a las partes, dictó la prisión preventiva del acusado y ordenó su traslado a la Unidad Carcelaria de Orán con cargos por amenazas, desobediencia judicial y lesiones.
Violencia en escalada que no se detiene
La Violencia Filio-Parental, entendida como el conjunto de conductas reiteradas de agresiones físicas (golpes, empujones, arrojar objetos), verbales (insultos repetidos, amenazas) o no verbales (gestos amenazadores, ruptura de objetos apreciados) dirigida a los padres o a los adultos que ocupan su lugar, está creciendo de manera alarmante en los últimos años en los países occidentales. Se produce, generalmente, en escalada: comienza habitualmente con descalificaciones e insultos que derivan en amenazas y agresiones.