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La minería de fines del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX está impregnada de nombres europeos, especialmente alemanes, franceses, italianos e ingleses. De todos ellos nos hemos ocupado oportunamente en el libro: "Historia de la Minería de Salta y Jujuy, siglos XV a XX" (Mundo Gráfico, 332 p., 2010, Salta). El capítulo específico sobre los mineros franceses en Salta permanece aún inédito.
En otra oportunidad hemos abordado a uno de ellos, don Emilio Fressart (1846-1919) y sus ingentes esfuerzos realizados desde la década de 1870 para posicionar a la minería de Salta. Un auténtico y olvidado pionero. Se deben a él los primeros hallazgos en 1874 de yacimientos de boratos en los salares de la Puna. Anteriores a los del chileno Rafael Segundo Torreblanca tal como se menciona en algunas fuentes historiográficas. La industria minera de los boratos le debe un respetuoso homenaje.
En igual sentido se destaca su yerno Alfred Ratel (1874-1934) casado con Aureline Fressart, una de las hijas de don Emilio. La biografía de Ratel tiene otros condimentos históricos de valor. Alfred Ratel nació el 27 de marzo de 1874 en la región de Aisne en la alta Francia. Era hijo de Fernando Ratel y Alicia Pamar. Se cuenta que a los 14 años tuvo una desavenencia familiar y se alistó en la Legión Extranjera donde ganó experiencia militar.
Permaneció cuatro años en la legión y regresó a Francia con la idea de estudiar minería. Al parecer se habría inscripto en la prestigiosa Escuela Nacional Superior de Minas de París. Seguramente habrá escuchado hablar las maravillas que se contaban entonces de Argentina, el próspero país de las vacas y el trigo. Lo cierto es que se embarcó y arribó a Buenos Aires el 1 de septiembre de 1898. Pronto se dirigió a Salta donde estableció contacto con Fressart para dedicarse por un tiempo a la minería. Como anticipamos Ratel se enamoró y casó con Aureline Fressart con quien tuvo cinco hijos, cuatro mujeres y un varón, a saber: Juana, María Juana, Emilio, Alicia y Adela. Emilio Ratel no tuvo hijos y el apellido se perdió. Alicia y Adela quedaron solteras.
Borato y oro
De acuerdo con los registros mineros, Ratel fue el concesionario de la mina de borato "San Nicolás" (Expte. N° 111) en "Huayra Huasi", salar de Olaroz, solicitada el 9 de mayo de 1903. Téngase presente que recién en 1900 los territorios de la Puna pasaron a la República Argentina cuando se creó el Territorio Nacional de los Andes a instancias de Julio Argentino Roca.
Para entonces los títulos mineros los otorgaba directamente el presidente de la nación. Los peritos agrimensores venían de Buenos Aires y muchas de las propiedades mineras de la época fueron mensuradas por el Ing. Jorge Cassaffousth.
Las diligencias de mensura de las pertenencias mineras solicitadas por Fressart y Ratel se llevaron a cabo en 1906 y el decreto está firmado por el presidente Manuel Quintana (1835-1906) y por su ministro de agricultura el salteño Damián Manuel Torino (1863-1932). Cabe recordar que la actual "Estación Ing. Maury" del ramal C 14 del FFCC General Belgrano llevaba antes el nombre de Damián Torino.
El borato era entonces una de las sustancias más atractivas para su explotación y muchas de las minas estaban en manos de los alemanes, entre ellos Jorge H. Boden. Pero también era atractivo, y siempre lo fue y siempre lo será: el oro. En las serranías occidentales del salar de Olaroz hay minas de oro, no solamente de vetas de cuarzo aurífero que atraviesan a las viejas rocas paleozoicas, sino también aluviones con pepitas de oro que se forman al pie de los relieves montañosos. Para 1907 figuran como concesionarios de las pertenencias mineras de oro: mina "Elena" de Jorge H. Boden; "Emilia & Constancia" de Emilio Fressart; "María Juana" de Fermín Delclaux y "Luisa & Teresa" de Alfredo Ratel.
La mina "María Juana" de Fermín Delclaux, socio y amigo de Fressart y Ratel, lleva el nombre de una de las hijas de Ratel. Se comentaba que Ratel traía pepitas de oro de la Puna y en las reuniones que se hacían con encumbrados miembros de la sociedad salteña en su prestigioso club local, Fressart al finalizar la cena les hacía colocar un platillo limpio donde de un saco de terciopelo negro iba sacando pepitas que hacia tintinear en el fondo del plato y las ofrecía como el "postre de Fressart".
De la Puna a la guerra
En 1909 Ratel aparece mencionado en el acta sobre la inspección de la mina "Inmejorable". Esta mina de borato fue solicitada por don Florencio Martínez de Hoz en 1904, mensurada en 1905 por el perito agrimensor Ing. Severo Herrera y transferida el 25 de febrero de 1909 a favor de la "Compagnie Internationale des Borax". El 16 de julio de 1909, fue visitada en carácter de inspección por el Ing. Luciano Caplain, Inspector Nacional de Minas, quien estuvo acompañado por el Ing. Archibald Mac Millan, representante de la "Compagnie Internationale des Borax" y de los testigos Jefferson Cortés (Salta) y Juan de la Cruz Chocobar (Catua).
En el acta dice que el cuidador de la mina es el señor José Casimiro quién está bajo la dirección del señor Alfredo Ratel y vive en el campamento "Porvenir" de dicha compañía. Además de los temas mineros con su suegro, Ratel decidió incursionar en trabajos de obras civiles. Formó parte de la compañía constructora de Alberto Perona, un suizo-italiano que estuvo a cargo del monumento al General José de San Martín en el parque homónimo de la ciudad de Salta. Dicha obra se realizó en Francia y fue traída íntegramente a la Argentina. La imponente estatua ecuestre fue inaugurada el 24 de mayo de 1913 y es obra del escultor francés Roberto Carrier Belleuse (1848-1913).
Así transcurría la vida de Ratel en Salta cuando el mundo sintió el cimbronazo del estallido de la Primera Guerra Mundial. Fueentonces que decidió enrolarse para defender a su país y marchó a Francia en 1914. Dada su experiencia militar en la Legión Extranjera fue incorporado como Brigadier. Marchó al frente y permaneció hasta el final de la guerra. En "El Havre" se encontró con su hermano que estaba en un batallón de artillería y que no sobrevivió a la guerra. Le tocó combatir en la cruenta batalla de Verdún. Téngase presente que la batalla de Verdún, que duró todo el año de 1916, fue uno de los enfrentamientos más largos, sangrientos y devastadores de la Primera Guerra Mundial. Fue una ofensiva alemana diseñada para desgastar al ejército francés ("sangrar a Francia"), resultando en más de 700 mil bajas totales (muertos, heridos o desaparecidos) y una victoria estratégica francesa. Se caracterizó por un bombardeo de artillería masivo sin precedentes (más de un millón de obuses el primer día). El general Philippe Pétain fue fundamental para la defensa, popularizando la frase "¡No pasarán!". El saldo fue devastador para los ejércitos de las naciones enfrentadas. Los sobrevivientes fueron considerados como "Héroes de Guerra". Muchos se hicieron acreedores a medallas post- mortem o al valor militar. La República Francesa premió a Ratel por sus servicios en el frente durante toda la guerra con un título pagadero en oro de 50 francos. Este papel monetario nunca fue cobrado por Ratel ya que consideraba que eran servicios que había prestado con honor a su patria que entonces estaba desangrada económicamente. Actualmente se conserva en poder de la familia y tiene un gran valor simbólico para sus descendientes.
El regreso del soldado
Durante el tiempo que Ratel permaneció en Francia envió cartas, postales y fotos a sus seres queridos en Salta donde expresa los sentimientos que lo embargaban por la lejanía, el recuerdo de sus hijos y de su esposa, entre otros documentos que se han conservado en los archivos familiares.
A esos archivos tuvo acceso en su momento Guillermo César Elías quien escribió un artículo en la sección Cultura del desaparecido diario "Ecos del Norte" el domingo 28 de junio de 1992 al que tituló "Dos franceses para el progreso de Salta". Además de valiosos datos históricos se publicó allí una foto que muestra a aquellos viejos mineros franceses en un descanso en la Quebrada del Toro, rodeados de peones, carpas y monturas de las cabalgaduras. Evidentemente se trata de un viaje hacia la Puna, probablemente a los ingenios metalúrgicos que Fressart operaba en la zona de Alto Chorrillos cerca de San Antonio de los Cobres y donde se fundían lingotes de metal a los que llamaban "ejes" y que se exportaban a Alemania.
Lo impactante de la foto es que todos los mineros franceses están impecablemente vestidos de trajes oscuros con camisas blancas y corbatines. Uno de ellos, de larga barba blanca, es probablemente Emilio Fressart y sería el único documento que se conserva de su apariencia física. Otro de ellos sería Ratel, de quien sí se conservan fotos en documentos de identidad y las que envió durante la guerra a su familia, muchas de ellas con el uniforme de soldado francés. De regreso a Salta en 1917, no solo se reencontró con su familia, sino que volvió a ocuparse de temas relativos a la construcción. Alfred Ratel falleció en Salta el 20 de noviembre de 1934 a los 60 años.