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23 de Marzo,  Salta, Centro, Argentina
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La otra cara del trabajo en Salta: ingresos débiles y empleo inestable

La caída del empleo privado y el aumento de ocupados que buscan más ingresos reflejan un mercado laboral más frágil. La realidad reflejada en los datos del Indec y la Secretaría de Trabajo de Nación.
Domingo, 22 de marzo de 2026 23:23
La "uberización" del mercado laboral no es un sistema sustentable en el tiempo, además de su precarización. Archivo

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En Salta, lo que muchos comerciantes y trabajadores padecen desde hace tiempo (menos plata en el bolsillo, changas para completar ingresos, locales que bajan la persiana) ahora también aparece reflejado en las estadísticas oficiales. Los últimos datos del Indec confirman una tendencia que se viene gestando hace meses: crece la precariedad y la inestabilidad laboral.

Según la Encuesta Permanente de Hogares del organismo nacional, en el cuarto trimestre de 2025 el conglomerado Salta (capital y alrededores) registró 310 mil personas económicamente activas, lo que representa el 45,9% de la población. Un año antes eran 314 mil (46,9%). Es decir, hay menos salteños participando del mercado laboral, un dato que suele asociarse con desaliento o con la salida hacia actividades informales.

Dentro de ese universo, 292 mil personas estaban ocupadas (43,2%) y 18 mil desocupadas (5,9%). La comparación interanual muestra una baja del desempleo respecto del 6,7% registrado en el cuarto trimestre de 2024. Sin embargo, el propio comportamiento de la población activa relativiza esa mejora: no hay más empleo, sino menos gente buscando.

Cuando se profundiza en los indicadores que también releva el organismo, aparecen señales más claras del deterioro. Los ocupados que buscan otro empleo (personas que ya trabajan pero necesitan un ingreso adicional) pasaron de 50 mil a 52 mil en un año. Al mismo tiempo, la subocupación se mantiene en niveles elevados: 34 mil personas trabajan menos horas de las que necesitan. Son datos que permiten ver la otra cara del mercado laboral: empleo, pero insuficiente.

El cuadro se completa con los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino, difundido por la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación. De acuerdo con esos datos, Salta perdió alrededor de 6.000 puestos de trabajo privado registrado durante 2025, cerrando el año con unos 122.400 trabajadores formales. Se trata de una caída del 4,7% interanual, una de las más pronunciadas del país.

Jorge Paz advirtió que la expansión de trabajos informales y por cuenta propia genera un efecto inmediato: cada vez más personas compiten en los mismos rubros y eso termina reduciendo lo que gana cada uno.

En la calle, esos números tienen traducción directa. En el comercio, uno de los principales empleadores de la provincia, se multiplican los locales con liquidaciones o cierres. La combinación de consumo débil, costos elevados y presión impositiva empuja a muchos a achicar estructuras. A eso se suma la competencia de la informalidad.

En la industria, el escenario también muestra señales de enfriamiento. Sin cierres masivos, pero con menor actividad, varias empresas avanzan en recortes o ajustes de personal. El freno del consumo interno y el costo del financiamiento aparecen como dos de los factores que explican la falta de dinamismo.

Crisis

En este contexto, el economista salteño Jorge Paz, titular del Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (Ielde) de la UNSa, plantea que la tasa de desempleo dejó de ser suficiente para entender lo que está pasando. Según explicó en Radio Salta, el indicador solo mide a quienes no tienen trabajo y lo buscan activamente, pero deja afuera a un universo cada vez más amplio de trabajadores en condiciones precarias.

"No todos podemos trabajar en el sector de servicios, vendiendo cosas sin producir nada. Si no hay producción, no hay creación de valor y así no es sustentable la economía".

Ahí aparece el concepto que utiliza para describir el fenómeno: la "uberización" del empleo. Se trata del crecimiento de trabajos por cuenta propia, muchas veces vinculados a plataformas o servicios informales, donde las personas generan ingresos con lo que tienen a mano —un auto, una moto o su propio tiempo— ante la falta de empleo formal.

En ese esquema, una persona que pierde un empleo registrado puede pasar rápidamente a una actividad independiente y dejar de figurar como desocupada en las estadísticas. Pero eso no implica una mejora: son trabajos sin estabilidad, sin aportes y con ingresos variables.

Además, advierte Paz, este tipo de ocupaciones tiende a deteriorarse con el tiempo. A medida que más personas se vuelcan a estas actividades, el mercado se satura y los ingresos bajan. Es un sistema que, en lugar de generar empleo de calidad, reparte ingresos cada vez más ajustados entre más trabajadores.

 

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