PUBLICIDAD

¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
18°
23 de Marzo,  Salta, Centro, Argentina
PUBLICIDAD

Alfio Crivelli, el ingeniero que documentó Tastil y las pinturas rupestres de Guachipas

Desde laboratorios de YPF hasta proyectos industriales en Medio Oriente y África, pasando por los registros fotográficos de sitios arqueológicos icónicos de Salta.
Lunes, 23 de marzo de 2026 01:02
Alfio Crivelli.

Escuchar esta nota - 00:00

Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

La trayectoria de Alfio Crivelli combina ciencia, exploración y una mirada curiosa sobre el mundo. Ingeniero químico formado en Salta, nacido en Italia y con una vida marcada por viajes y proyectos internacionales, su historia también está atravesada por otra pasión: la fotografía. Esa afición lo llevó a participar en algunos de los registros visuales más importantes del patrimonio arqueológico salteño, como el relevamiento aéreo de Tastil y la documentación de las pinturas rupestres de Guachipas.

A lo largo de décadas, Crivelli transitó la universidad, la investigación petrolera, la industria internacional y proyectos en distintos continentes. Su relato reconstruye una época de cambios en la ciencia argentina y muestra cómo una carrera técnica puede entrelazarse con la historia cultural de una región.

Crivelli comenzó sus estudios en Salta a fines de la década de 1950, en un momento en que la formación técnica en la provincia todavía estaba en construcción. "Cuando se creó ingeniería en petróleo en Salta, después hubo varios cambios de planes y pasó a ingeniería química", recuerda. "Yo no fui un estudiante excepcional, perdí bastante tiempo porque me dediqué mucho también a la política. Era de la liga humanista, política universitaria", cuenta.

En paralelo a sus estudios, Crivelli desarrolló una fuerte inclinación por la fotografía. Esa pasión lo acercó a investigadores y científicos vinculados a la arqueología salteña. Durante la década de 1960 colaboró con Antonio Serrano y Osvaldo Maidana en el registro fotográfico de piezas arqueológicas del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Salta. Esa experiencia lo conectó con el reconocido arqueólogo Eduardo Cigliano, con quien terminaría participando en uno de los relevamientos más importantes del patrimonio arqueológico de la provincia.

"Yo trabajaba en el convenio entre el Gobierno de Salta y la Universidad de La Plata para crear un gabinete aerofotográfico. Entonces la aerofotografía era una cosa demasiado pesada, importante. Poder hacerla costaba demasiado", explica. A pesar de esas dificultades, lograron realizar el relevamiento aéreo de la antigua ciudad preincaica de Tastil, uno de los sitios arqueológicos más importantes del noroeste argentino.

Las pinturas de Guachipas

La relación con Cigliano derivó también en otro trabajo fundamental: el primer relevamiento sistemático de las pinturas rupestres de las Cuevas de Guachipas. El trabajo incluyó una técnica experimental para la época: el uso de película infrarroja para registrar las pinturas rupestres.

"Fuimos a Guachipas y descubrimos esas pinturas. Yo participé en el descubrimiento y documenté todas esas fotos para la Universidad de La Plata. Las originales me las había quedado para mí y ahora acabo de dárselas a la universidad acá", explica.

Se trata de fotografías tomadas hace más de medio siglo que hoy forman parte del archivo documental del patrimonio arqueológico salteño.

De la universidad a YPF

Tras recibirse, Crivelli ingresó a trabajar en la universidad. "Yo había criticado mucho a los que se recibían de ingeniero químico y terminaban enseñando análisis matemático o químico", dice. Su perspectiva sobre la docencia cambió con el tiempo. "Me di cuenta que para ser profesor uno no tiene que ser de ida, sino de vuelta", reflexiona.

La oportunidad de expandir su carrera llegó cuando ingresó a YPF en Buenos Aires, en el centro de investigación y desarrollo de Florencio Varela. "Allí trabajé en la evaluación de petróleos", señala. También participó en el desarrollo de lubricantes industriales, uno de los cuales fue diseñado para maquinaria frigorífica utilizada en barcos. "Hicimos un lubricante para máquinas frigoríficas que después tuvo muchos pedidos de la Marina", recuerda.

La salida al exterior

En 1981, tras algunas diferencias laborales y en medio de un contexto complejo dentro de la empresa, decidió dar un giro a su carrera. "Entonces fue que viajé a Italia", cuenta. Desde allí comenzó a trabajar en proyectos de ingeniería en distintos países. El primero estuvo vinculado a la construcción de plantas industriales en Somalia. Luego participó en proyectos en Grecia, Egipto e Irak. "Estuve un año en Irak, cuando estaba la guerra con Irán", recuerda. A pesar del conflicto bélico, describe que el funcionamiento cotidiano del país era normal, distinto a lo que se percibía desde afuera. Para Crivelli, la clave para trabajar en otros países fue siempre el respeto cultural.

Una mirada crítica

Durante su trabajo en África también pudo observar de cerca los mecanismos de cooperación internacional. Su mirada, sin embargo, es crítica. "La ayuda internacional en muchos casos es más negativa que positiva", afirma. Recuerda, por ejemplo, proyectos industriales que no se adaptaban a las realidades locales. "En Angola pusieron una fábrica para congelar pescado, pero después no había camiones refrigerados ni heladeras en las casas", explica.

Según señala, muchas veces esas inversiones terminaban beneficiando más a las empresas que a las comunidades locales. "La inversión era diez, pero en realidad cinco quedaban en el país que financiaba el proyecto", sostiene.

Energía y futuro local

Con décadas de experiencia en la industria energética, Crivelli también sigue de cerca el desarrollo petrolero argentino. Sobre el potencial de Vaca Muerta, considera que se trata de una oportunidad estratégica para el país. "Vaca Muerta sí es una posibilidad muy importante", afirma.

Sin embargo, cree que la transición energética será gradual. "Para dejar los combustibles fósiles falta mucho", advierte. Explica que el petróleo sigue siendo clave no solo para los combustibles sino para múltiples productos industriales. "El petróleo sirve para muchas otras cosas. Las posibilidades que tiene son una infinidad", señala. En ese escenario, considera que el gas natural tendrá un rol central. "El gas es limpio y por mucho tiempo va a ser la principal fuente de energía", sostiene.

También cree que el desarrollo de la petroquímica será determinante para el futuro energético. "Con una buena petroquímica se puede hacer muchísimo", afirma.

Europa, Africa y Asia    

Alfio Crivelli es un salteño bonachón que se le dio por nacer en Italia. Aquí vivió desde niño. Y aunque actualmente vive en la Roma Eterna, es un estimado ciudadano del mundo que parla italiano con tonada salteña. Fue estudiante de nuestra Facultad de Ciencias Naturales de la UNSa, donde se graduó de ingeniero químico. Su afición por la fotografía le permitió ser un calificado colaborador de grandes investigaciones. Vivió en el mundo, pero conoce Salta como la palma de su mano. 

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD