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En la vida cotidiana, un teléfono celular es mucho más que un objeto: guarda recuerdos, vínculos, trabajo y datos personales. Por eso, cuando se pierde o es robado, el daño va más allá de lo material. En Salta, una línea de investigación específica comenzó a recorrer el camino inverso al del delito, con un objetivo claro: rastrear los dispositivos, verificar su origen y devolverlos a sus legítimos dueños.
Ese trabajo se desarrolla en el marco del proyecto institucional “Celulares a sus Dueños”, impulsado por distintas áreas de la Dirección General de Investigaciones de la Policía de Salta. La iniciativa apunta a desarticular la circulación de teléfonos robados, reducir el mercado informal (negro) y ofrecer una respuesta concreta a las personas damnificadas por delitos contra la propiedad.
El procedimiento comienza con una etapa de análisis técnico y verificación judicial. A través del cruce de bases de datos, registros y reportes, los investigadores identifican equipos que presentan pedido de secuestro vigente. En esta instancia, el foco está puesto en reconstruir la trazabilidad del dispositivo, es decir, su recorrido desde el hecho delictivo hasta su localización actual.
Una vez confirmada esa información, se avanza con acciones operativas coordinadas que permiten establecer dónde se encuentran los teléfonos y quiénes los poseen en ese momento. Cada intervención se realiza con la participación de las Fiscalías Penales intervinientes, que supervisan el proceso y autorizan las medidas necesarias para el secuestro de los equipos.
Como resultado de este trabajo articulado, en los últimos procedimientos se logró la restitución de 19 teléfonos celulares a sus propietarios originales. Se trata de personas que habían denunciado robos o pérdidas y que, tras el avance de la investigación, pudieron recuperar dispositivos que en muchos casos contenían información personal, laboral y familiar de alto valor.
Estos equipos recuperados se suman a un dato que marca la dimensión del proyecto: 980 celulares restituidos durante el período 2025. La cifra refleja una política sostenida de investigación sobre un delito que se adapta rápidamente a las nuevas tecnologías y a las modalidades de comercialización informal.
Desde el área de Investigaciones destacan que el proyecto no se limita a la devolución de bienes, sino que también busca desalentar la compra de teléfonos de procedencia dudosa. Cada restitución funciona como un mensaje preventivo: los dispositivos pueden ser identificados, rastreados y vinculados a causas judiciales, incluso tiempo después del hecho original.
“Celulares a sus Dueños” continúa en desarrollo y suma nuevas líneas de análisis. En un contexto donde el teléfono se volvió una extensión de la vida diaria, el regreso de estos dispositivos a manos de sus propietarios representa no solo una recuperación material, sino también una señal de que el circuito del delito puede ser interrumpido.