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La noche avanzaba con normalidad en el barrio 4 de Junio de Orán cuando una situación poco frecuente alteró la rutina doméstica. En una vivienda ubicada sobre Pasaje Cisterna, a media cuadra de calle Federico Daud, el propietario detectó movimientos inusuales en un sector del inmueble. Al acercarse, confirmó lo inesperado: una serpiente de gran tamaño se desplazaba entre la pared medianera y una construcción reciente, en un espacio estrecho que dificultaba cualquier maniobra improvisada.
Minutos después de las 21.42, la alerta llegó al Sistema de Emergencias 911, que activó el protocolo correspondiente. Hacia el lugar se dirigió una dotación especializada en ofidismo, equipada para este tipo de intervenciones. El objetivo era claro: asegurar a los habitantes de la casa y evitar un desenlace peligroso tanto para las personas como para el animal.
Al arribar, los efectivos entrevistaron al propietario, identificado como F. S., quien detalló el punto exacto donde había visto al ofidio. La inspección permitió localizarlo rápidamente y, tras una observación minuciosa, se confirmó que se trataba de una serpiente del género Bothrops, comúnmente conocida como yarará. La presencia de la foseta loreal, un órgano sensorial característico de estas especies, permitió advertir que se trataba de un ejemplar altamente venenoso y de relevancia médica, lo que obligó a extremar las medidas de seguridad.
La captura se realizó con sumo cuidado, utilizando herramientas específicas y manteniendo una distancia segura en todo momento. No se trató de una tarea sencilla: el ejemplar medía 2,25 metros de longitud, una dimensión considerable incluso para los especialistas, y se encontraba en un entorno reducido que exigía precisión y paciencia.
Una vez controlada la situación, el operativo continuó con la liberación del animal en un sector de monte de las Yungas oranenses, un hábitat acorde para su supervivencia y lejos de zonas habitadas. La decisión respondió a criterios de protección ambiental y prevención, evitando tanto la eliminación del ejemplar como el riesgo de futuros encuentros con personas.
El episodio vuelve a poner en foco la convivencia entre áreas urbanas y entornos naturales, especialmente en regiones cercanas a zonas de monte. La recomendación ante casos similares es clara: no intentar capturas por cuenta propia y dar aviso inmediato a los canales oficiales, ya que la intervención de personal capacitado resulta clave para preservar la seguridad y la salud de la comunidad.
Claves para identificar a una Yarará de importancia médica
La Yarará (Bothrops) es uno de los reptiles más emblemáticos y peligrosos de la región. Para entender la magnitud del hallazgo en el barrio 4 de Junio, es necesario precisar ciertos rasgos que definen a este animal:
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Foseta loreal: Es su característica técnica más distintiva. Se trata de un orificio ubicado entre el ojo y la narina que funciona como un sensor térmico, permitiéndole detectar presas (animales de sangre caliente) incluso en la oscuridad total.
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Dentición solenoglifa: Posee los colmillos más evolucionados de la naturaleza. Son colmillos móviles, huecos y retráctiles situados en la parte anterior de la boca, que funcionan como jeringas hipodérmicas para inyectar el veneno de forma profunda.
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Patrones de diseño: Su piel presenta dibujos en forma de "C" o "tubos de teléfono" de color oscuro sobre un fondo más claro, lo que le otorga un camuflaje perfecto en zonas de monte o materiales de construcción.
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Comportamiento defensivo: A diferencia de otras especies, la yarará no suele huir ante la presencia humana; si se siente acorralada, se enrolla y lanza ataques rápidos que pueden alcanzar una distancia de hasta un tercio de su longitud total. En un ejemplar de 2,25 metros, el radio de acción es considerablemente peligroso.
El veneno de esta especie es principalmente proteolítico y coagulante, lo que significa que destruye tejidos y altera la coagulación de la sangre. Por ello, ante un encuentro de este tipo, la premisa es absoluta: no intentar manipularla ni matarla, ya que la mayoría de los accidentes ocurren durante el intento de agresión al animal.
Fuente Orán al momento