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El movimiento inusual en torno a un edificio escolar de la zona norte de la ciudad no pasó inadvertido. Lo que parecía una escena menor terminó revelando una situación que se repite con mayor frecuencia de la deseada: escuelas vulnerables, bienes esenciales en riesgo y la necesidad de una respuesta inmediata para evitar que el daño sea mayor.
El hecho ocurrió ayer por la mañana en Barrio Castañares, cuando una alerta ciudadana ingresó al Sistema de Emergencias 911 advirtiendo sobre la presencia de un hombre que habría sustraído elementos del comedor de una escuela. Con los datos aportados por el vecino denunciante, se activó el protocolo de intervención en el sector.
Efectivos de la Comisaría 14 realizaron un recorrido por las inmediaciones y lograron localizar e identificar al sospechoso, un hombre de 31 años, a pocas cuadras del establecimiento educativo. Durante el procedimiento, los uniformados constataron que llevaba consigo los elementos denunciados como robados.
Según se informó, los objetos recuperados consistían en dos ollas y cuatro jarras, utensilios de uso cotidiano en el ámbito escolar y fundamentales para el funcionamiento del servicio de alimentación que se brinda a los alumnos. Todo el material fue secuestrado y restituido, quedando a disposición de las autoridades correspondientes.
El hombre fue demorado y trasladado a dependencia policial mientras se cumplían las actuaciones de rigor. La causa quedó en manos de la Fiscalía Penal 1, que interviene en la investigación y deberá definir los próximos pasos procesales en función de los antecedentes y las pruebas reunidas.
Más allá del procedimiento, el episodio volvió a encender una señal de alerta en torno a los robos a instituciones educativas. En este caso, la participación vecinal y la respuesta inmediata de las fuerzas de seguridad fueron determinantes para evitar una pérdida mayor.