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Un hombre de 58 años quedó detenido con prisión preventiva en la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán, acusado de tentativa de corrupción de menores tras un hecho ocurrido en el barrio 200 Años que tuvo como protagonistas a cuatro niñas. La rápida reacción de las menores ante la situación y la inmediata intervención de sus madres, que denunciaron lo sucedido, permitieron activar la investigación judicial y avanzar con medidas restrictivas contra el acusado.
El episodio tuvo lugar la tarde del 7 de enero pasado. En ese momento, tres hermanas de 6, 8 y 10 años se encontraban tomando tereré en el patio de la casa de una amiga de 11 años, en una escena cotidiana propia de las vacaciones de verano. Fue en ese contexto que un vecino se acercó e inició un diálogo con las menores.
Según consta en la investigación, el hombre les ofreció dinero para que compraran hielo para la bebida y además les dijo que podía prestarles su bicicleta. Las niñas le dijeron que no querían y siguieron sus actividades.
Sin embargo, más tarde, y no contento con la negativa, el acusado volvió a insistir. Cuando las niñas salieron hacia la vereda, el hombre las esperaba en la puerta de su casa y las invitó a entrar a su habitación ofreciéndoles dinero a cambio de que "se dejaran tocar sus partes íntimas".
La reacción de las niñas fue inmediata. Ante la situación comenzaron a gritar y a tirarle piedras al hombre. Seguidamente se fueron corriendo a sus casas y les contaron a sus madres lo ocurrido. Al escuchar el relato, ellas llamaron Sistema de Emergencias 911 y denunciaron al individuo.
El juez Eduardo Sangari dispuso la extracción de ADN del condenado por abuso sexual a su hija, quien sufre retraso madurativo, para su incorporación al Banco de Datos Genéticos. Intervino el fiscal penal Ricardo Espilocín.
La intervención policial y judicial se activó a partir de esa denuncia. El caso avanzó hasta llegar a una audiencia flexible y multipropósito en la que el juez de Orán, Gustavo Ramiro Morizzio, escuchó a las partes intervinientes y resolvió recientemente dictar la prisión preventiva del acusado. Asimismo, rechazó el pedido de libertad presentado por la defensa y ordenó el traslado del imputado a la Unidad Carcelaria de Orán.
El hombre fue imputado como presunto autor del delito de corrupción de menores calificada en grado de tentativa, figura penal que contempla situaciones en las que la conducta denunciada no llega a concretarse pero evidencia un intento punible.
El episodio volvió a poner en agenda la importancia de la prevención y la comunicación familiar frente a situaciones que involucren a niños y adolescentes. En este caso, la negativa inicial de las niñas y la decisión de contarle lo sucedido a sus madres resultaron claves para que se realizara la denuncia.
Otro caso
En paralelo, otro reciente fallo judicial también evidenció la relevancia de la detección temprana y la intervención oportuna ante posibles vulneraciones a la integridad sexual. Un hombre de 41 años fue condenado por el juez Eduardo Sángari a 10 años de prisión efectiva por abuso sexual con acceso carnal continuado agravado por el vínculo, la guarda y la convivencia, en perjuicio de su hija, una joven de 18 años con retraso madurativo.
La denuncia surgió tras un episodio familiar ocurrido el pasado 2 de abril, cuando la madre discutió con su hija por el uso del celular y, al revisarlo advirtió la presencia de stickers de contenido sexual en WhatsApp. Ese hecho motivó que la joven relatara haber sido víctima de abusos reiterados, desde que tenía entre 12 y 13 años, y aseguró que el acusado le pedía que no revelara lo ocurrido, advirtiéndole que su madre lo expulsaría del domicilio si hablaba.