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La familia de Natalia Cruz sostiene que Orlando Serapio no pudo huir solo y cuestiona que, pese a una orden de custodia vigente, el día del crimen “no había policías disponibles”. A nueve días del femicidio en Campo Quijano, el acusado sigue prófugo.
La búsqueda del presunto femicida ya no se centra únicamente en dónde está, sino en cómo logró desaparecer tras escapar vestido con una remera gris, pantalón corto y chinelas. El crimen ocurrió el 17 de febrero y desde entonces los rastrillajes en zonas montañosas no arrojaron resultados concretos.
Belén, hermana de la víctima y primera en verlo huir, relató cómo escapó prácticamente sin preparación. Sin embargo, la familia sostiene que luego habría recibido ropa y abrigo de allegados. “Estaba todo planeado”, afirman. También remarcan que se llevó tarjetas de débito y un celular que podrían ser rastreados. “Estamos en la era de la tecnología, ¿tan difícil es registrar si sacó plata y por dónde estuvo?”, cuestionaron. “Ya son ocho días, ¿cuánto más tenemos que esperar?”, reclamaron.
Ante la falta de respuestas, familiares y vecinos cortaron la Ruta Nacional 51 desde las 6.30 en señal de protesta. Exigen avances concretos y denuncian abandono estatal. “Si hubiera sido hija de un político, el primer día lo encontraban”, expresó Azucena, hermana de Natalia. También señaló que cuando la víctima pidió ayuda antes del crimen le dijeron que no había personal disponible.
Desde la Policía de Salta, el jefe Diego Bustos informó que 61 efectivos trabajan en la búsqueda con canes especializados y confirmó una investigación interna para determinar posibles fallas. Sostuvo que la topografía dificulta el operativo, aunque aseguró que continúan las tareas de rastrillaje.
La hipótesis familiar apunta a una fuga planificada. Creen que Serapio dejó su vehículo oculto y recibió asistencia logística para cambiarse de ropa y trasladarse fuera de la zona, incluso hacia rutas cercanas a la frontera norte. Para el entorno de la víctima, un hombre que huyó en chinelas difícilmente podría sobrevivir más de una semana en zonas altas sin ayuda.
El caso también abrió interrogantes sobre la custodia policial. Natalia había denunciado hostigamiento desde noviembre de 2025 y contaba con restricciones perimetrales ratificadas el 3 de febrero. El 14 de febrero volvió a pedir custodia fija. El 17, horas antes del femicidio, le informaron en la comisaría de Campo Quijano que la orden estaba vigente, pero que no había policías disponibles. Horas después fue asesinada y su expareja escapó.