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Este domingo, Salta vivió una verdadera fiesta solidaria con la 35ª edición de la Maratón de Hirpace, que tuvo como epicentro el Monumento a Güemes. Más de 550 corredores participaron de las pruebas competitivas de 3 y 10 kilómetros, mientras que la venta de 3.000 pecheras superó todas las expectativas y se convirtió en un récord de apoyo a la institución.
La jornada arrancó a las 9.30 y se extendió hasta el mediodía, con la clásica carrera familiar y la caminata participativa que reunió a grandes y chicos. Hubo corredores de todas las edades, familias enteras, jóvenes en sillas de ruedas, voluntarios, estudiantes y hasta mascotas que acompañaron con sus chalecos en un marco de inclusión y alegría.
“El pueblo de Salta siempre nos acompaña, y este año mucho más. Hay una sensibilidad especial respecto a lo que la discapacidad necesita: acompañamiento, respeto e inclusión”, destacó emocionada Amalia Peralta, de la comisión organizadora, quien confirmó que se lograron vender más de 3.000 pecheras solidarias.
Los protagonistas no ocultaron su entusiasmo. Mauricio, debutante en la prueba de 10K, contó: “Estuvo muy bien organizado, con lindos lugares. Es mi primera vez en Hirpace, pero seguro me sumo el año que viene”. A su lado, Alejandro, de 31 años, nacido en Córdoba pero radicado en Salta, celebró el primer puesto en su categoría: “Es una carrera diferente, porque no solo se corre, también se disfruta del paisaje y del apoyo de la gente”.
El clima festivo se replicó en cada rincón. Familias que corren desde hace décadas volvieron a estar presentes. Walter Costanzo, papá de Candela, una participante histórica, señaló: “Hace 28 años que venimos. Ella corre siempre, y esta vez trajo a su perrita de apenas tres meses. Es una tradición que nos llena de orgullo”.
La inclusión fue uno de los sellos distintivos. Chicos disfrazados, sillas de ruedas decoradas y grupos de amigos hicieron de la maratón una postal única de solidaridad. “Es una iniciativa genial, porque invita a toda la comunidad a unirse. No importa si corrés 3 o 10 kilómetros, siempre podés participar y sumarte a la causa”, valoró Tadeo, uno de los corredores.
Un aporte especial vino de los estudiantes de Quinesiología y Fisioterapia de UCASAL, quienes brindaron masajes y asistencia a los deportistas que cruzaban la meta. Su profesora, Mariana Díaz Paventa, destacó: “Para los chicos es una práctica única. Hirpace no es cualquier carrera, es una experiencia que transmite alegría y los enseña a valorar la importancia de la actividad física y la inclusión”.
Además de las pruebas deportivas, el evento contó con sorteos, espectáculos en vivo y espacios de hidratación y recuperación. La Municipalidad y distintas instituciones apoyaron la organización para garantizar seguridad y logística.
El lema de siempre, “correr por quienes no pueden correr”, volvió a ser el motor de esta maratón que lleva más de tres décadas convocando a miles de salteños. Y como adelantaron los organizadores, la cita ya está confirmada para 2026, con el objetivo de superar el récord de este año y seguir consolidando a Hirpace como un emblema de inclusión y solidaridad en la provincia.