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Luis González, referente del grupo Padres TEA en Salta, cuestionó el cierre de la Agencia Nacional de Discapacidad y advirtió que las decisiones del Gobierno nacional implican un regreso al modelo médico hegemónico, con fuerte impacto en las personas con discapacidad y sus familias. También alertó por recortes en salud, educación y acompañamientos terapéuticos.
El anuncio del cierre de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), comunicado en los últimos días de 2025, encendió la alarma en organizaciones y familias vinculadas a la discapacidad. En Salta, uno de los referentes que expresó su preocupación fue Luis González, integrante del grupo Padres TEA, quien habló de un "golpe inesperado" y de un retroceso en el enfoque de derechos.
"Cuando se creó la agencia, fue pensada para que a las personas con discapacidad se las mire y se las considere como sujetas de derecho. No solo en salud, sino en vivienda, recreación, cultura y participación social. Hoy se está volviendo al modelo médico hegemónico, donde parece que la falla está en la persona y no en el entorno", sostuvo.
"Queda la sensación de que no fue solo por eficiencia, sino también por una decisión política o para tapar problemas anteriores", dijo.
Medidas "sistemáticas en desmedro del colectivo discapacidad"
Según explicó el referente de Padres TEA, desde el inicio del actual gobierno nacional se tomaron medidas "sistemáticas en desmedro del colectivo discapacidad". Entre ellas mencionó la desregulación de las obras sociales, que ahora limitan prestaciones aun cuando hay indicación médica, y la eliminación del monotributo social.
"Al sacarlo, más de un millón de personas en el país quedaron sin obra social. Muchos chicos se quedaron sin tratamientos ni acompañamientos terapéuticos", advirtió. Frente a ese escenario, indicó que la mayoría de las familias debieron volcarse al sistema público de salud, que "está prácticamente colapsado por la alta demanda".
En Salta, explicó que el programa Incluir Salud funcionó como un paliativo, pero reconoció que la presión sobre hospitales y centros públicos creció de manera exponencial. "Personas con y sin obra social terminan recurriendo al sistema público", resumió.
González también se refirió a la ley de emergencia en discapacidad, sancionada por el Congreso para reforzar presupuestos. Recordó que fue vetada por el Ejecutivo, luego ratificada por el Parlamento, y más tarde cuestionada nuevamente desde el plano presupuestario.
"Es un gasto ínfimo si se lo mira en relación al PBI. Sin embargo, hubo un ensañamiento: vetos, dilaciones y hasta presentaciones judiciales para no cumplir la ley", afirmó.
El impacto también se traslada al ámbito educativo. González advirtió que algunas obras sociales ya anticiparon que no cubrirán el acompañamiento terapéutico escolar durante 2026. "A los padres nuevos les estamos explicando los pasos a seguir: notas, reclamos y, muchas veces, judicializar", dijo.
En paralelo, señaló que la crisis económica empuja a muchas familias a migrar de escuelas privadas a la educación pública, lo que genera un sistema "desbordado". Aun así, destacó que en Salta existe diálogo con el Ministerio de Educación y con el área de Educación Especial para resolver situaciones puntuales en Capital y el interior.
Otro eje sensible fue la pirotecnia sonora. González lamentó que, pese a las campañas y ordenanzas vigentes, durante las fiestas se hayan registrado fuertes estruendos. "Hasta que no te toca, no te importa. Los chicos con TEA sufren ataques de llanto que pueden durar una hora, crisis de nervios y, en algunos casos, autoagresiones", describió.
Explicó que la hipersensibilidad auditiva no se limita a dos fechas al año, sino que se vive "los 365 días", con ruidos cotidianos como motos, autos o electrodomésticos. También detalló el uso de auriculares con cancelación de sonido, que atenúan el ruido, pero no evitan el malestar.
Indicadores
Sobre el final, González hizo hincapié en la importancia de la detección temprana del trastorno del espectro autista. Señaló que desde los 18 meses pueden observarse indicadores como falta de contacto visual sostenido, ausencia de sonrisa social, hipersensibilidad a ruidos, caminar en puntas de pie o juegos repetitivos.
"El diagnóstico no se hace en un día ni con una sola prueba. No hay análisis de sangre que lo determine. Se necesitan entre seis y ocho sesiones, con aval de neurólogos y un abordaje interdisciplinario", aclaró.
Al compartir su experiencia personal, contó que su hijo fue diagnosticado a los dos años y medio y hoy, con 16, cursa la secundaria pública y realiza actividad física como parte de su desarrollo integral. "El autismo siempre estuvo. Uno lo entiende cuando mira hacia atrás", reflexionó.
Finalmente, advirtió que el contexto social y económico no augura un año fácil. "El 2026 no la va a poner fácil. Por eso es clave no retroceder en derechos y sostener una mirada integral sobre la discapacidad", concluyó.