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Empapados, cansados y sin respuestas: la bronca le estalló al intendente Wayar tras la inundación en La Merced

Vecinos confrontaron con autoridades municipales tras la inundación. Les reprocharon su falta de acción ante un problema que se repite todos los años.
Viernes, 09 de enero de 2026 01:24
Las calles céntricas de La Merced, con enormes cantidades de material acumulado por el arrastre de las lluvias.
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La lluvia había cedido, pero el enojo seguía desbordado. Con la ropa todavía mojada, las manos lastimadas y el cansancio acumulado de horas sacando agua y barros de sus casas, vecinos de La Merced fueron este jueves por la mañana a enfrentar cara a cara al intendente Javier Wayar. No fue una reunión institucional más: fue un acto de hartazgo colectivo, una interpelación directa a una gestión que -según denunciaron- vuelve a mirar para otro lado mientras el pueblo se inunda año tras año.

La escena fue elocuente: vecinos visiblemente afectados, funcionarios municipales sin capacidad de reacción y un intendente prácticamente acorralado por los reclamos. Las lluvias no hicieron más que reactivar un conflicto estructural que La Merced arrastra desde hace décadas y que, según los propios vecinos, nunca fue abordado con seriedad por las distintas gestiones. Pero la reiteración de los hechos se transforma en una especie de "círculo vicioso" que se anticipa como una amenaza por todos conocida y largamenta advertida: "Si sabés que el Valle se va a inundar, ¿por qué no te preparás para lo que sabés que se viene?". Esa fue la dramática interpelación que los vecinos ensayaron frente a las autoridades locales.

Las fuertes precipitaciones registradas en las últimas horas provocaron anegamientos generalizados, daños materiales y escenas repetidas hasta el hartazgo.

Reclamo viejo y vigente

Lo que debía ser un encuentro para canalizar soluciones terminó exponiendo la soledad política del jefe comunal, rodeado de funcionarios que escuchaban sin poder ofrecer respuestas concretas ante un reclamo tan viejo como vigente.

La postal fue contundente: vecinos empapados, muchos de ellos sin haber dormido, describiendo cómo el agua volvió a entrar a sus casas mientras el municipio, una vez más, llegaba tarde. "No podemos estar pegados al 911 cada vez que llueve. Estamos así desde que comenzó la democracia", dijo una vecina entre lágrimas. La frase no fue solo una queja: fue una acusación histórica al fracaso sostenido del Estado local.

Un vecino, aún con sus ropas húmedas, le reprocha al intendete su falta de acción.

El tono de la reunión se volvió cada vez más áspero cuando los vecinos recordaron que el problema de las inundaciones fue uno de los ejes de campaña del propio Javier Wayar. La promesa de obras y soluciones estructurales contrastó con la realidad de zanjas colapsadas, desagües inexistentes, acequias sin limpieza y trabajos inconclusos. "Este fue un tema de campaña", le reprocharon, antes de lanzar una pregunta que heló el ambiente: "Si alguien se muere, ¿vos te vas a hacer cargo?". El intendente no tuvo respuesta y el silencio posterior fue tan elocuente como incómodo.

 

La reunión de urgencia que el intendente Javier Wayar encabezó este jueves por la mañana con vecinos de La Merced terminó convirtiéndose en un crudo retrato del hartazgo social. Lejos de llevar alivio o respuestas concretas, el encuentro dejó expuesta la fragilidad política del jefe comunal frente a una comunidad golpeada por las fuertes precipitaciones de las últimas horas, que provocaron inundaciones, pérdidas materiales y un profundo malestar acumulado.

La indignación también apuntó a la falta de decisión política para exigir responsabilidades a otros municipios. Los vecinos reclamaron que se intime de manera urgente a Rosario de Lerma y Campo Quijano por los escurrimientos que agravan la situación hídrica en La Merced. Pero la ausencia de anuncios concretos volvió a encender la bronca.

"Joda todo el año"

El reclamo no se limitó al agua. La reunión se transformó en un balance demoledor de la gestión municipal. "Tenemos obras paralizadas desde hace tiempo, pero tenemos joda todo el año", disparó un vecino, sintetizando una percepción extendida: hay recursos, pero no prioridades claras. A eso se sumó el malestar por la presión fiscal. "Empecemos a hacer las cosas, porque ustedes subieron los impuestos y los vecinos padecen", reclamaron, mientras recordaban que son los propios habitantes quienes terminan poniendo el cuerpo cada vez que llueve.

La ausencia del intendente

Otro de los puntos que más irritó a los presentes fue la ausencia del intendente en instancias previas. Vecinos aseguraron haber solicitado reuniones, advertido sobre el estado de los desagües y pedido medidas preventivas que nunca llegaron. La reunión, en ese contexto, fue vista más como un gesto tardío que como una verdadera respuesta.

 

En La Merced, las inundaciones dejaron algo más que calles anegadas y viviendas dañadas: dejaron al descubierto una gestión desbordada, sin planificación y sin capacidad de anticipación. Lo ocurrido no fue una catástrofe imprevisible, sino la consecuencia directa de años de desidia.

Esta vez, sin embargo, la escena fue distinta. Los vecinos no esperaron a secarse ni a que baje la bronca. Fueron como estaban -mojados, cansados y enojados- a decirle al intendente Javier Wayar lo que sienten. Y lo que quedó claro es que, en La Merced, ya no solo se desbordan las lluvias: también se desbordó la paciencia.

 

 

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