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Después de ocho meses de internación, más de 70 cirugías y un proceso médico extremo, Julián volvió a su casa. El niño, oriundo de Animaná, recibió el alta médica tras haber sido atendido en el Hospital Público Materno Infantil, donde ingresó de urgencia con quemaduras graves en gran parte de su cuerpo.
El accidente ocurrió en abril de 2025. Desde Cafayate, Julián fue trasladado como código rojo a la capital salteña. Su estado era crítico: presentaba quemaduras profundas que afectaban tórax, miembros superiores e inferiores. Apenas ingresó a la guardia pediátrica, fue estabilizado, compensado y derivado de inmediato al quirófano para iniciar un tratamiento que se extendería durante meses.
Durante su estadía en el hospital, Julián pasó por terapia intensiva, terapia intermedia y sectores de cuidados moderados. Fue sometido a más de 70 intervenciones quirúrgicas, además de múltiples curaciones, injertos y colgajos. También realizó sesiones en cámara hiperbárica y un intenso proceso de rehabilitación kinesiológica, orientado a recuperar movilidad y funcionalidad.
Testimonio de la madre
"Ahora ya estoy tranquila porque mi hijito está recuperado", dice Cristina Llanes, su mamá, apenas habla del alta. "Julián tuvo un accidente, se quemó el 75% de su cuerpito. Pasó directamente al quirófano por el estado en que estaba su cuerpo".
Cristina recuerda cada etapa como una marca imborrable. "Eso nunca se va a olvidar. Verlo día a día fue muy fuerte. La primera vez que lo vi de espaldas, todo lastimado, me desmayé. Después verlo volver del quirófano con dolor, llorar... era durísimo".
También relata escenas que no figuran en ningún informe médico: los baños dolorosos, el miedo de su hijo al agua -porque el día del accidente lo apagaron bajo la ducha-, las curaciones en las que su cuerpo quedaba cubierto solo con plástico, y la rutina de limpieza tres veces al día. "Era una lucha constante", resume.
Una asistencia integral
En ese recorrido, Julián y su mamá no estuvieron solos. El niño recibió asistencia interdisciplinaria integral: enfermería, cirugía plástica, clínica pediátrica, salud mental, kinesiología, soporte nutricional, hematología y fisiatría. Incluso fue acompañado por la escuela hospitalaria Dr. Andrés Cornejo, que sostuvo su escolaridad durante los meses de internación.
"Aunque no podía sentarse ni escribir por sus manos, iban, le leían cuentos, conversaban. Después pudo volver a escribir y hacer las tareas", cuenta Cristina, agradecida.
Un largo tratamiento
Desde el equipo médico, el doctor Javier Pastrana, del servicio de cirugía plástica, explicó la complejidad del caso. "Recibimos un paciente con quemaduras de tipo B en tórax, miembros superiores e inferiores, con un porcentaje muy elevado de superficie corporal comprometida. Fue un tratamiento largo, principalmente quirúrgico, en el que realizamos colgajos, injertos y curaciones", detalló.
El profesional remarcó que el resultado fue posible gracias al trabajo conjunto de múltiples áreas. "Se trabajó en forma coordinada con kinesiología para lograr mayor movilidad de los tejidos, y con quirófano, enfermería, anestesia e instrumentación. Si no fuera por todos los servicios, hoy Julián no estaría de alta".