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Tras un 2025 marcado por la caída de la actividad y la paralización de obras, el sector de la arquitectura en Salta cerró el año con señales incipientes de recuperación y expectativas moderadas de mejora para 2026. Así lo expresó Gábor Andrés Flandorffer Nallar, presidente del Colegio de Arquitectos de Salta, en una entrevista en Radio Salta, donde analizó el comportamiento del sector y los factores que podrían impulsar la reactivación.
"El año pasado fue atípico y difícil, pero notamos una leve mejora hacia el final", explicó el dirigente, al señalar que el Colegio registró un incremento en la cantidad de trabajos presentados, principalmente vinculados a documentación técnica, ampliaciones y regularizaciones. Si bien aclaró que no se trata aún de una recuperación sólida, remarcó que el movimiento registrado en los últimos meses del año alimenta expectativas positivas para el inicio de 2026.
La construcción, clave de la economía
Flandorffer subrayó que la construcción es un termómetro clave de la economía, ya que "mueve a muchas otras industrias", aunque advirtió que el repunte todavía no puede asociarse de manera directa a la obra pública. "Muchas obras públicas están a cargo de ingenieros y no siempre pasan por nuestros registros, pero sí sabemos que, comparado con 2024 y principios de 2025, hubo una reactivación gradual", indicó.
Uno de los ejes centrales del optimismo del sector está puesto en los cambios recientes en los códigos de planeamiento urbano y edificación de la ciudad de Salta. Según explicó el presidente del Colegio de Arquitectos, la última actualización incorporó nuevas figuras que promueven una mayor participación del sector privado y ofrecen incentivos para construir en zonas específicas de la capital.
Obra privada y pública
"Se busca una transformación urbana que combine obra privada y pública. Hay incentivos para rehabilitar y promover determinadas áreas de la ciudad, y eso genera expectativas", señaló. Entre las medidas ya vigentes, mencionó la reducción de derechos de construcción en sectores delimitados, una política anunciada por el municipio que, según afirmó, ya comenzó a mostrar algunos resultados hacia fines de 2025.
Pese a este escenario, Flandorffer fue cauto al referirse a uno de los factores clave para una reactivación sostenida: el crédito. "Todavía no vemos en la práctica un incremento vinculado a créditos hipotecarios. Hay anuncios y expectativas, pero no se reflejan aún en un mayor volumen de obras nuevas", sostuvo.
No obstante, destacó que sí se observa movimiento en el mercado inmobiliario a partir de la compra de viviendas usadas, especialmente en zonas con menor demanda histórica. "Lo que se reactivó es el trabajo de relevamientos, planos y refacciones, muchas veces necesarios para acceder a créditos para viviendas existentes", explicó.
La construcción informal
Durante la entrevista, el titular del Colegio de Arquitectos también hizo hincapié en la importancia de la planificación profesional y la regularización de obras. Reconoció que persiste la construcción informal, impulsada por oficios tradicionales, pero advirtió sobre los riesgos de edificar sin asesoramiento técnico.
"Siempre es más fácil prevenir que curar. Muchas veces las obras sin planos ni cálculos estructurales después son difíciles o imposibles de regularizar", afirmó, y recomendó a los propietarios consultar con profesionales matriculados antes de encarar ampliaciones o modificaciones.
Finalmente, Flandorffer sostuvo que, si bien el escenario sigue siendo complejo, el sector mantiene la expectativa de que la combinación de incentivos urbanos, reactivación gradual de la obra pública y eventual regreso del crédito hipotecario permita consolidar una mejora durante 2026. "La construcción es un motor de la economía, pero necesita condiciones para ponerse en marcha", concluyó.